3I/Atlas: un cometa interestelar con un patrón de chorros sincronizados
El cometa interestelar 3I/Atlas muestra una emisión alternada de chorros de material que sigue un patrón luminoso vinculado a la rotación de su núcleo. Descubre cómo estas observaciones, captadas por el Telescopio Espacial Hubble, abren nuevas perspectivas para la astronomía y el estudio de cuerpos cósmicos únicos.
El objeto 3I/Atlas, identificado como uno de los pocos cuerpos de origen interestelar observados hasta la fecha, continúa aportando datos relevantes para el estudio de la física cometaria. Observaciones recientes del Telescopio Espacial Hubble han revelado un comportamiento poco común: la emisión simultánea de dos chorros estrechos de material en direcciones opuestas, cuya intensidad varía de forma alterna y periódica.
Un patrón de brillo periódico
El análisis de imágenes obtenidas durante varias semanas muestra que, cuando uno de los chorros incrementa su brillo, el otro se atenúa. Este patrón se repite con una regularidad de aproximadamente 15 a 16 horas, un intervalo que coincide con las estimaciones del periodo de rotación del núcleo del cometa.
La correlación temporal sugiere que la actividad observada está directamente modulada por la rotación del núcleo y por la exposición intermitente de regiones activas a la radiación solar. A diferencia de muchos cometas del sistema solar, en los que la emisión es más difusa o irregular, en 3I/Atlas el fenómeno muestra una notable estabilidad en orientación y ritmo.
Regiones activas fijas y rotación del núcleo
La alternancia de brillo indica que las fuentes de los chorros estarían asociadas a zonas concretas y relativamente estables del núcleo. A medida que el cometa rota, estas regiones se orientan sucesivamente hacia el Sol, activándose y desactivándose de forma periódica.
Este comportamiento permite inferir que el núcleo presenta una estructura interna ordenada, al menos en las áreas responsables de la sublimación de gases y la eyección de polvo. Para los investigadores, este tipo de información es clave para entender cómo se conservan y evolucionan los materiales en cuerpos que se formaron fuera del sistema solar.
La anticola y el efecto de la perspectiva
Otro aspecto destacado de las observaciones es la presencia de una anticola, una estructura que aparenta apuntar en dirección al Sol. Aunque este fenómeno puede resultar contraintuitivo —ya que la presión de la radiación solar suele empujar el material en sentido opuesto—, los científicos explican que se trata de un efecto geométrico.
Desde la posición de la Tierra, la orientación del plano orbital y la distribución del polvo expulsado generan esta ilusión visual. El material no se desplaza realmente hacia el Sol, sino que la alineación entre el observador, el cometa y la luz solar produce esa apariencia.
3I/Atlas constituye una oportunidad excepcional para examinar procesos físicos en cometas de origen extrasolar. El comportamiento de sus chorros, la regularidad de su rotación y la geometría de su emisión aportan datos que ayudan a contrastar los modelos desarrollados a partir de cometas del sistema solar.
Además, estos estudios permiten afinar las técnicas de observación y análisis, especialmente en lo relativo a cuerpos que atraviesan el sistema solar a gran velocidad y durante periodos limitados de tiempo.
Observación continuada
Equipos de investigación y observatorios terrestres, incluidos telescopios situados en Canarias, mantienen un seguimiento activo del objeto. El objetivo es confirmar las hipótesis actuales sobre su dinámica, detectar posibles cambios en la actividad conforme varía su distancia al Sol y recopilar información adicional sobre su composición.
En conjunto, las observaciones de 3I/Atlas refuerzan su valor como laboratorio natural para estudiar materiales y procesos formados más allá de nuestro entorno planetario, ampliando el conocimiento sobre la diversidad y el comportamiento de los cuerpos menores en la galaxia.
