El principal índice de la zona euro avanza con fuerza

El Euro Stoxx 50 se dispara mientras la economía lanza señales mixtas

El arranque de la sesión en Europa deja una imagen tan llamativa como inquietante: el Euro Stoxx 50 sube con claridad mientras los últimos datos macro dibujan un mapa lleno de señales de alerta. Turquía mantiene una inflación anual en el 30,65%, Francia registra un IPC en torno al 0,3% y España vuelve a ver crecer el paro en enero, con un aumento del 1,26%. Pese a este cóctel, las Bolsas se tiñen de verde y el índice que agrupa a las grandes compañías del euro se consolida en la parte alta del rango de los últimos meses. Los inversores parecen apostar por un aterrizaje suave, tipos más bajos a medio plazo y beneficios resistentes.

El Euro Stoxx 50 se dispara mientras la economía lanza señales mixtas
El Euro Stoxx 50 se dispara mientras la economía lanza señales mixtas

El Euro Stoxx 50 marca el paso en Europa

A las 9:01 horas CET, el Euro Stoxx 50 avanzaba en torno a un 0,6%, en línea con el 0,63% del DAX alemán y por encima del 0,32% del CAC 40 francés. El FTSE 100 londinense se sumaba a la tendencia, aunque con un tímido 0,07%.

Índice Euro Stoxx 50


El protagonismo, sin embargo, recae en el selectivo de la zona euro, que concentra a las grandes multinacionales financieras, industriales y de consumo del bloque. El índice se mueve en niveles que suponen ya más de un 8% de revalorización acumulada en apenas seis semanas, muy por encima del crecimiento estimado para el PIB del área, que apenas se situaría entre el 1% y el 1,5% anual.

Índice CAC 40


Este hecho revela un desacople creciente entre las valoraciones bursátiles y la fotografía macro. Mientras el Euro Stoxx 50 descuenta una normalización ordenada de la inflación, estabilidad política y beneficios al alza, los datos del día apuntan a un escenario menos limpio: precios descontrolados en economías clave del entorno, debilidad de la demanda en el núcleo del euro y un mercado laboral que empieza a dar señales de fatiga.

Índice DAX

Divisas en modo confianza: euro y libra se aprecian

El movimiento en Bolsa viene acompañado por un giro en el mercado de divisas. A las 8:58 horas CET, el euro sumaba un 0,21% frente al dólar, hasta la zona de 1,18 dólares, mientras la libra se apreciaba un 0,24%, hasta alrededor de 1,37 dólares.
La consecuencia inmediata es una sensación de mayor confianza relativa en los activos europeos frente a los estadounidenses, después de meses en los que el dólar actuó como refugio casi automático. Pero este fortalecimiento de las monedas europeas tiene doble filo. Por un lado, abarata las importaciones energéticas y ayuda a contener la inflación; por otro, deteriora la competitividad exterior de las empresas del Euro Stoxx 50, muy dependientes de las exportaciones.
Si el movimiento se consolida y el euro acumula una apreciación superior al 5% en el año, muchas compañías industriales y exportadoras podrían ver recortado hasta un 10% el impacto positivo de sus ventas exteriores en resultados. El mercado parece ignorar por ahora ese riesgo cambiario, centrado casi en exclusiva en el relato de tipos e inflación.

Turquía: la inflación desbocada que amenaza el entorno

Lejos de la complacencia de los índices, Turquía recuerda que la batalla contra la inflación sigue abierta. El dato de enero sitúa el IPC anual en el 30,65%, con una subida mensual que se aproxima al 5%. Son niveles que, aunque algo inferiores a los picos anteriores, siguen siendo explosivos para cualquier economía y comprometen las decisiones de inversión a medio plazo.
La escalada de precios responde a una combinación tóxica: políticas monetarias erráticas, fuerte dependencia energética, devaluación recurrente de la lira y subidas salariales forzadas para compensar la pérdida de poder adquisitivo. El resultado es una espiral en la que los precios se ajustan al alza casi cada mes, empujando a empresas y familias a decisiones cortoplacistas.
Para Europa, el impacto no es menor. Turquía es socio comercial relevante en sectores como el automóvil, el textil y la industria auxiliar. Una inflación tan alta provoca revisiones constantes de contratos, encarece suministros y añade volatilidad a las cadenas de valor en las que participan compañías del Euro Stoxx 50. El contraste con la aparente calma en los parqués resulta, de nuevo, demoledor.

Francia: un IPC plano que esconde debilidad

En el otro extremo del tablero aparece Francia, con un IPC en torno al 0,3% en enero. Sobre el papel, la cifra parece una buena noticia: la inflación se aproxima al entorno deseado por el Banco Central Europeo, muy lejos de los niveles que desbordaron la zona euro hace dos años.
Sin embargo, el diagnóstico es menos complaciente. Una inflación tan baja se explica en parte por la moderación de la energía, pero también por un consumo interno frío, con ventas minoristas que avanzan muy por debajo del 1% interanual y un mercado del automóvil que acumula caídas superiores al 6%. La inversión empresarial, por su parte, se mueve en terreno casi plano.
Este hecho revela un riesgo conocido en la eurozona: pasar de una inflación demasiado alta a una inflación demasiado baja, asociada a crecimiento anémico y pérdida de dinamismo. Para una parte considerable de las empresas francesas integradas en el Euro Stoxx 50, un entorno de precios planos pero sin tracción de demanda puede ser más dañino que una inflación moderada con actividad robusta.

España: el paro sube y enfría el relato oficial

España aporta la tercera pieza del puzle con un dato incómodo: el paro registrado aumentó un 1,26% en enero, lo que se traduce en algo más de 30.000 desempleados adicionales. El Gobierno se apresará a recordar el componente estacional de este mes, marcado por el final de la campaña navideña, pero el mercado mira más allá de la estadística puntual.
Conviene no olvidar que, pese a la mejora de los últimos años, España sigue entre los países con mayor tasa de paro de la Unión Europea, todavía en el entorno del 10%. La temporalidad encubierta, la rotación constante en sectores como hostelería y comercio y la dependencia de la campaña turística siguen condicionando el comportamiento del empleo.
La consecuencia es clara: el relato de un mercado laboral plenamente robusto se resquebraja cuando se examinan los datos mensuales. Para los inversores que miran al Euro Stoxx 50, España es al mismo tiempo un foco de crecimiento y un recordatorio de la fragilidad estructural del empleo en parte del bloque. El contraste entre un índice en máximos y un paro que repunta resulta difícil de ignorar.

Qué descuentan realmente los mercados

Con este mosaico, el comportamiento del Euro Stoxx 50 y del resto de índices europeos parece responder a un equilibrio muy delicado. Los inversores descuentan un escenario de “aterrizaje suave”: inflación contenidos, tipos que empezarán a bajar en los próximos trimestres y beneficios empresariales que, aunque no espectaculares, seguirán creciendo entre un 3% y un 5% anual.
Sin embargo, bastan algunos matices para que ese guion se complique. Si la inflación vuelve a repuntar en algunas economías clave o si los datos de empleo y consumo en el núcleo del euro se deterioran, el BCE se verá forzado a mantener los tipos altos durante más tiempo. En ese caso, las valoraciones actuales —con el Euro Stoxx 50 cotizando a ratios PER superiores a su media de la última década— podrían ser difíciles de justificar.

Comentarios