El IBEX 35 se dispara tras el “mazazo” del Supremo a Trump
La Bolsa española ha cerrado una de sus semanas más intensas desde que comenzó el año. El IBEX 35 ha sumado casi 530 puntos en cinco sesiones, un avance del 2,91% que le ha llevado hasta los 18.186 puntos, su mejor comportamiento semanal desde noviembre. Todo ello en un contexto internacional envenenado por el miedo a la estanflación en Estados Unidos… hasta que el Tribunal Supremo norteamericano asestó un golpe decisivo a los aranceles globales de Donald Trump. El fallo judicial actuó como catalizador para Wall Street y, por contagio, para las bolsas europeas, que vieron cómo se desactivaba —al menos parcialmente— el riesgo de una nueva escalada comercial. En España, la reacción se tradujo en subidas generalizadas, con los bancos como grandes protagonistas y valores como Bankinter o CaixaBank liderando las ganancias del selectivo.
La mejor semana desde noviembre
El IBEX 35 avanzó este viernes un 0,94%, hasta los 18.186 puntos, lo que le permite encadenar una subida semanal del 2,91%, la mayor desde noviembre. En puntos, el selectivo ha recuperado del orden de 530 enteros, borrando de un plumazo parte de las correcciones vistas a comienzos de año.
Este comportamiento contrasta con las dudas que dominaron los primeros compases de la semana, marcados por la incertidumbre en torno a la política comercial de Estados Unidos y por unos datos macro que apuntan a una clara ralentización del ciclo.
La sensación entre los operadores es que la bolsa española ha reaccionado con más fuerza que otros índices europeos al alivio en el frente arancelario. La elevada exposición de muchas compañías del IBEX al comercio internacional y al mercado estadounidense explica parte de este movimiento: cualquier rebaja del ruido proteccionista se traduce en un descuento menor sobre sus flujos de caja futuros.
No obstante, el diagnóstico es matizado. El índice había quedado rezagado en las últimas semanas frente a otros grandes selectivos del Viejo Continente, lo que dejaba un cierto margen técnico para el rebote. Este repunte, por tanto, tiene tanto de recuperación de terreno perdido como de respuesta racional a una menor tensión comercial.
El golpe judicial a los aranceles de Trump
El verdadero punto de inflexión llegó desde Washington. El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha concluido que Donald Trump se excedió en sus competencias al utilizar una ley de poderes de emergencia para imponer aranceles “recíprocos” a nivel global, así como tasas selectivas sobre determinadas importaciones bajo el pretexto de combatir el tráfico de fentanilo.
La decisión, de enorme carga política y económica, limita la capacidad del expresidente —o de cualquier administración futura— para recurrir a esta vía rápida de proteccionismo sin el respaldo explícito del Congreso. El mercado leyó el fallo como un freno a la tentación de reinstalar una guerra comercial permanente como herramienta de presión geopolítica.
Sin embargo, los expertos se apresuran a rebajar la euforia. Michael Brown, estratega de Pepperstone, advierte de que la estrategia de “escalar para desescalar” en las negociaciones difícilmente desaparecerá. Las amenazas arancelarias seguirán sobre la mesa, aunque su ejecución pueda verse más encorsetada.
Por su parte, Brian Jacobsen, de Annex Wealth Management, abre la puerta a que Trump —si vuelve a la Casa Blanca— intente articular aranceles temporales y más acotados, ajustados a otros marcos legales. En otras palabras: el fallo supone un freno, pero no una vacuna definitiva contra el uso oportunista del comercio internacional como arma política.
Wall Street esquiva el fantasma de la estanflación
Lo más llamativo de la jornada fue el giro de Wall Street. Antes de conocerse la decisión del Supremo, los índices estadounidenses se hundían ante unos datos macro inquietantes. El PIB de EEUU creció un 1,4% anualizado en el cuarto trimestre, muy por debajo del 4,4% registrado en el anterior, mientras que para el conjunto de 2025 la economía apenas avanzó en torno al 2,2%, lejos del 3% que manejaba el consenso.
A la vez, el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), la medida de inflación preferida por la Fed, repuntó un 0,4% en diciembre, el mayor incremento en casi un año, elevando la tasa subyacente hasta el 3%. Esta combinación de crecimiento que se enfría e inflación que repunta activó inmediatamente el término maldito que los inversores preferían no oír: estanflación.
