Amazon impulsa al Nasdaq y al Dow Jones con AWS al 37%
Amazon ha convertido su negocio en la nube en el nuevo termómetro de la fiebre inversora por la inteligencia artificial.
AWS aumentó sus ingresos un 37% interanual, hasta 42.200 millones de dólares, su mayor ritmo de crecimiento en más de cuatro años.
Las acciones de la compañía llegaron a avanzar alrededor de un 9% en las operaciones posteriores al cierre. El movimiento tiene una doble lectura para Wall Street: Amazon forma parte tanto del Nasdaq-100 como del Dow Jones Industrial Average. La tecnología vuelve a sostener los índices, pero la factura para alimentar esa expansión ya alcanza dimensiones históricas.
La nube vuelve a acelerar
Amazon Web Services encadenó su quinto trimestre consecutivo de aceleración, confirmando que la demanda empresarial de inteligencia artificial ya no se limita a proyectos experimentales. Las compañías necesitan capacidad de computación para entrenar modelos, procesar datos y desplegar asistentes digitales, una infraestructura que pocos grupos pueden ofrecer a gran escala.
AWS facturó 42.200 millones de dólares, frente a los 37.590 millones registrados en el trimestre anterior. El salto supera las previsiones del mercado y devuelve a Amazon parte del terreno que Microsoft Azure y Google Cloud habían ganado durante la primera fase del ciclo de la IA.
La nube ha dejado de ser una división complementaria para convertirse en el principal motor estratégico del grupo. Su crecimiento sostiene los márgenes y justifica una inversión que sería difícil asumir únicamente con el negocio tradicional de comercio electrónico.
Amazon rompe la barrera de 200.000 millones
Los ingresos totales alcanzaron los 200.600 millones de dólares, un 20% más que un año antes y por encima de las expectativas de los analistas. Es la primera vez que Amazon supera esa barrera en un solo trimestre, apoyada también por la publicidad digital y la mejora de su red logística.
El beneficio neto se disparó hasta aproximadamente 62.600 millones, aunque buena parte del avance procedió de ganancias contables vinculadas a inversiones, especialmente a su participación en Anthropic. El dato ofrece una imagen espectacular, pero exige prudencia: no todo ese resultado procede de la actividad recurrente.
Lo relevante para los inversores es que el crecimiento ya no depende únicamente del consumo. Amazon está monetizando la IA mientras otros competidores todavía intentan demostrar que su gasto generará retornos suficientes.
El Nasdaq recupera el pulso
Antes de conocerse los resultados, el Nasdaq avanzó un 2,78%, hasta los 25.122 puntos, liderando la recuperación de Wall Street después de una jornada marcada por las dudas sobre los tipos de interés. El Dow Jones subió un 1,19%, hasta el entorno de los 52.209 puntos.
La reacción posterior de Amazon refuerza la posibilidad de que el índice tecnológico prolongue el rebote. La compañía es uno de los pesos pesados del Nasdaq-100, donde el tamaño bursátil determina gran parte de su influencia.
Sin embargo, el mercado mantiene una elevada concentración. Un pequeño grupo de tecnológicas explica una parte creciente de las oscilaciones diarias. Cuando AWS acelera, el Nasdaq respira; cuando la inversión decepciona, el castigo se propaga a todo el sector.
El efecto sobre el Dow Jones
Amazon también pertenece al Dow Jones desde febrero de 2024, cuando sustituyó a Walgreens. Su influencia en este índice es distinta porque el Dow pondera las empresas por el precio de sus acciones, no por su capitalización bursátil.
La subida posterior a los resultados puede aportar impulso a la próxima sesión, aunque el efecto será menor que en el Nasdaq. Aun así, su presencia revela la transformación del índice industrial: Amazon y Alphabet —incorporada en junio de 2026— han aumentado el peso de la economía digital dentro de un indicador históricamente vinculado a fabricantes, bancos y grandes empresas de consumo.
La inteligencia artificial ya no mueve solamente a los índices tecnológicos; también condiciona el comportamiento del principal escaparate de las grandes compañías estadounidenses.
Una inversión de 220.000 millones
El crecimiento tiene un coste extraordinario. Amazon prevé elevar su inversión de capital en 2026 hasta 220.000 millones de dólares, 20.000 millones más de lo anunciado anteriormente. El dinero se destinará principalmente a centros de datos, chips, redes, robótica y capacidad energética para sostener AWS.
Andy Jassy sostiene que la demanda seguirá superando a la capacidad disponible durante años. Esa escasez permite mantener precios y asegurar contratos, pero obliga a comprometer enormes cantidades de efectivo antes de conocer el retorno definitivo.
La señal de riesgo aparece en el flujo de caja libre, que entró en terreno negativo en unos 7.600 millones de dólares. Amazon crece con fuerza, pero necesita gastar a una velocidad todavía mayor para no perder la carrera de la IA.
La comparación con Apple
Los resultados llegaron en paralelo a los de Apple, cuya cotización cayó alrededor de un 7% después de advertir sobre restricciones de suministro, presión de las divisas y debilidad en algunos negocios. El contraste fue inmediato: Amazon convenció al mercado de que su inversión tecnológica produce crecimiento; Apple despertó dudas sobre su capacidad para mantener márgenes y disponibilidad de producto.
Este hecho revela el nuevo criterio de Wall Street. Ya no basta con gastar miles de millones en inteligencia artificial. Los inversores exigen ingresos visibles, clientes y una trayectoria de aceleración.
AWS ha superado esa prueba durante cinco trimestres. La cuestión pendiente es si podrá mantenerla cuando aumente la competencia y las empresas comiencen a medir con mayor dureza la rentabilidad real de sus proyectos.
La factura detrás del entusiasmo
Amazon prevé para el tercer trimestre unas ventas de entre 197.000 y 202.000 millones de dólares, una guía sólida pero ligeramente prudente frente a algunas estimaciones del mercado. La compañía necesita que AWS mantenga su velocidad para compensar el gasto y evitar que el deterioro del flujo de caja eclipse el crecimiento. La inteligencia artificial está generando negocio real, pero también está obligando a las grandes tecnológicas a asumir inversiones sin precedentes. Amazon llega a esta fase con una ventaja decisiva: dispone de clientes, infraestructura y una nube que vuelve a acelerar.
El Nasdaq y el Dow Jones reciben el impulso inmediato. La prueba verdaderamente exigente llegará cuando Wall Street reclame que esos 220.000 millones se conviertan en caja, no solo en crecimiento.