Dow Jones alza, S&P 500 cede zona récord, Irak recorta precios, EEUU a por minerales críticos sin China
El arranque de 2026 deja una fotografía peculiar en los mercados: el S&P 500 marca máximos históricos, pero sin fuerza clara para consolidarlos, mientras el petróleo iraquí se abarata para Asia y Washington convoca a medio mundo para hablar de minerales críticos.
Según el diagnóstico de analistas de derivados como Lawrence G. McMillan, la falta de continuidad en las subidas del índice estadounidense convive con señales técnicas mixtas: ratios put-call en señal de venta, amplitud desigual y una volatilidad (VIX) instalada entre 14 y 15 puntos, considerada “barata” para el nivel de riesgo.
En paralelo, Irak ha recortado el precio oficial de su crudo Basrah Medium para Asia hasta –1,30 dólares por barril sobre la media Omán/Dubái, mientras mantiene Basrah Heavy en –3,60 dólares, lo que los expertos leen como una señal de competencia más dura en el mercado físico.
Y al fondo, la Casa Blanca intenta acelerar un giro estructural: el Tesoro de Estados Unidos llama al G7, a la UE y a socios como Australia, India o México para reducir su dependencia de China, que refina entre el 47% y el 87% de algunos minerales críticos, según recuerdan las mismas fuentes.
Este artículo recoge y ordena las lecturas que hacen esos analistas sobre índices, materias primas y geopolítica. No constituye recomendación de inversión ni refleja una opinión propia de este medio.
Un S&P 500 en máximos, pero sin convicción
El punto de partida es claro: el S&P 500 ha roto al alza hasta máximos históricos en dos ocasiones en las últimas dos semanas, según los técnicos consultados. Pero en ambos casos, el movimiento se ha dado la vuelta al poco tiempo, dejando velas de agotamiento que recuerdan a lo visto entre diciembre de 2024 y febrero de 2025, cuando una sucesión de máximos fallidos acabó derivando en una corrección “muy fea” en marzo y abril.
McMillan sitúa los 6.825 puntos —mínimos de la semana pasada— como primer soporte relevante, y los 6.720 puntos, marcados en diciembre, como nivel a vigilar en caso de deterioro. Por arriba, no hay resistencia formal —el índice cotiza en terreno inexplorado—, de modo que algunos operadores utilizan la banda de Bollinger modificada de +4 desviaciones estándar, ahora en torno a 7.025 puntos y subiendo, como referencia extrema.
Según estos analistas, el patrón no es todavía abiertamente bajista, pero la pérdida de impulso en zona récord invita a la prudencia. El paralelismo con 2025 no implica que vaya a repetirse exactamente el mismo guion, pero sí que la probabilidad de un ajuste brusco aumenta cuando los índices no consiguen confirmar sus rupturas. En ese contexto, muchos gestores están rotando hacia valores concretos y reduciendo el peso de las apuestas direccionales sobre el índice.
Lo que señalan los indicadores técnicos, según los expertos
Más allá del precio, son los indicadores de sentimiento y amplitud los que están encendiendo las luces ámbar. De acuerdo con el análisis de McMillan y otros estrategas, los ratios put-call de acciones (equity-only) permanecen en señal de venta: pese a los máximos del S&P 500, ha habido un fuerte volumen de compra de puts, en gran parte como cobertura de carteras. Mientras estos ratios sigan subiendo, los analistas consideran que el mercado está en un tramo vulnerable.
La amplitud tampoco acompaña del todo. El oscilador de “acciones sólo” generó una señal de compra a finales de 2025, pero esa señal se pondría en cuestión si se encadenan nuevas sesiones de saldo negativo en el número de valores que suben y bajan. El oscilador basado en NYSE, en cambio, sigue instalado en modo venta. La nota positiva viene de la cumulative volume breadth (CVB), tanto en versión “stocks only” como NYSE, que ha marcado nuevos máximos junto al índice, algo que, en teoría, confirma la salud del movimiento.
En cuanto a la volatilidad, el VIX se mantiene entre 14 y 15 puntos, niveles que los analistas describen como condición de sobrecompra —la volatilidad implícita es baja—, pero no como señal de venta por sí misma. La estructura de derivados de volatilidad sigue siendo alcista para las acciones: la curva de futuros presenta un contango pronunciado y las posiciones a plazo cotizan con una prima creciente frente al VIX al contado. Dicho de otro modo: el mercado sigue apostando por estabilidad en el corto plazo, pero empieza a pagar más por volatilidad futura.
Irak recorta precios y manda una señal al mercado del crudo
Mientras los índices dudan, el mercado de petróleo también se mueve. La comercializadora estatal iraquí SOMO ha rebajado el precio oficial de venta (OSP) del crudo Basrah Medium para Asia en febrero a –1,30 dólares por barril frente a la media Omán/Dubái, desde los –1,05 dólares de enero. Para los analistas de materias primas, este ajuste refleja la necesidad de mantener la competitividad frente a otros suministradores en el Lejano Oriente, en un contexto de demanda más selectiva y elevada oferta.
El resto de la tabla de precios mantiene un cuadro de descuentos relevantes:
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Basrah Medium se ofrece a ASCI –1,10 dólares para América y Brent fechado –3,55 dólares para Europa.
