Trump y la Fed: la batalla por licuar una deuda colosal con política inflacionaria

Gustavo Martínez expone cómo la Casa Blanca intenta presionar a la Fed para bajar tipos, generar inflación y así licuar una deuda récord de 38 billones de dólares. Además, analiza el rally en oro y plata, descartando una burbuja y destacando la necesidad de refugios sólidos ante la depreciación del dólar.

Captura del vídeo de Gustavo Martínez en Negocios TV donde analiza la agresiva presión política sobre la Fed y el rally de metales preciosos.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
Trump y la Fed: la batalla por licuar una deuda colosal con política inflacionaria

La tensión entre la Casa Blanca y la Reserva Federal estadounidense está alcanzando niveles que pocos esperaban. En un análisis que no deja indiferente, el economista Gustavo Martínez desvela las turbulencias que podrían configurarse en la economía global, impulsadas por motivaciones políticas que trascienden la mera gestión monetaria.

¿Estamos ante una maniobra con consecuencias imprevisibles? Lo cierto es que la investigación penal contra Jerome Powell parece mucho más que un simple episodio judicial; es una estrategia con dobles intenciones que, de aplicarse, alteraría totalmente el panorama financiero mundial.

Presión política y sus riesgos: la lucha por controlar la Fed

El economista señala que Donald Trump busca colocar en la presidencia de la Reserva Federal a un "presidente sicario", alguien dispuesto a bajar los tipos de interés sin fundamento económico. Tal designación no es casual, sino una jugada maestra para manipular la curva de tipos y fomentar la inflación artificialmente.

Este objetivo, tan complejo como controvertido, persigue licuar una deuda pública astronómica que ya supera los 38 billones de dólares. Claro está, la economía real no está preparada para un descenso de tasas, pero la política parece trampear las reglas tradicionales, poniendo en jaque a los mercados y al propio sistema financiero.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias de semejante atrevimiento? Martínez insiste en que, de consumarse, la pérdida de credibilidad en la Fed podría intensificarse, arrastrando la volatilidad y los desequilibrios macroeconómicos a niveles inéditos.

La mecánica de la manipulación inflacionaria

El mecanismo para lograr este objetivo es complejo: al bajar las tasas, se incentiva el gasto y el endeudamiento, lo que puede generar una inflación descontrolada. Pero, ¿y si esta inflación funciona como herramienta para diluir la deuda? En teoría, una moneda menos valiosa reduce el peso real del pasivo público.

Tal estrategia suena tentadora para gobiernos asfixiados por la carga financiera, pero trae aparejados riesgos latentes, especialmente si los inversores pierden confianza y abandonan la deuda estadounidense como refugio seguro.

El auge de los metales preciosos: más que un simple rally

Por otro lado, Martínez analiza con detalle un fenómeno que está acaparando la atención: el espectacular aumento en los precios del oro y la plata. Con la plata superando los 85 dólares y el oro marcando máximos históricos, muchos se preguntan si estamos ante una burbuja inminente.

El economista dispara sin rodeos: no, esto no es una burbuja. Explica que lo que pesa sobre el mercado es un "short squeeze" combinado con una escasez real de estos metales, reflejada en una curiosa anomalía conocida como backwardation, donde los precios a corto plazo son mayores que los futuros, un indicio de tensión en el suministro físico.

Metales preciosos como escudo frente al dólar débil

Este rally no es casualidad. Con una moneda fiat estadounidense que ha perdido aproximadamente un 30% de su poder adquisitivo en los últimos cinco años, los inversores buscan protección tangible. Los activos duros emergen así como el verdadero "antídoto" frente a la indisciplina fiscal global y la incertidumbre económica que se avecina.

En un entorno donde las políticas monetarias se ven influenciadas por intereses políticos, la confianza en las divisas fiat se erosionaría, catapultando la demanda de refugios como el oro y la plata a niveles impensados hace solo una década.

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