El IBEX 35 rebota un 0,8% con Santander al mando
La bolsa española encadena un nuevo movimiento de alivio y consolida el rebote iniciado en Wall Street. El IBEX 35 sube alrededor de un 0,8%, hasta la zona de los 18.350 puntos, en una apertura marcada por el tirón bancario y por un regreso selectivo del apetito por riesgo ligado a la inteligencia artificial. El principal protagonista de la sesión es Banco Santander, que celebra su Día del Inversor con un ambicioso plan estratégico 2026-2028: aspira a superar los 20.000 millones de euros de beneficio neto y a duplicar el dividendo, objetivos que empujan al valor con subidas en torno al 2%-3%. Al mismo tiempo, el mercado procesa resultados récord de Aena e Iberdrola, que confirman el buen momento operativo de los grandes valores defensivos, aunque con reacciones bursátiles moderadas. En segundo plano, pero condicionando todo, aparece Nvidia, cuyo balance trimestral se leerá como un auténtico test de estrés sobre el ciclo de inversión en IA.
Un rebote que devuelve al IBEX a los 18.350 puntos
La sesión arranca con tono constructivo en Europa tras varias jornadas marcadas por la volatilidad y las ventas indiscriminadas en tecnología. En España, el IBEX 35 avanza cerca de 160 puntos, alrededor del 0,8%, hasta los 18.350 puntos, en línea con el FTSE Eurofirst 300, que suma en torno al 0,5%. El movimiento encaja con lo que muchos gestores definen como un relief rally: una subida impulsada más por la eliminación de miedos inmediatos que por una revisión profunda de fundamentales.
Los estrategas insisten en que el diagnóstico es inequívoco: no hay, de momento, un cambio de narrativa macro. Los tipos de interés siguen en niveles restrictivos, la inflación subyacente continúa siendo incómoda en buena parte de las economías avanzadas y la desaceleración industrial en Europa no ha desaparecido. Sin embargo, el alivio en el frente tecnológico y la ausencia de sorpresas negativas en la agenda macro permiten a los índices recuperar parte del terreno perdido.
Este hecho revela un mercado que sigue siendo extremadamente sensible a cualquier matiz en torno a la IA, al gasto de capital en centros de datos y a las expectativas de beneficios en el sector tecnológico global. En ese contexto, España consigue aprovechar el viento de cola gracias, sobre todo, al impulso de la banca.
Santander se la juega con un plan de 20.000 millones
El foco de los inversores en la bolsa española está puesto en Banco Santander, que ha desvelado las líneas maestras de su plan estratégico 2026-2028. La entidad presidida por Ana Botín se ha marcado como objetivo superar los 20.000 millones de euros de beneficio neto al final del periodo, a la vez que duplica el dividendo a sus accionistas. El mercado premia el movimiento con avances de alrededor del 2%-3%, suficientes para convertir al banco en uno de los grandes motores del IBEX 35.
Más allá de la cifra de beneficio, el mensaje clave es de continuidad en la estrategia: prioridad a los negocios con mayor rentabilidad sobre capital, disciplina en costes y aprovechamiento del tirón de los mercados desarrollados, especialmente en Europa y Estados Unidos. La hoja de ruta incluye también una mayor digitalización y monetización de su base de clientes, así como la búsqueda de mejoras en eficiencia en mercados donde el banco aún tiene margen de ganancia.
La consecuencia es clara: Santander intenta consolidarse como uno de los grandes ganadores del nuevo ciclo de tipos y enviar una señal de visibilidad de beneficios en un entorno de elevada incertidumbre. Cualquier desviación en próximos trimestres será escrutada al milímetro, pero por ahora el mercado concede el beneficio de la duda.
La banca toma el relevo en el rally del IBEX
El apoyo de Santander no llega solo. El sector bancario al completo se suma al rebote y refuerza el sesgo alcista del índice. BBVA sube en torno al 1,2%, CaixaBank alrededor del 1,1%, Sabadell un 1,2%, Bankinter un 1,4% y Unicaja más del 1%, configurando un cuadro de compras generalizadas en las entidades financieras.
El contraste con otras sesiones recientes resulta demoledor: mientras la tecnología sufría por el miedo a que la IA destruyera valor en modelos de negocio tradicionales, la banca apenas encontraba catalizadores propios. Hoy, en cambio, el mercado vuelve a recordar que unos tipos de interés aún elevados y unos márgenes financieros robustos siguen siendo un soporte relevante para el sector.
