Tensión en plena tregua

Hamas acusa a Israel de asfixiar Gaza bloqueando la ayuda humanitaria

EPA/STRINGER

El movimiento palestino Hamas acusó este martes a Israel de restringir deliberadamente la entrada de ayuda humanitaria en la Franja de Gaza, denunciando que el flujo de suministros no solo no ha mejorado, sino que se ha deteriorado desde el inicio de la segunda fase del acuerdo de alto el fuego. Según el grupo, las limitaciones impuestas por Israel están agravando la crisis humanitaria en medio de condiciones climáticas adversas y desplazamientos masivos de población.

Denuncias de incumplimiento del alto el fuego

En un comunicado difundido este martes, el portavoz de Hamas, Hazem Qassem, aseguró que Israel está violando los compromisos asumidos en el marco del acuerdo de tregua al impedir la entrada regular de combustible y gas, permitiendo únicamente cantidades “muy limitadas” que resultan insuficientes para cubrir las necesidades básicas de la población.

Según Qassem, esta política afecta directamente al funcionamiento de hospitales, sistemas de agua potable, panaderías y refugios improvisados, en un momento en el que cientos de miles de desplazados dependen casi por completo de la ayuda externa para sobrevivir.

“El criminal ocupante continúa utilizando el hambre y el frío como armas de guerra”, afirmó el portavoz, subrayando que las restricciones contradicen los términos del alto el fuego y ponen en riesgo su continuidad.

Hazem Qassem, aseguró que Israel está violando los compromisos asumidos en el
marco del acuerdo de tregua al impedir la entrada regular de combustible y gas

Condiciones humanitarias en deterioro

Hamas alertó de que la situación sobre el terreno ha empeorado de forma notable en los últimos días, coincidiendo con un episodio de clima invernal que ha afectado a toda la región. Lluvias intensas, bajas temperaturas y fuertes vientos han golpeado especialmente a los desplazados que viven en tiendas de campaña o refugios precarios tras meses de ofensiva militar.

Las autoridades locales de Gaza han informado de un aumento de enfermedades respiratorias, casos de hipotermia y problemas sanitarios derivados de la falta de electricidad y combustible. La escasez de gas para cocinar también ha obligado a muchas familias a quemar materiales improvisados, con los consiguientes riesgos para la salud.

Hamas sostiene que Israel está aprovechando la situación humanitaria como mecanismo de presión política, a pesar de los compromisos adquiridos ante mediadores internacionales.

Hamas alertó de que la situación sobre el terreno ha empeorado de forma notable
en los últimos días, coincidiendo con un episodio de clima invernal que ha afectado a toda la región

Disputa por las cifras de ayuda

Uno de los puntos más sensibles de la acusación lanzada por Hamas se refiere a la manipulación de las cifras oficiales sobre la entrada de ayuda. El grupo afirmó que Israel está inflando el número de camiones autorizados a cruzar hacia Gaza, mientras que en la práctica solo entra aproximadamente la mitad de los vehículos anunciados.

Según Hamas, esta discrepancia busca dar una imagen de cumplimiento ante la comunidad internacional, mientras que sobre el terreno la población sigue recibiendo una cantidad de suministros muy inferior a la necesaria para evitar una catástrofe humanitaria.

Organizaciones humanitarias han señalado en repetidas ocasiones que, incluso en los mejores momentos del alto el fuego, la ayuda que entra en Gaza no alcanza los niveles previos a la guerra, y está muy por debajo de lo que se requiere para atender a una población devastada tras meses de bombardeos.

Hamas afirmó que Israel está inflando el número de camiones autorizados a cruzar hacia Gaza

Silencio oficial israelí y presión internacional

Hasta el momento, las autoridades israelíes no han respondido directamente a las acusaciones de Hamas. En declaraciones anteriores, el Gobierno israelí ha defendido que la entrada de ayuda está sujeta a estrictos controles de seguridad para evitar el desvío de suministros con fines militares, una justificación que Hamas rechaza de plano.

La disputa se produce en un contexto de creciente presión internacional sobre Israel para que garantice un acceso humanitario sin restricciones. Naciones Unidas, la Cruz Roja y varias ONG han advertido que Gaza se encuentra al borde del colapso, con infraestructuras destruidas y un sistema sanitario al límite.

Algunos mediadores regionales han expresado su preocupación por el riesgo de que las tensiones en torno a la ayuda humanitaria socaven la frágil tregua, considerada por muchos como la última oportunidad para evitar una reanudación a gran escala de las hostilidades.

El alto el fuego, en una fase crítica

La segunda fase del acuerdo de alto el fuego debía servir para consolidar la calma, ampliar el acceso humanitario y sentar las bases para negociaciones políticas más amplias. Sin embargo, las acusaciones cruzadas y la falta de avances visibles han alimentado el escepticismo entre la población gazatí.

Hamas ha advertido que el incumplimiento de los compromisos humanitarios podría tener “consecuencias graves”, sin detallar qué medidas podría adoptar el grupo. No obstante, el mensaje apunta a que la paciencia es limitada y que la situación actual no es sostenible.

Por su parte, Israel insiste en que cualquier flexibilización de los controles debe ir acompañada de garantías de seguridad, en un contexto en el que la desconfianza mutua sigue siendo profunda.

Gaza, atrapada entre la política y la supervivencia

Mientras las negociaciones y los comunicados se suceden, la población civil de Gaza continúa atrapada entre decisiones políticas que tienen un impacto directo en su supervivencia diaria. El acceso irregular a alimentos, combustible y medicamentos se traduce en vidas en riesgo, especialmente entre niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas.

Para muchos habitantes de la Franja, la discusión sobre cifras y acuerdos resulta lejana frente a la urgencia de conseguir comida caliente, electricidad o un lugar seguro donde resguardarse del frío.

Hamas ha reiterado su llamamiento a los mediadores internacionales para que intervengan de forma más firme y obliguen a Israel a cumplir plenamente los términos del alto el fuego, advirtiendo de que la actual situación humanitaria podría convertirse en un factor decisivo en la evolución del conflicto.