Fue en ese contexto cuando llegó la noticia del Supremo. Nasdaq terminó subiendo alrededor del 1% y el S&P 500 avanzó un 0,5%, borrando las pérdidas iniciales. El mercado, en esencia, decidió aferrarse al relato positivo del día —el freno a la agenda arancelaria— y aparcar, al menos temporalmente, el temor a un escenario de bajo crecimiento y precios altos.
“El mensaje contradictorio de los datos confirma el sesgo actual de la Fed de tomarse su tiempo con la política monetaria”, resume Art Hogan, estratega de B. Riley Wealth. La consecuencia es clara: tipos altos por más tiempo y una sensibilidad extrema a cualquier sorpresa macro.
Los bancos tiran del carro en el IBEX 35
En España, los grandes vencedores de la sesión fueron los bancos. Bankinter encabezó el IBEX 35 con una subida del 2,75%, espoleado por el anuncio del mayor dividendo de su historia, lo que refuerza el atractivo del sector financiero para los inversores de perfil rentista.
Por detrás se situó CaixaBank, con un alza del 2,48%, seguida de Amadeus (+2,2%), Sabadell y Mapfre, ambas con avances en torno al 2%. Banco Santander se sumó al movimiento con un incremento del 1,6%, mientras que Cellnex y ACS lograron subidas cercanas al 1,3%.
Este comportamiento refuerza una idea que se repite en la comunidad inversora: el tramo actual del ciclo bursátil español se apoya de forma muy evidente en beneficios bancarios elevados, márgenes de intereses aún holgados y políticas generosas de retribución al accionista. El contraste con otros sectores más castigados por la incertidumbre global es nítido.
En la parte baja del selectivo, el farolillo rojo fue Puig, que cayó un 0,86%, seguida por Rovi (-0,6%), Inditex (-0,45%) y Telefónica (-0,42%). La rotación hacia valores más ligados a tipos altos y al ciclo financiero se ha traducido en una penalización relativa para compañías con un perfil más defensivo o expuestas al consumo global.
Un rally apoyado en dividendos y tipos
El diagnóstico de fondo es inequívoco: el tirón del IBEX descansa en buena medida sobre la combinación de tipos de interés aún elevados y una oleada de dividendos y recompras que el mercado percibe como sostenibles en el corto plazo. Los bancos se han convertido, de facto, en el principal motor de rentabilidad para el inversor doméstico.
Sin embargo, este hecho revela también una fragilidad estructural. Si la Reserva Federal y el Banco Central Europeo se ven finalmente obligados a bajar tipos más rápido de lo previsto para combatir la desaceleración, el margen de los bancos podría estrecharse y buena parte del atractivo actual se evaporaría.
A la inversa, si la inflación se mantiene más pegajosa de lo deseado y los tipos siguen altos durante más tiempo, la presión podría trasladarse al resto de la economía real: hipotecas más caras, menor inversión y un consumo lastrado, con impacto directo sobre los resultados de empresas no financieras.
En ambos casos, el equilibrio es delicado. El contraste con otras regiones resulta demoledor: mientras algunos índices globales han diversificado sus motores de crecimiento hacia tecnología, salud o renovables, en España el peso del sector financiero sigue siendo determinante. El rally actual es bienvenido, pero no exento de riesgos.
Una Fed atrapada entre datos cruzados
Los últimos indicadores han colocado a la Reserva Federal ante un dilema especialmente incómodo. Un crecimiento del 1,4% y una inflación subyacente del 3% no encajan ni con el relato de aterrizaje suave ni con el de normalización rápida de precios.
“La lectura de estas cifras es muy confusa para la Fed”, admiten en las mesas de negociación. Si el banco central decide priorizar la lucha contra la inflación, mantendrá los tipos altos y, con ello, una presión constante sobre las valoraciones bursátiles. Si, por el contrario, da más peso al enfriamiento del crecimiento, las bajadas de tipos podrían llegar antes… pero con el riesgo de alimentar de nuevo las tensiones de precios.
Para el inversor español, el mensaje es claro: la evolución del IBEX en los próximos meses estará íntimamente ligada a las decisiones de la Fed, tanto o más que a las del propio BCE. El fallo del Supremo sobre los aranceles ha regalado un respiro, pero no ha resuelto el problema de fondo: una economía norteamericana que se desacelera sin que la inflación haya vuelto al redil del 2%.