El Ibex 35 sube un 1,15% y mira a los 17.700 puntos
La Bolsa española ha arrancado la sesión con un salto del 1,15%, hasta los 17.640,10 puntos, sumando de golpe en torno a 8.000 millones de euros de capitalización. El movimiento se produce en paralelo al avance del FTSE Eurofirst 300, que gana algo más de un 1% y confirma un arranque de jornada en clave de rebote en las principales plazas europeas. Los protagonistas iniciales del parqué son los bancos y un puñado de valores industriales, mientras algunas compañías de consumo siguen descolgadas. En el índice LSEG Spain Price Return despuntan CIE Automotive, CAF y eDreams, frente a un castigado DIA. El giro llega en un contexto internacional algo menos tenso tras la rectificación de Donald Trump sobre Groenlandia, que ha permitido a Wall Street recuperar posiciones y ha rebajado, al menos de momento, el miedo a una nueva ronda de aranceles contra Europa.
Un arranque de sesión en clave de rebote
A las 08:06 GMT (las 09:06 en la península), el Ibex 35 sumaba 200,6 puntos, un 1,15%, hasta situarse en los 17.640,10 puntos, consolidando la zona de máximos recientes y alejándose de los mínimos marcados en los días de mayor tensión por la crisis geopolítica y comercial. El movimiento no es aislado: el FTSE Eurofirst 300 avanzaba alrededor de un 1,1%, confirmando que el rebote es de escala continental y no una mera anomalía española.
Lo que cambia no es tanto la foto de fondo —tipos altos durante más tiempo, desaceleración global y un ruido político creciente— como la temperatura del mercado. La secuencia de las últimas 48 horas es elocuente: desplome inicial de los índices por el temor a una escalada arancelaria, posterior giro de la Casa Blanca y rápida reacción de Wall Street, que logró cerrar con subidas superiores al 1% tras el anuncio de que, por ahora, no habrá nuevos aranceles ligados al pulso por Groenlandia.
Este rebote estadounidense ha actuado como “red de seguridad psicológica” para los inversores europeos, que amanecen con más apetito por el riesgo y con cierta urgencia por recomprar parte de lo vendido en las últimas sesiones. Sin embargo, el diagnóstico es inequívoco: se trata de un alivio táctico, no de un cambio estructural en el escenario.
Los bancos vuelven a ejercer de motor del Ibex
El primer vistazo al panel del Ibex confirma de nuevo un patrón clásico: la banca tira del índice. Santander sube en la apertura alrededor de un 1,7%, BBVA se anota en torno a un 1,5%, Sabadell gana un 1,5%, Unicaja avanza algo más de un 1,2% y CaixaBank ronda el 0,7%. Bankinter apenas se mueve, lastrado por la recogida de beneficios tras presentar un aumento del 25% en su beneficio neto del cuarto trimestre, impulsado por las comisiones.
“El sector financiero español sigue siendo la palanca más directa de cualquier giro en el apetito por riesgo”, resume un gestor de renta variable consultado por este diario. El razonamiento es sencillo: con tipos de interés elevados y un ciclo de crédito aún razonablemente sano, los bancos mantienen márgenes atractivos, pero su cotización ha incorporado ya buena parte de ese escenario. Cada susto geopolítico se traduce en ventas automáticas; cada alivio, en un rebote igual de mecánico.
Lo más relevante de la jornada no es tanto el porcentaje de subida como el mensaje: el mercado no está cuestionando, por ahora, la capacidad de las entidades para seguir generando beneficios sólidos en 2026. La presión llegará más adelante, cuando los inversores empiecen a descontar posibles bajadas de tipos o un frenazo más acusado del crédito. Hasta entonces, la banca seguirá siendo el termómetro inmediato de la confianza sobre España.
Industriales al alza: del automóvil al ferrocarril
En el índice más amplio de valores españoles, el LSEG Spain Price Return, el protagonismo lo acaparan los industriales. CIE Automotive encabeza las subidas con un +2,96%, seguida de CAF (Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles), que avanza un 2,66%, y de eDreams Odigeo, que suma un 2,07% en los primeros compases de negociación.
Esta composición no es trivial. CIE Automotive y CAF condensan parte de las expectativas sobre dos sectores clave para España: el automóvil y el ferrocarril. El primero se enfrenta a una transición compleja hacia el vehículo eléctrico, con inversiones multimillonarias y un mapa regulator io cada vez más exigente; el segundo, a un nuevo ciclo de licitaciones y consorcios internacionales en el que la ingeniería española aspira a mantener posición. Que ambos nombres estén entre los mejores del día indica que el mercado vuelve, aunque sea de forma tímida, a premiar los proyectos de crecimiento a largo plazo.
