Giro estratégico en Oriente Medio

Macron respalda el pacto clave en Siria que redibuja el poder en el noreste

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha dado un respaldo explícito a un “acuerdo integral” entre el Gobierno sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), un movimiento que puede marcar un antes y un después en el conflicto sirio. El pacto, que contempla un alto el fuego permanente y la integración pacífica de las SDF, llega en un momento especialmente delicado, cuando Damasco avanza para recuperar el control de territorios estratégicos en el noreste del país. El apoyo de Francia introduce una nueva variable diplomática en una región aún fragmentada por más de una década de guerra.

EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON
EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON

Un acuerdo que cambia el tablero sirio

El mensaje de Emmanuel Macron no fue casual ni protocolario. En una publicación en la red social X, el presidente francés felicitó directamente al presidente sirio Ahmad al-Sharaa y al general Mazloum Abdi, líder de las SDF, por haber alcanzado un acuerdo que, según París, permite avanzar hacia una Siria soberana, unida y estable. La referencia a un “alto el fuego permanente” y a la integración de las fuerzas kurdas en las estructuras del Estado sirio apunta a un rediseño profundo del equilibrio de poder en el noreste del país.

Publicación de Macron en X
Publicación de Macron en la red social X

Durante años, esa región ha funcionado como un espacio semiautónomo bajo control de las SDF, con apoyo indirecto de potencias occidentales. El pacto supone, por tanto, un giro significativo: Damasco recupera autoridad institucional mientras promete una integración ordenada, evitando una confrontación directa que podría reactivar el conflicto armado.

Francia entra en escena

El respaldo de Macron sitúa a Francia como uno de los actores europeos más claramente alineados con la estabilización institucional de Siria, al menos en este nuevo marco. El mandatario subrayó que Francia apoya “plenamente la implementación” del acuerdo, vinculándolo de forma directa a la lucha contra el terrorismo, un argumento recurrente en la diplomacia francesa en Oriente Medio.

Presidente Siria y Macron
El respaldo de Macron sitúa a Francia como uno de los actores europeos más claramente alineados con la estabilización institucional de Siria

París ha mantenido históricamente una posición ambivalente respecto al régimen sirio, pero el nuevo contexto parece empujar a una estrategia más pragmática: apoyar acuerdos que reduzcan la fragmentación territorial y limiten el riesgo de reaparición de grupos yihadistas en zonas fuera del control estatal.

La integración de las SDF, clave del pacto

Uno de los elementos más sensibles del acuerdo es la integración pacífica de las Fuerzas Democráticas Sirias, una coalición dominada por milicias kurdas que ha sido fundamental en la lucha contra el Estado Islámico. La incorporación de estas fuerzas al entramado estatal sirio plantea interrogantes sobre su grado de autonomía futura, su estructura de mando y el reparto de poder real sobre el terreno.

Fuerzas Democráticas Sirias
Uno de los elementos más sensibles del acuerdo es la integración pacífica de las Fuerzas Democráticas
Sirias
, una coalición dominada por milicias kurdas que ha sido fundamental en la lucha contra el Estado Islámico.

Para Damasco, el acuerdo representa una oportunidad de recuperar soberanía sin recurrir a una ofensiva militar costosa. Para las SDF, supone una vía para garantizar su supervivencia política y militar en un entorno regional cada vez más hostil, especialmente ante la presión de Turquía y el repliegue progresivo del apoyo occidental.

Damasco recupera terreno

El anuncio del acuerdo coincide con movimientos concretos del Gobierno sirio para retomar el control de instituciones clave en el noreste del país. Uno de los ejemplos más simbólicos es la asunción del control de la prisión de Al-Aqtan, en Raqqa, hasta ahora gestionada por las SDF. Este paso se enmarca en un proceso más amplio de integración administrativa y de seguridad.

La recuperación de prisiones, infraestructuras y organismos civiles refuerza la imagen de un Estado sirio que vuelve a extender su autoridad tras años de guerra y fragmentación. Sin embargo, el éxito del proceso dependerá de que la integración no derive en represalias, exclusiones o nuevos focos de tensión local.

Un mensaje a la comunidad internacional

Las palabras de Macron no solo miran a Siria, sino también a la comunidad internacional. El presidente francés insistió en la idea de una Siria “plenamente comprometida con la lucha contra el terrorismo”, un mensaje dirigido tanto a socios europeos como a Estados Unidos y actores regionales. Francia busca posicionarse como un actor relevante en la reconstrucción política y de seguridad del país.

Presidente Macron
El presidente francés insistió en la idea de una Siria “plenamente comprometida con la lucha
contra el terrorismo”
, un mensaje dirigido tanto a socios europeos como a Estados Unidos y actores regionales.

El respaldo europeo a este tipo de acuerdos podría abrir la puerta, a medio plazo, a una mayor normalización diplomática con Damasco, aunque ese escenario sigue siendo altamente controvertido y condicionado por sanciones internacionales aún vigentes.

Riesgos y desafíos del acuerdo

Pese al optimismo oficial, el acuerdo no está exento de riesgos. La integración de fuerzas armadas con identidades políticas propias es un proceso complejo, especialmente en un país devastado por más de una década de guerra. Existen dudas sobre la capacidad real del Gobierno sirio para garantizar una integración equitativa y sobre la disposición de todas las facciones locales a aceptar el nuevo marco.

Además, actores externos como Turquía observan con recelo cualquier movimiento que refuerce la posición kurda, incluso dentro de estructuras estatales sirias. Cualquier desequilibrio podría provocar nuevas tensiones regionales.

El acuerdo entre Siria y las SDF, respaldado públicamente por Francia, representa uno de los movimientos políticos más relevantes en el conflicto sirio en los últimos años. Marca un intento de cerrar frentes internos y avanzar hacia una estructura estatal más cohesionada, aunque el camino esté lleno de incertidumbres.

La reacción de otros actores internacionales y la evolución sobre el terreno determinarán si este pacto se convierte en un verdadero punto de inflexión o en un alto el fuego frágil dentro de un conflicto aún sin resolver.

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