El IBEX 35 roza los 18.250 puntos con la calma geopolítica
El principal índice de la Bolsa española arrancó el martes asentado por encima de los 18.249 puntos, encadenando su tercera sesión consecutiva al alza y consolidando el salto sobre la cota psicológica de los 18.000. A las 08:15 GMT, el selectivo avanzaba un 0,74%, tras haber superado por primera vez ese umbral en la jornada previa. El movimiento llega en un contexto inédito de tregua geopolítica parcial, normalización en el mercado de metales y señales de recuperación industrial en la mayor economía del mundo. La distensión entre Estados Unidos, India e Irán ha devuelto una estabilidad que los índices europeos llevaban semanas esperando.
Un rally que se consolida sobre los 18.000 puntos
El arranque de febrero confirma que el salto del IBEX sobre los 18.000 puntos no ha sido una simple escapada técnica. El índice se mueve en torno a los 18.249,40 puntos, tras sumar más de 134 puntos en la sesión y casi un 3% en apenas dos jornadas, en lo que el mercado ya interpreta como un rally respaldado por factores macro y geopolíticos, no solo por inercia.
El impulso no es aislado. El índice paneuropeo FTSE Eurofirst 300 avanzaba un 0,79%, dejando clara una reapertura del apetito por riesgo en todo el bloque. Sin embargo, el contraste con semanas anteriores resulta demoledor: hace solo unos días, las bolsas europeas se movían de forma errática, penalizadas por la escalada en los metales y la sensación de bloqueo diplomático en varios frentes.
Ahora, el diagnóstico es inequívoco: el dinero vuelve a los grandes índices con preferencia por aquellos con fuerte peso bancario y cíclico, una combinación que favorece claramente al mercado español. “La ruptura de los 18.000 puntos ha cambiado el tablero técnico y psicológico del IBEX”, señalan en una casa de análisis internacional, subrayando que el siguiente nivel que los gestores vigilan ya se sitúa en la zona de los 18.500 puntos.
La calma vuelve a los metales preciosos
El otro gran catalizador del ánimo comprador es la normalización, al menos parcial, del mercado de metales preciosos tras la montaña rusa del lunes. El oro rebotaba en Asia alrededor de un 3%, mientras que la plata llegaba a ganar en torno a un 5%, en un movimiento que los inversores interpretan como salida de pánico y vuelta a precios más coherentes con los fundamentales.
La jornada anterior había estado marcada por movimientos extremos, con oscilaciones bruscas que dispararon la volatilidad y obligaron a muchos gestores a reducir riesgo tácticamente. Ese episodio había amenazado con contagiarse a las bolsas, especialmente a los índices con mayor sesgo a materias primas y a sectores industriales.
La sesión del martes rompe esa dinámica. Los metales dejan de ser una fuente de inestabilidad sistémica y pasan a actuar como termómetro de una inflación controlada y de un apetito de cobertura más racional. Este hecho revela hasta qué punto la Bolsa europea sigue condicionada por la narrativa sobre precios de materias primas y tipos de interés: cuando las dos variables se moderan a la vez, los índices recuperan rápidamente terreno perdido.
Washington, Nueva Delhi e Irán rebajan la tensión
La mejoría del clima inversor tiene un origen político muy concreto. El lunes, la Administración de Donald Trump anunció un acuerdo con India que recorta aranceles a determinados bienes indios a cambio de que Nueva Delhi limite sus compras de crudo ruso y reduzca barreras comerciales. El pacto envía una doble señal a los mercados: menor riesgo de guerra arancelaria abierta y mayor alineamiento energético con Occidente.
En paralelo, Estados Unidos e Irán han previsto reanudar el viernes en Turquía las conversaciones nucleares, un gesto diplomático que los inversores leen como posible freno a nuevas tensiones en Oriente Medio. Aunque el resultado de las negociaciones está lejos de estar asegurado, el simple hecho de que ambas partes vuelvan a la mesa supone un alivio inmediato para el petróleo, el transporte marítimo y, por extensión, para la inflación.
