Irán

Reino Unido cierra temporalmente su embajada en Irán y desaconseja viajar; Italia y Polonia piden salir y el G7 prevé más sanciones.

Reino Unido cierra temporalmente su embajada en Irán mientras crece la presión internacional por la represión de las protestas

FTSE cc pexels-pixabay-460672
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Reino Unido anunció el cierre temporal de su embajada en Irán y la retirada de su personal diplomático como “medida de precaución” ante el deterioro de la situación de seguridad en el país. Londres advierte además contra todo viaje a territorio iraní, pese a que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegura haber recibido informes de que “las matanzas han cesado” y que no habrá ejecuciones de manifestantes.

En su web oficial, el Gobierno británico subraya que “la situación podría escalar rápidamente y plantea riesgos significativos”, por lo que la legación diplomática continuará operando de forma remota. El movimiento llega en un contexto marcado por semanas de protestas masivas en Irán, una fuerte represión interna y crecientes amenazas de sanciones adicionales por parte de las principales potencias occidentales.

Italia y Polonia piden a sus ciudadanos abandonar Irán

La decisión británica se suma a los pasos ya adoptados por otros socios europeos. Italia, tras una reunión de alto nivel en su Ministerio de Exteriores con diplomáticos, responsables de defensa e inteligencia, ha recomendado a los italianos que puedan hacerlo que abandonen Irán y ha ordenado la retirada del personal “no esencial” de su embajada en Teherán.

Polonia ha ido incluso más lejos en el tono, llamando a la “salida inmediata” de sus ciudadanos del país y desaconsejando todo tipo de viaje debido a lo que describe como una “situación interna inestable”. En la práctica, estas recomendaciones colocan a Irán en el máximo nivel de alerta consular para varios Estados europeos, reflejando el temor a un posible empeoramiento repentino del escenario, ya sea por una escalada interna o por un choque militar externo.

Trump
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Trump habla de “fin de las matanzas”, pero persiste la opacidad sobre las víctimas

Desde Washington, Donald Trump declaró a los periodistas que ha sido informado de que “las matanzas en Irán están parando” y que no existen planes de ejecuciones contra los manifestantes. El presidente matizó, no obstante, que habrá que “ver qué significa exactamente” esa información y advirtió de que, si finalmente se producen ejecuciones, “todos estaremos muy enfadados”.

Las declaraciones de Trump contrastan con las informaciones que circulan sobre el terreno. Fuentes gubernamentales iraníes citadas por agencias internacionales reconocen que las autoridades no pueden determinar con precisión el número de fallecidos y heridos. Según esa versión, las víctimas se dividirían en tres grupos: miembros de las fuerzas de seguridad, civiles “accidentalmente heridos” y personas calificadas como “terroristas armados”. Las estimaciones externas son muy dispares, con cálculos que van de al menos 2.000 fallecidos hasta cifras que hablan de hasta 12.000 muertos, lo que subraya la falta de transparencia y dificulta cualquier verificación independiente.

El G7 amenaza con más sanciones si continúa la represión

En paralelo, los ministros de Exteriores del G7 han expresado en un comunicado su “profunda alarma” por el elevado número de muertes y heridos asociados a las protestas y han advertido de que están “preparados para imponer medidas restrictivas adicionales” si Teherán continúa reprimiendo la disidencia en violación de sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.

El grupo de las principales economías occidentales “condena firmemente” la intensificación de la represión por parte de las autoridades iraníes y pide a la República Islámica que ejerza “máxima contención, se abstenga de la violencia y respete los derechos y libertades fundamentales” de sus ciudadanos. Esta posición abre la puerta a nuevas rondas de sanciones financieras, restricciones comerciales y medidas dirigidas contra individuos y entidades vinculadas al aparato de seguridad iraní.

Un escenario cada vez más tenso para la diplomacia y los ciudadanos

La combinación de cierres parciales de embajadas, llamadas a abandonar el país, amenazas de sanciones adicionales y mensajes contradictorios sobre la represión sitúa a Irán en el centro de una nueva fase de aislamiento diplomático. Para las potencias occidentales, la prioridad declarada es proteger a sus ciudadanos y presionar a Teherán para que detenga el uso de la fuerza contra los manifestantes; para las autoridades iraníes, se trata de mantener el control interno sin ceder a lo que perciben como injerencia extranjera.

En este contexto, la capacidad de la comunidad internacional para influir en el comportamiento del régimen iraní dependerá tanto del alcance real de las sanciones como de la cohesión entre aliados. Mientras tanto, la población civil sigue siendo la más expuesta a la incertidumbre, entre el riesgo de una escalada interna y la posibilidad de que el país quede aún más desconectado de los canales diplomáticos y económicos internacionales.

El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, aseguró que la situación en el país se encuentra ahora “calma” y que las autoridades están “bajo pleno control” tras “tres días de operación terrorista”. En una entrevista con Fox News, que se emitirá íntegra a las 18:00 hora de la Costa Este de Estados Unidos, Araghchi subrayó que el episodio de violencia ha remitido y aprovechó para advertir al presidente estadounidense, Donald Trump, que no “repita el mismo error de junio”, instándole a optar por la vía diplomática. Sus declaraciones llegan poco después de que Trump afirmara que había sido informado de que “los asesinatos en Irán se han detenido” y que no habría ejecuciones de manifestantes, en un contexto de fuerte tensión internacional y de críticas a la represión de las protestas dentro del país.

JAMENEI
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