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Basrah Heavy conserva sus niveles anteriores: ASCI –4,90, Brent fechado –5,90 y Omán/Dubái –3,60 dólares.
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El crudo Kirkuk se sitúa en ASCI –2,00 y Brent –4,80 dólares.
Según los estrategas consultados, este movimiento refuerza la lectura de un mercado en el que los diferenciales entre crudos pesados y ligeros siguen siendo clave para el margen de las refinerías y para compañías que, como se ha visto recientemente, están mejor posicionadas para procesar mezclas más complejas. Para los índices bursátiles, estos cambios se traducen en rotaciones sectoriales: refinadores, navieras y empresas de servicios petroleros pueden comportarse de forma muy distinta al promedio, incluso con un S&P 500 aparentemente plano.
China, minerales críticos y el trasfondo estructural de los índices
En paralelo al ruido diario de los gráficos, el Tesoro estadounidense intenta abordar un factor de fondo que, según los analistas macro consultados, condicionará las valoraciones de sectores enteros en Bolsa: la dependencia de China en minerales críticos. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha convocado a ministros de Finanzas del G7, la Unión Europea, Australia, India, Corea del Sur y México, un grupo que concentra en torno al 60% de la demanda mundial de estos materiales.
El mensaje que, según fuentes oficiales, trasladará Bessent a sus homólogos es de frustración por la “falta de urgencia” en ejecutar los planes acordados el pasado verano para asegurar las cadenas de suministro. China controla entre el 47% y el 87% del refinado de cobre, litio, cobalto, grafito y tierras raras, elementos imprescindibles para defensa, semiconductores, renovables, baterías y procesos industriales. La amenaza de restricciones de exportación a Japón en los últimos días ha reforzado la sensación de vulnerabilidad.
Los estrategas de renta variable advierten de que este tipo de reuniones, aunque no generen anuncios inmediatos, acaban traduciéndose en flujos de capital hacia minería, procesamiento y proyectos de reserva estratégica en países aliados. Y recuerdan que los grandes índices —S&P 500, Euro Stoxx, MSCI World— están cada vez más expuestos a empresas cuya valoración depende de que esos riesgos de suministro se gestionen a tiempo. No es una cuestión de titulares: es un cambio estructural en el mapa de costes y márgenes de medio plazo.
Volatilidad barata y ‘straddles’ sobre el mercado: la jugada de los profesionales
Con este telón de fondo, una parte del dinero institucional está optando por estrategias que apuestan menos por la dirección y más por el tamaño del movimiento. McMillan y otros analistas especializados en opciones sostienen que un S&P 500 atascado en máximos, combinado con un VIX en torno a 15, suele ser un contexto propicio para comprar ‘straddles’ sobre el mercado amplio: estructuras que combinan calls y puts at-the-money y que ganan valor si el índice se mueve con fuerza, sea hacia donde sea.
En su caso concreto, recomiendan hacerlo sobre el ETF SPYM, con vencimiento 20 de febrero, y un plan de ajuste si el subyacente se desplaza fuera del rango previsto (rolar calls a strike 84 si sube, puts a 78 si baja). Son estrategias técnicas, complejas y reservadas para inversores sofisticados, pero su mera existencia dice mucho del clima general: crece la sensación de que el próximo gran movimiento será de volatilidad, no de tendencia suave.
En paralelo, los analistas siguen activos en valores individuales: casos como Broadwind (BWEN), que ha roto máximos desde junio de 2024 con fuerte volumen, o la vigilancia de paradas de negociación como la de GOVX en el Nasdaq, recuerdan que el riesgo idiosincrático sigue vivo. Todo ello se gestiona con reglas claras de “rolling” de spreads en SPY, stops mentales y salidas disciplinadas cuando los indicadores de opciones —como los put-call de SLV o GLD— cambian de señal. De nuevo, se trata de la visión de estos especialistas, no de recomendaciones propias de este medio.
Riesgos para los índices: lo que vigilan ahora los analistas
En resumen, los expertos consultados ven un cuadro de índices fuertes en apariencia, pero con síntomas de fatiga y un entorno macro que se complica por debajo de la superficie. A corto plazo, el riesgo central para el S&P 500 es que una combinación de datos macro decepcionantes, un repunte del VIX por encima de su media de 200 sesiones y un empeoramiento de la amplitud devuelva al índice por debajo de los 6.825–6.720 puntos, activando una corrección mayor.
A medio plazo, la clave pasa por cómo se resuelvan tres frentes:
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La reconfiguración del mercado del crudo, donde descuentos como los de Basrah Medium y Heavy pueden alterar el mapa de ganadores y perdedores dentro de energía.
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La carrera por los minerales críticos, que condiciona los múltiplos de sectores como renovables, vehículos eléctricos, chips o defensa.
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El uso de la volatilidad: si estrategias como los straddles se generalizan y llegan catalizadores —geopolíticos o macro— que las activen, el movimiento del índice puede ser más violento de lo que descuentan hoy las primas de opciones.
Lo que sí subrayan estos analistas es que no ven todavía una señal de venta estructural en los grandes índices, pero sí un punto de inflexión en el que el margen de error se estrecha. La gestión activa —selección de sectores, coberturas, control del riesgo— gana peso frente al simple “comprar el índice y esperar”.