Trump advierte que alcalde de Minneapolis “está jugando con fuego”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este miércoles una dura advertencia contra el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, después de que el dirigente municipal declarara que la ciudad no “cumplirá ni hará cumplir” las leyes federales de inmigración en su jurisdicción. La declaración de Trump, publicada en su red social Truth Social, no solo pone de relieve el choque entre autoridades locales y federales sobre el control migratorio, sino que se produce en un contexto de tensiones crecientes en Minnesota por las operaciones de inmigración y la respuesta comunitaria ante las políticas federales.
Trump critica abiertamente la postura de Frey
En un mensaje en su plataforma, Trump escribió que el hecho de que el alcalde Frey haya afirmado que “Minneapolis no hace ni hará cumplir las leyes federales de inmigración” representa una violación seria de la ley y que, en su opinión, el alcalde está “jugando con fuego” al rechazar la cooperación con las autoridades federales. Trump remarcó que la afirmación de Frey se produjo poco después de una conversación que calificó de “muy buena” con el alcalde, lo que para él hace más sorprendente la declaración pública.
La crítica presidencial se enmarca en una disputa más amplia sobre la soberanía y la competencia entre gobiernos locales y el Gobierno federal, especialmente en materia de inmigración, un tema que ha sido piedra angular de la agenda política de Trump. Para el presidente, no aplicar o colaborar con la aplicación de leyes federales en una ciudad estadounidense significa sembrar un precedente peligroso para la gobernanza nacional y la seguridad fronteriza.
La defensa de Frey y su posición sobre inmigración
Por su parte, el alcalde Jacob Frey ya había expresado públicamente su postura el lunes, durante una llamada telefónica con Trump, en la que explicó que Minneapolis trabajará con las fuerzas del estado y federales en investigaciones criminales reales, pero no participará en detenciones que, a su juicio, violen la Constitución ni colaborará activamente en aplicaciones de leyes migratorias civiles dentro de la ciudad.
Frey insistió en que su postura refleja un esfuerzo por proteger los derechos y la confianza de todos los residentes de Minneapolis, incluidos inmigrantes documentados e indocumentados, así como fortalecer la relación entre la comunidad y las autoridades locales de seguridad. Su argumento se basa en la idea de que la aplicación de leyes federales de inmigración, en ausencia de cooperación local, puede dañar la confianza comunitaria en la policía y disuadir a personas de colaborar con investigaciones legítimas o denunciar delitos, afectando la seguridad pública.
La postura de Frey no es nueva ni aislada: la Ciudad de Minneapolis tiene una larga tradición de políticas que priorizan la seguridad y la cohesión social por encima de la aplicación directa de normas migratorias, incluidas ordenanzas que prohíben a la policía local colaborar con agencias federales en redadas migratorias salvo en casos concretos donde la ley lo obliga.
del estado y federales en investigaciones criminales reales, pero no participará en detenciones que, a su juicio, violen la Constitución
Un choque que refleja divisiones más amplias
Este choque entre el presidente y el alcalde refleja tensiones más profundas dentro de Estados Unidos sobre quién controla la política migratoria y hasta qué punto las ciudades pueden o deben desafiar las directrices federales. Ciudades con grandes poblaciones de inmigrantes, como Minneapolis, han defendido enfoques de “ciudad santuario” que buscan proteger a residentes vulnerables y facilitar la cooperación con la policía local, mientras que la Casa Blanca ha promovido una postura dura que enfatiza la aplicación estricta de las leyes migratorias federales y la prioridad de deportar a quienes están en el país sin permiso legal.
El enfrentamiento tomó mayor relevancia tras las controversias en Minnesota relacionadas con la operación federal de inmigración conocida como “Operation Metro Surge”, en la que agentes federales desplegaron recursos para arrestar a inmigrantes sin documentación, generando protestas y un intenso debate público sobre las tácticas utilizadas.
Además, los críticos de la política de inmigración han señalado que las operaciones federales han incluido incidentes violentos, protestas masivas y tensiones con líderes locales, lo que ha intensificado el conflicto político entre Minneapolis y Washington D.C., incluso cuando se intenta negociar una salida dialogada con funcionarios federales como el enviado especial Tom Homan.
Reacción local y estado de la política en Minnesota
En Minnesota, la situación ha generado una fuerte reacción tanto de autoridades como de la sociedad civil. El gobernador Tim Walz y el alcalde Frey han abogado por investigaciones imparciales sobre recientes enfrentamientos entre manifestantes y agentes federales, y han pedido una reducción significativa en el número de fuerzas federales desplegadas en el estado.
Frey, además, ha enfatizado que Minneapolis no rechaza la cooperación en casos criminales legítimos, sino que se opone a lo que él considera arrestos “inconstitucionales” o tácticas de intimidación que dañan la confianza de la comunidad con las autoridades locales. Esta posición ha sido ratificada tanto por el propio alcalde como por el jefe de policía de Minneapolis, que también ha reiterado que el departamento no participará en operaciones migratorias que no se ajusten a las leyes locales o constitucionales.
La postura de Minneapolis se encuentra en consonancia con políticas adoptadas por otros gobiernos municipales en Estados Unidos que han reforzado sus ordenanzas de separación entre servicios locales y la aplicación de la ley migratoria federal, con el objetivo de proteger el acceso de todos los residentes a servicios y justicia sin temor a represalias por su estatus migratorio.
Repercusiones políticas y desafíos legales
La advertencia de Trump podría tener repercusiones políticas internas profundas, tanto para Frey como para otros líderes municipales que sostienen posiciones similares. Algunos críticos de Minneapolis argumentan que las ciudades no pueden eludir la aplicación de leyes federales, mientras que defensores de Frey sostienen que su enfoque promueve la seguridad pública y los derechos civiles. Estos debates, además, han sido objeto de litigios y demandas judiciales que discuten los límites de la autoridad local frente a los mandatos federales.
La tensión también ha avivado discusiones más amplias sobre la política migratoria en Estados Unidos, especialmente en un año electoral y en un contexto donde las fronteras y la aplicación de las leyes migratorias son temas clave tanto para votantes como para legisladores.
La advertencia de Donald Trump al alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, refleja un choque profundo entre autoridades locales y federales sobre la aplicación de la ley migratoria, un tema que ha polarizado a distintos niveles de gobierno en Estados Unidos. La postura de Frey, defendida como una medida para proteger la confianza comunitaria y la seguridad pública, se enfrenta a la insistencia de Trump en que la ley debe aplicarse de manera uniforme en todo el país. La disputa pone de manifiesto las fricciones políticas y jurídicas que surgen cuando diferentes niveles de gobierno tienen visiones divergentes sobre temas sensibles como la inmigración, la seguridad y los derechos de los residentes.