La crisis se agrava: Imbroda eleva a 60.000 las entradas en Ceuta en 24 horas
El presidente de Melilla actualiza al alza una crisis que desborda la capacidad de Ceuta y abre un conflicto europeo sobre Schengen
La estimación más reciente eleva a 60.000 personas el número de entradas irregulares registradas en Ceuta durante las últimas 24 horas, según ha señalado el presidente de Melilla, Juan José Imbroda. La cifra supera en 11.000 personas el cálculo de 49.000 difundido inicialmente por fuentes gubernamentales y recogido por Cadena SER.
El balance todavía es provisional y está sujeto a revisión. Los datos confirmados por distintos organismos continúan situándose alrededor de las 49.000 entradas, mientras las autoridades intentan identificar a miles de personas dispersas por la ciudad. Al menos 28 migrantes han muerto, según el último recuento de RTVE, y cerca de 7.000 serían menores.
Una ciudad desbordada en horas
La dimensión demográfica explica el colapso. Ceuta tiene alrededor de 84.000 habitantes, por lo que la llegada de 60.000 personas equivaldría a incrementar su población en más de un 70% en apenas un día.
Miles de recién llegados permanecen en parques, aceras, instalaciones deportivas y espacios improvisados. Los centros de acogida han quedado sobrepasados, mientras los servicios sanitarios, las fuerzas de seguridad y las organizaciones humanitarias trabajan sin una cifra definitiva de personas presentes en la ciudad.
Lo más grave no es únicamente el volumen, sino la velocidad. Ningún sistema municipal puede absorber en unas horas un flujo equivalente al de una capital de provincia completa.
Una cifra aún sin confirmación oficial
La estimación de 60.000 entradas atribuida a Imbroda supone una actualización significativa, pero todavía no aparece respaldada por un recuento consolidado del Gobierno central.
Radio Nacional y Cadena SER sitúan el balance oficial cerca de las 49.000 personas, mientras otras fuentes periodísticas hablan de más de 40.000. La diferencia responde a la dificultad para contabilizar movimientos simultáneos por mar, espigones y pasos terrestres, así como posibles retornos hacia Marruecos.
El diagnóstico es inequívoco: incluso tomando la estimación más prudente, se trata de una de las mayores entradas irregulares registradas en una frontera exterior de la Unión Europea.
El precedente de 2021 queda pequeño
La comparación histórica resulta demoledora. En mayo de 2021 accedieron a Ceuta alrededor de 10.000 personas durante una crisis diplomática entre España y Marruecos.
La cifra actual multiplicaría por cinco aquel episodio si se confirma el dato de 49.000 y por seis si el balance definitivo alcanza los 60.000. La presión no se concentra únicamente en los centros de acogida. También afecta al abastecimiento, la limpieza, el transporte, la atención médica y la seguridad ciudadana.
Ceuta ha vuelto a quedar expuesta como territorio vulnerable ante cualquier relajación del control marroquí, deliberada o provocada por la incapacidad operativa de Rabat.
Menores y víctimas mortales
Las primeras estimaciones apuntan a la llegada de unos 7.000 menores, muchos de ellos sin familiares identificados. Su presencia introduce una dificultad jurídica adicional: las repatriaciones no pueden realizarse de manera colectiva y deben analizarse individualmente conforme al interés superior del menor.
Al mismo tiempo, los equipos de emergencia continúan recuperando cadáveres en el litoral. Las cifras varían entre 18 y 28 fallecidos, dependiendo de la hora de actualización y de la atribución de cada muerte al episodio migratorio.
La consecuencia es clara: la discusión política sobre fronteras convive con una emergencia humanitaria que está dejando víctimas en el mar y niños durmiendo a la intemperie.
Melilla contiene su propia presión
Imbroda ha explicado que en Melilla habrían entrado entre 300 y 400 personas, una magnitud muy inferior a la registrada en Ceuta. El cierre temporal del paso de Beni Enzar y el despliegue policial permitieron contener los intentos de acceso por tierra y por el Dique Sur.
El presidente melillense ha advertido, no obstante, de que su ciudad puede sufrir una situación similar. La ocupación de los recursos para menores ya supera ampliamente la capacidad prevista: Melilla atiende a 184 menores, frente a un máximo asignado de 84.
Este hecho revela que la crisis no termina en Ceuta. Todo el perímetro fronterizo español en el norte de África permanece bajo máxima presión.
Schengen entra en la crisis
La dimensión europea del episodio comienza a adquirir consecuencias políticas. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha planteado la posibilidad de suspender la aplicación de Schengen con España si Madrid no garantiza el control de la frontera exterior.
Otros países han anunciado revisiones o refuerzos fronterizos. La preocupación reside en que parte de quienes han entrado pueda tratar de desplazarse posteriormente hacia la Península y otros Estados europeos.
España ha desplegado al Ejército y ha anunciado medidas de contención, devolución y cooperación con Marruecos. Pedro Sánchez ha calificado lo sucedido como una «violación de la integridad territorial de España».