“Cada pequeño avance en el frente geopolítico reduce la prima de riesgo implícita que llevaba meses pesando sobre los activos europeos”, explican fuentes de mercado. Para un índice como el español, intensivo en energía importada y con empresas muy expuestas a Latinoamérica y al Mediterráneo, cualquier relajación de la tensión en el crudo se traduce en múltiplos más cómodos para sus cotizadas.
La Reserva Federal y el factor Warsh
En el centro del tablero monetario sigue la incógnita sobre la futura Reserva Federal. La nominación de Kevin Warsh para presidir el banco central estadounidense ha reforzado al dólar y ha enfriado las expectativas de recortes rápidos y agresivos de tipos. El mercado percibe a Warsh como un perfil menos dispuesto a bajar el precio del dinero a toda costa y más preocupado por atajar cualquier rebrote inflacionista.
Lo paradójico es que esta perspectiva, lejos de hundir las bolsas, está estabilizando el escenario de inversión. Las expectativas de tipos extremadamente bajos habían alimentado en los últimos meses una volatilidad elevada en divisas, metales y deuda soberana. Con un guion más previsible —tipos altos algo más de tiempo, pero sin sorpresas extremas—, los fondos de largo plazo empiezan a reconstruir posiciones en renta variable europea.
Para España, la ecuación es delicada pero favorable: tipos algo más elevados siguen beneficiando el margen de intereses de la banca, mientras que la fortaleza del dólar contribuye a abaratar algo las importaciones de materias primas denominadas en esa moneda. Si no hay un giro brusco de discurso por parte de la futura Fed, el entorno actual puede seguir siendo un viento de cola para el IBEX 35 durante las próximas semanas.
Un PMI manufacturero que sorprende al mercado
En el frente macroeconómico, el dato estrella es el PMI manufacturero del ISM, que registró su mejor lectura desde agosto de 2022. El índice elaborado por el Institute for Supply Management (ISM) apunta a una industria estadounidense en fase de recuperación, con nuevos pedidos al alza y presión de costes algo más controlada.
Este repunte del sector manufacturero tiene un impacto directo sobre los valores cíclicos europeos: acereras, energéticas, industriales y, por extensión, la banca. El mensaje que el mercado descodifica es que la economía global no se dirige a una recesión inmediata, sino a una fase de crecimiento moderado con inflación contenida.
Sin embargo, lo más grave sería que este relato se truncara por factores políticos. El esperado informe oficial de empleo de enero podría no publicarse si se confirma un cierre parcial de la Administración estadounidense a finales de semana. Sin esa referencia clave, los bancos centrales perderían temporalmente una brújula esencial y los inversores tendrían que operar con menos visibilidad, reactivando la volatilidad que hoy parece controlada.
Resultados empresariales y bancos españoles al frente
La temporada de resultados añade una capa adicional de apoyo al mercado. La francesa Publicis Groupe sorprendía al alza con sus ingresos de 2025, reforzando la idea de que la inversión publicitaria —un buen termómetro adelantado del ciclo— resiste mejor de lo previsto.
En España, el foco se centraba en Unicaja Banco, que anunció un aumento del 6,1% en su beneficio neto del cuarto trimestre, apoyado en mayores comisiones y menores provisiones generales, pese a la presión sobre el margen de intereses. La reacción en bolsa era más tibia, con el valor cayendo en torno al 1,3%, pero el mensaje de fondo para el sector es positivo: la banca aún tiene recorrido en generación de resultados, incluso con un entorno de tipos menos expansivo.
El resto del sector financiero se movía en verde: Banco Santander subía alrededor de un 1,5%, BBVA ganaba en torno a un 1,4%, CaixaBank avanzaba cerca de un 0,7%, Banco Sabadell rondaba el 1,4% al alza y Bankinter se revalorizaba casi un 0,8%. El contraste con Unicaja refleja la importancia de las expectativas previas: el mercado ya descuenta que la banca presenta resultados sólidos, y castiga cualquier matiz que no supere el listón.
Entre los grandes valores no financieros, Telefónica se mantenía prácticamente plana, Inditex cedía unas décimas, mientras Iberdrola, Cellnex y Repsol mostraban avances moderados o ligeros retrocesos. Las utilities y las infraestructuras, más sensibles a tipos y regulación, se ven beneficiadas por el tono más constructivo del mercado, aunque sin replicar el brío de la banca.