Meloni tiene un problema nuevo y viene vestido de exgeneral, Roberto Vannacci
Giorgia Meloni sigue dominando la política italiana, pero ya no tiene todo el espacio de la derecha para sí misma. El exgeneral Roberto Vannacci ha convertido Futuro Nazionale en una fuerza con capacidad para alterar el equilibrio de la coalición conservadora: los sondeos más recientes sitúan al partido entre el 7,1% y el 7,8%, claramente por encima del 5% que marcaba durante las primeras fases de su ascenso.
Fratelli d’Italia continúa siendo la primera fuerza, con registros entre el 25% y el 27%, pero Vannacci compite directamente por un electorado especialmente sensible a inmigración, soberanía nacional y relaciones con Bruselas. El desafío para Meloni ya no consiste únicamente en ganar las próximas elecciones: debe decidir cómo incorporar —o contener— a un rival situado a su derecha.
Vannacci deja de ser un fenómeno marginal
El crecimiento ha sido rápido. Una encuesta SWG publicada a comienzos de agosto situó a Futuro Nazionale en el 7,2%, apenas dos décimas por detrás de Forza Italia y claramente por encima de la Liga, que aparecía en el 5,5%. Otra medición posterior le atribuyó un 7,1% frente al 7,2% de Forza Italia.
El dato cambia la lectura política. Vannacci ya no representa únicamente un voto testimonial de protesta. Puede convertirse en la segunda fuerza dentro del espacio conservador italiano, alterando las relaciones entre Meloni, Matteo Salvini y Antonio Tajani.
El 7% puede decidir un Gobierno
La aritmética explica por qué Meloni debe prestar atención.
Sin Futuro Nazionale, una encuesta reciente colocaba al bloque formado por Fratelli d’Italia, Forza Italia, Liga y Noi Moderati en torno al 39,5%. Incorporando a Vannacci, esa suma ascendía hasta aproximadamente el 46,6%. Otra medición elevaba la coalición ampliada incluso al 48,1%.
Su fuerza puede ser insuficiente para gobernar por sí sola, pero más que suficiente para decidir quién gobierna. Ese es precisamente el poder que convierte un partido del 7% en una amenaza estratégica para una formación del 26%.
La inmigración se convierte en el gran campo de batalla
Vannacci pretende ocupar un espacio todavía más duro que Meloni en materia migratoria. Durante la presentación política de Futuro Nazionale defendió reducir drásticamente el peso de la población extranjera en Italia y habló explícitamente de una política de «remigración», situando la inmigración en el corazón de su proyecto.
Meloni, por su parte, ha vuelto a elevar el protagonismo de la política migratoria mientras afronta desgaste interno y la proximidad de las elecciones de 2027. La presión sobre las fronteras europeas le ofrece un terreno conocido, pero ahora debe competir por él con Vannacci.
Europa también entra en disputa
Las diferencias no terminan en inmigración.
Futuro Nazionale ha planteado abrir un debate sobre la pertenencia italiana al euro, abandonar el Green Deal europeo y revisar algunas de las posiciones internacionales adoptadas por Roma. Vannacci ha mantenido además una línea más favorable hacia Rusia que la seguida por el Gobierno de Meloni desde su llegada al poder.
Ahí aparece el dilema de la primera ministra. Acercarse demasiado a Vannacci podría complicar su estrategia de normalización dentro de las instituciones europeas; enfrentarse frontalmente a él podría fragmentar el voto conservador.
Salvini y Tajani también tienen un problema
El ascenso de Futuro Nazionale afecta incluso más directamente a los socios de Meloni.
La Liga aparece en algunos sondeos alrededor del 5,2%-5,5%, mientras Forza Italia se mantiene cerca del 7,2%-7,4%. Vannacci está ya disputando ese segundo puesto dentro de la derecha italiana.
La paradoja es especialmente incómoda para Salvini, el exgeneral inició su carrera política electoral ligado a la Liga antes de construir una plataforma propia. Ahora amenaza con captar precisamente una parte del electorado que durante años sostuvo al partido.
Meloni sigue mandando, pero cambia el tablero
Nada indica por ahora que Vannacci esté cerca de sustituir a Meloni como figura dominante de la derecha. Fratelli d’Italia conserva una ventaja enorme y continúa encabezando los sondeos nacionales.
La amenaza es diferente, Futuro Nazionale puede obligar a Meloni a elegir entre moderación y reunificación del bloque conservador.
Con las elecciones previstas para 2027, cada punto empieza a importar. Vannacci ha pasado en pocos meses de representar una corriente minoritaria a disponer potencialmente de más del 7% del voto nacional. Italia sigue teniendo una primera ministra claramente dominante, pero la competición dentro de su propio espacio político acaba de hacerse mucho más difícil.