El diagnóstico de los gestores es prudente pero constructivo. Por un lado, reconocen que las valoraciones de varios bancos cotizados ya descuentan buena parte del ciclo alcista de tipos. Por otro, admiten que las distribuciones al accionista —dividendo y recompras— continúan siendo uno de los grandes atractivos del sector frente a otros segmentos más expuestos a la disrupción tecnológica. El resultado es un relevo momentáneo: la banca recoge el testigo del rebote mientras la tecnología espera el dictamen de Nvidia.
Resultados récord de Aena e Iberdrola, reacción tibia en bolsa
En el capítulo de resultados, Aena ha presentado unas cifras que consolidan la normalización total del tráfico aéreo. El gestor aeroportuario ha reportado un beneficio neto de 2.136,7 millones de euros en 2025, un 11,7% más que el año anterior, apoyado en el crecimiento del tráfico de pasajeros y en la aportación creciente de su división internacional. Pese a ello, el valor corrige alrededor de un 1% en bolsa, una reacción que sugiere que buena parte de las buenas noticias ya estaba incorporada en el precio.
Algo similar ocurre con Iberdrola, que ve cómo su acción apenas suma un 0,1% tras anunciar un aumento del 12% en su beneficio neto, hasta los 6.290 millones de euros, impulsado por el negocio de redes en Reino Unido y Estados Unidos. Los inversores valoran la visibilidad regulatoria y el carácter defensivo de la compañía, pero evitan sobrerreaccionar en un contexto en el que las utilities han sido refugio recurrente en momentos de estrés.
El caso de estos dos gigantes revela un patrón cada vez más frecuente: los resultados récord ya no garantizan subidas, especialmente cuando las compañías llegan a la cita en zona de máximos o con múltiplos exigentes. El mercado exige ahora sorpresas positivas claras, mejoras de guía o anuncios corporativos que cambien la foto de medio plazo. Sin ellos, la reacción tiende a ser fría, incluso ante balances impecables.
Anthropic enfría el “AI scare trade” y da aire al mercado
El origen inmediato del rebote no está en Europa sino en Estados Unidos. Tras varias semanas de correcciones profundas en valores de software y servicios digitales, el sector tecnológico rebotó con fuerza en Wall Street después de que Anthropic, una de las firmas más seguidas del ecosistema de IA, lanzara nuevas formas de integrar sus “plugins” de inteligencia artificial en empresas y, sobre todo, enviara un mensaje conciliador al mercado.
La compañía subrayó que su chatbot Claude y sus herramientas se orientarán a colaborar con los modelos de negocio existentes, no a sustituirlos de forma abrupta. Ese matiz ha sido suficiente para frenar, al menos temporalmente, el llamado “AI scare trade”, la ola de ventas que venía castigando a sectores como el software, la ciberseguridad, la gestión patrimonial o incluso ciertos intermediarios financieros por el temor a quedar obsoletos.
Lo más grave para muchas tecnológicas en las últimas semanas no era tanto la caída puntual de sus cotizaciones, sino la narrativa de fondo: la idea de que el gasto en IA podría concentrarse en muy pocos ganadores y drenar capital del resto del sector. Las declaraciones de Anthropic no resuelven el problema, pero sí introducen un matiz: la IA puede ser un multiplicador de beneficios para muchas compañías si se integra de forma gradual y rentable. De momento, el mercado se agarra a esa lectura para justificar el rebote.
Nvidia, referéndum sobre el ciclo de gasto en inteligencia artificial
Pese al alivio, todos los focos apuntan en la misma dirección: Nvidia. La compañía publicará resultados tras el cierre de Wall Street y el consenso espera un aumento del 62% en el beneficio trimestral y un crecimiento del 68% en los ingresos respecto al mismo periodo del año anterior. Son cifras de crecimiento extraordinario para una firma ya de tamaño colosal, lo que explica que cualquier desviación, por pequeña que sea, pueda desencadenar movimientos violentos.
Varios analistas describen la cita como un auténtico referéndum sobre el ciclo de gasto en IA. Si Nvidia vuelve a batir previsiones y, sobre todo, mantiene una guía sólida de crecimiento para los próximos trimestres, el mensaje será claro: el capex en centros de datos y proyectos de IA sigue a máxima potencia y el “trade IA” conserva gasolina. Si, por el contrario, la compañía insinúa una moderación en los pedidos o un cambio de tono en la demanda, el mercado empezará a preguntarse si los grandes clientes están diversificando más deprisa hacia chips propios o hacia alternativas como AMD.
A vigilar, además, los comentarios sobre cuellos de botella en la producción, márgenes y ritmo de incorporación de nuevas arquitecturas. El contraste con otras sesiones será inevitable: un buen resultado puede extender el rebote de hoy; una decepción podría devolver las ventas al sector y, por arrastre, a índices como el IBEX 35, muy dependientes ahora del humor global sobre la IA.