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Un economista compara la ideología de Milei con la de Trump: "No es un intelectual"

Miley y Trump en un encuentro.
Miley y Trump en un encuentro.

La comparación entre Javier Milei y Donald Trump se ha convertido en un lugar común dentro del debate político internacional. Ambos han irrumpido como líderes antisistema, utilizan un estilo de comunicación directo y desafían buena parte del consenso político tradicional. Sin embargo, para el economista y profesor universitario Juan Ramón Rallo, esa similitud termina prácticamente en la superficie.

Durante una entrevista, Rallo defendió que ambos dirigentes parten de tradiciones intelectuales completamente diferentes, especialmente en el terreno económico. Según explica, mientras Milei representa una visión liberal libertaria construida sobre una base doctrinal muy definida, Trump responde a un modelo nacionalista y mercantilista cuyo objetivo prioritario es proteger la producción y los intereses nacionales.

Dos formas muy distintas de entender la economía

Rallo establece una primera diferencia en el origen de las ideas de ambos dirigentes.

En su opinión, Javier Milei ha construido su pensamiento político a partir del estudio de la tradición liberal, especialmente de autores vinculados a la Escuela Austriaca de Economía, como Ludwig von Mises o Friedrich Hayek. Esa formación académica explica que muchas de sus propuestas —reducción del Estado, desregulación o defensa del libre mercado— respondan a un marco ideológico coherente.

En cambio, el economista considera que Donald Trump no desarrolla una doctrina económica sistemática, sino que adopta determinadas posiciones de manera más pragmática. Rallo recurre incluso a una idea del economista John Maynard Keynes, quien sostenía que muchos dirigentes terminan siendo "esclavos" de teorías económicas que nunca han estudiado directamente, pero que influyen en su manera de gobernar.

Liberalismo frente a nacionalismo económico

La diferencia más profunda aparece en la política económica.

Según Rallo, Milei defiende el liberalismo económico, una corriente que apuesta por mercados abiertos, menor intervención estatal, libre competencia y reducción de barreras al comercio internacional.

Trump, por el contrario, ha impulsado durante sus dos mandatos una estrategia basada en el proteccionismo, utilizando aranceles, incentivos para relocalizar industrias y medidas destinadas a reducir la dependencia de las importaciones, especialmente frente a China.

Este enfoque encaja dentro de lo que tradicionalmente se conoce como mercantilismo, una doctrina que considera que la fortaleza económica de un país depende de proteger su producción nacional y acumular riqueza mediante una balanza comercial favorable.

Dos tradiciones históricamente enfrentadas

Para Rallo, no se trata únicamente de modelos distintos, sino de corrientes históricamente opuestas.

El liberalismo económico nació precisamente como reacción frente al mercantilismo dominante entre los siglos XVI y XVIII. Economistas como Adam Smith criticaron las restricciones comerciales, los monopolios concedidos por el Estado y las políticas proteccionistas que caracterizaban aquel sistema.

Desde entonces, el libre comercio y la apertura de los mercados se han convertido en uno de los pilares fundamentales del pensamiento liberal clásico.

Por esa razón, Rallo considera incorrecto situar a Milei y Trump dentro del mismo espacio ideológico únicamente porque ambos cuestionen a las élites políticas tradicionales.

Coincidencias en el estilo, no en el fondo

Es cierto que ambos líderes comparten algunos rasgos políticos.

Los dos utilizan un discurso muy crítico con el establishment, mantienen una fuerte presencia mediática y han construido buena parte de su éxito electoral sobre el rechazo a las estructuras tradicionales de poder.

Sin embargo, esas similitudes comunicativas no implican coincidencia ideológica.

Mientras Milei ha defendido reiteradamente la eliminación de organismos públicos, privatizaciones masivas y una drástica reducción del gasto estatal, Trump ha combinado rebajas fiscales con políticas industriales, ayudas a determinados sectores estratégicos y un mayor intervencionismo comercial.

El comercio internacional marca la mayor diferencia

Quizá el contraste más evidente entre ambos aparece en la visión del comercio mundial.

Milei sostiene que los países prosperan cuando eliminan barreras comerciales y permiten que empresas y consumidores operen libremente.

Trump, en cambio, ha convertido los aranceles en una de las principales herramientas de su política económica, argumentando que Estados Unidos debe proteger su industria frente a la competencia extranjera.

Esta diferencia explica por qué numerosos economistas consideran que ambos representan respuestas distintas al descontento social generado por la globalización.

El análisis de Rallo invita a distinguir entre el estilo político y el contenido ideológico.

Aunque Milei y Trump suelen aparecer asociados por su perfil disruptivo y su capacidad para polarizar el debate público, sus propuestas económicas responden a filosofías prácticamente incompatibles. Milei apuesta por ampliar el espacio del mercado y reducir al mínimo la intervención estatal, mientras Trump concede al Estado un papel activo para defender los intereses económicos nacionales. Dos caminos que pueden coincidir en algunas críticas al sistema político, pero que parten de principios económicos muy diferentes y persiguen objetivos distintos.

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