Crisis energética en plena guerra

Zelenski alerta de una situación energética “extremadamente crítica” en Kiev

EPA-EFE/SERGEY DOLZHENKO

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha advertido este lunes de que la situación energética en Kiev sigue siendo “extremadamente desafiante” tras los repetidos ataques rusos contra infraestructuras civiles. Más de 1.200 edificios residenciales continúan sin calefacción en la capital, en plena temporada invernal, mientras el Gobierno reconoce que las medidas actuales de asistencia “no son satisfactorias” y exige acelerar soluciones de emergencia.

Zelenski confirmó que más de 1.200 bloques de apartamentos en Kiev permanecen sin suministro de calefacción, una situación especialmente grave dado el descenso de las temperaturas y la proximidad de los meses más duros del invierno. La falta de calor afecta a decenas de miles de ciudadanos, incluidos ancianos, niños y personas vulnerables, incrementando el riesgo de crisis humanitaria en zonas urbanas densamente pobladas.

Las autoridades locales han intentado habilitar soluciones temporales, como centros de calefacción y refugios, pero el alcance del problema supera la capacidad de respuesta inmediata. El presidente ucraniano reconoció que la situación sigue siendo crítica pese a los esfuerzos realizados hasta ahora.

Más de 1.200 bloques de apartamentos en Kiev permanecen sin suministro de calefacción

Ataques sistemáticos a infraestructuras civiles

La crisis energética es consecuencia directa de ataques reiterados de Rusia contra infraestructuras civiles clave, especialmente plantas eléctricas, subestaciones y redes de distribución de calor. Desde el inicio del conflicto, la energía se ha convertido en uno de los principales frentes de guerra, con el objetivo de debilitar la resistencia civil y la capacidad económica del país.

Según fuentes oficiales, los ataques se han intensificado en las últimas semanas, obligando a cortes programados y de emergencia en varias ciudades. Kiev, como centro político y económico, se ha visto especialmente afectada por estos ataques selectivos.

Reuniones de emergencia con autoridades locales

Zelenski explicó que ha mantenido reuniones urgentes con responsables municipales y regionales para evaluar la situación real sobre el terreno. Tras estos encuentros, el presidente fue contundente al afirmar que los planes actuales de ayuda “no pueden considerarse satisfactorios” y deben ser revisados y acelerados de inmediato.

El mensaje refleja una creciente preocupación dentro del Ejecutivo ucraniano por la lentitud de algunas medidas y por la falta de recursos suficientes para atender una crisis que se prolonga y se agrava con el frío.

Órdenes directas al Gobierno: energía alternativa urgente

Ante este escenario, Zelenski dio instrucciones claras a la primera ministra, Yulia Svyrydenko, y al ministro de Finanzas, Serhiy Marchenko, para que analicen opciones urgentes de adquisición de generación eléctrica alternativa y sistemas de suministro de calor.

Entre las soluciones evaluadas figuran generadores móviles, plantas térmicas temporales, sistemas de calefacción descentralizados y refuerzos de emergencia para la red eléctrica. El objetivo es reducir la dependencia de infraestructuras vulnerables a ataques y garantizar un mínimo de suministro durante el invierno.

El papel clave de los socios internacionales

El presidente ucraniano subrayó que el Ministerio de Energía mantiene contacto permanente con socios internacionales, que ya han proporcionado apoyo técnico, financiero y material desde el inicio del conflicto. Según Zelenski, el Gobierno está elaborando una lista adicional de necesidades para asegurar respaldo suficiente durante los meses más fríos.

La ayuda internacional ha sido crucial para reparar infraestructuras dañadas, suministrar equipos eléctricos y estabilizar parcialmente la red. Sin embargo, Kiev advierte de que el volumen de los ataques supera con frecuencia la capacidad de reparación inmediata.

La ayuda internacional ha sido crucial

Una presión creciente sobre la población civil

La crisis energética está teniendo un impacto directo sobre la vida cotidiana de los ciudadanos. Además de la falta de calefacción, los cortes eléctricos afectan al transporte, los servicios sanitarios, las comunicaciones y la actividad económica.

Las autoridades sanitarias han alertado de un aumento del riesgo para la salud, especialmente entre personas mayores y enfermos crónicos, mientras organizaciones humanitarias advierten de un posible deterioro rápido de las condiciones de vida si no se estabiliza el suministro energético.

Energía como arma estratégica de guerra

Analistas coinciden en que Rusia utiliza la energía como arma estratégica, buscando erosionar la moral de la población y forzar concesiones políticas. Esta táctica ya fue empleada en inviernos anteriores, pero la repetición de ataques ha agravado el desgaste de la red ucraniana.

Ucrania, por su parte, intenta adaptarse mediante una estrategia de descentralización energética, reduciendo la vulnerabilidad de grandes infraestructuras centralizadas y apostando por soluciones más flexibles y resistentes.

Coste económico y desafíos a largo plazo

La reconstrucción y protección del sistema energético ucraniano supondrá un coste de miles de millones de dólares, en un país ya profundamente afectado por la guerra. A corto plazo, el reto es sobrevivir al invierno; a medio y largo plazo, reconstruir un sistema más resiliente y menos expuesto a ataques.

Zelenski ha insistido en que la respuesta debe ser tanto inmediata como estructural, combinando ayuda de emergencia con inversiones estratégicas en generación y redes.

Un invierno decisivo para Kiev

Con temperaturas bajo cero y ataques continuados, el invierno se perfila como uno de los momentos más críticos desde el inicio de la guerra. La situación energética de Kiev se ha convertido en un símbolo de la resistencia civil ucraniana y de la presión que soporta la población.

El mensaje del presidente es claro: la respuesta debe acelerarse y reforzarse, tanto a nivel nacional como internacional, para evitar una crisis humanitaria mayor en el corazón político de Ucrania.