Sin embargo, el contraste dentro del mismo índice es evidente. DIA cae un 2,8%, reflejando la fragilidad de los modelos de distribución fuertemente apalancados y expuestos al deterioro del consumo. Talgo cede un discreto 0,17% y Amper se mantiene plana, recordando que el entusiasmo inversor sigue siendo muy selectivo y castiga cualquier duda sobre la visibilidad de ingresos o la gobernanza.
Telefónica, Repsol e Iberdrola apuntalan el movimiento
Entre los grandes valores no financieros, el movimiento de la mañana es bastante homogéneo y contribuye a consolidar la subida del Ibex. Telefónica gana alrededor de un 1,6%, apoyada en la estabilización de la deuda y en su reciente estrategia de refinanciación, que incluye emisiones de bonos verdes y ofertas de recompra de deuda con vencimientos en 2026, 2027 y 2028.
Repsol suma en torno a un 1,2%, beneficiándose de un entorno de precios del crudo que, pese a la volatilidad, se mantiene en niveles razonables para sus márgenes de exploración y refino. En paralelo, Iberdrola avanza alrededor de un 0,6%, con el mercado poniendo en valor su cartera de renovables y proyectos como el parque solar de Ekienea en el País Vasco, que ha recibido luz verde regulatoria y refuerza su posición en generación limpia.
Inditex, más ligada al pulso del consumo global, sube apenas un 0,36%, reflejando una mayor prudencia ante la combinación de inflación persistente y desaceleración en algunos mercados clave. Cellnex, por su parte, acompaña el rebote con una subida superior al 1%, apoyada en su perfil defensivo de infraestructuras de telecomunicaciones y en la percepción de que el grueso de los ajustes de balance ya ha quedado atrás.
Un contexto global algo menos hostil
El telón de fondo del rebote español es claramente internacional. Tras varias sesiones marcadas por las amenazas arancelarias de Donald Trump en torno a Groenlandia y la tensión con la Unión Europea, el anuncio de que por ahora no se activarán nuevos gravámenes sobre productos europeos ha devuelto algo de calma a los mercados.
Wall Street reaccionó de forma inmediata: después de caídas cercanas al 2% el martes, los tres grandes índices —Dow Jones, S&P 500 y Nasdaq— cerraron el miércoles con subidas superiores al 1,1%, en un giro que muchos gestores interpretan como una combinación de cobertura de cortos y reposicionamiento táctico.
Europa, que había prometido “firmeza” ante la “inaceptable amenaza arancelaria” vinculada al pulso por Groenlandia y había llegado a congelar la aprobación de un pacto comercial con Estados Unidos, busca ahora ganar tiempo y rebajar el tono mientras evalúa su propia respuesta. La consecuencia es clara: el riesgo de un choque frontal sigue presente, pero el mercado descuenta un escenario de negociación prolongada, no de ruptura inmediata.
Este contexto favorece, al menos de momento, a bolsas como la española, muy sensibles a los flujos internacionales de capital y a cualquier modificación en las primas de riesgo asociadas a Europa.
El contraste con otras plazas europeas
Pese al buen tono de la apertura, el comportamiento del Ibex 35 en el último año sigue rezagado frente a otros índices del continente. El contraste con algunos mercados del norte de Europa o con el propio Eurofirst 300 resulta demoledor: mientras estos han aprovechado mejor el tirón de la tecnología, el lujo y las grandes compañías industriales, la Bolsa española continúa muy condicionada por su sobrepeso en banca, utilities reguladas y sectores aún en reestructuración.
Este hecho revela una dependencia estructural de pocos catalizadores: tipos de interés, regulación energética, flujos turísticos y, en menor medida, consumo interno. Cuando el viento sopla a favor —subida de tipos, turismo récord, estabilidad política relativa— el Ibex puede recuperar parte del terreno perdido. Pero cuando convergen dudas sobre el ciclo global, ruido regulatorio y tensiones geopolíticas, el índice queda rápidamente a la cola de Europa.
Incluso en jornadas de rebote sincronizado, como la de hoy, los inversores internacionales tienden a utilizar la Bolsa española más como apuesta táctica que como destino estructural de cartera. De ahí que los movimientos sean tan bruscos: la entrada de dinero es rápida, pero igual de rápida suele ser la salida cuando cambian las expectativas.