El IBEX se enfría con el doble golpe de Trump y la IA
El IBEX 35 ha amanecido este martes en rojo y alejándose de sus recientes máximos, atrapado entre dos frentes que se retroalimentan: el ruido arancelario procedente de Washington y una nueva sacudida en los valores ligados a la inteligencia artificial (IA) en Wall Street. A primera hora, el selectivo llegó a ceder en torno al 0,8%, hasta los 18.136 puntos, antes de moderar las pérdidas hacia el -0,3% y los 18.226,2 puntos, en línea con las caídas del Eurofirst 300. La sesión llega cargada de catalizadores: advertencias de Donald Trump sobre nuevos aranceles globales, nervios en torno a los resultados de Nvidia y un discreto empeoramiento del clima geopolítico en Oriente Próximo. En España, el castigo a la banca contrasta con la resistencia de Endesa y Telefónica, que tratan de sostener al índice a golpe de resultados.
Un arranque en rojo tras rozar máximos
La apertura de la Bolsa española ha confirmado el cambio de tono tras varias sesiones en las que el IBEX 35 había flirteado con sus máximos recientes. El índice abrió con una caída del 0,8%, hasta los 18.136 puntos, y aunque posteriormente moderó el retroceso al -0,34%, el mensaje es claro: el apetito por riesgo se enfría.
El movimiento se produce en un contexto de volatilidad importada. La fuerte corrección del sector tecnológico y de software en Estados Unidos, unida al giro más agresivo del discurso comercial de Washington, ha activado una toma de beneficios en los parqués europeos. El Eurofirst 300 cedía en paralelo en torno al 0,24%, reflejando un ajuste más amplio en la renta variable del Viejo Continente.
Este arranque en rojo llega, además, con el IBEX apoyado en pocos valores. Mientras Telefónica y Endesa avanzan con fuerza gracias a unos resultados mejor de lo previsto, el grueso del selectivo se mueve en negativo, con especial debilidad en banca, industriales y consumo. La consecuencia es una foto de mercado en la que el índice se aleja de máximos no por un giro local, sino por un cambio de narrativa global sobre la tecnología, el comercio y el ciclo económico.
El nuevo frente arancelario de Trump
El primer foco de tensión llega desde Washington. Tras la decisión del Tribunal Supremo de anular sus aranceles de emergencia, Donald Trump ha redoblado el pulso y ha advertido de que podría imponer gravámenes más altos si terceros países se apartan de los acuerdos recién pactados con Estados Unidos.
El expresidente ha señalado que los nuevos aranceles se acogerían a la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta que permite imponer tarifas temporales por motivos de balanza de pagos. El mensaje ha sido leído por el mercado como una amenaza velada de escalada proteccionista en un momento en el que varias economías tratan de recomponer cadenas de suministro y reindustrializarse.
Este hecho revela un riesgo evidente para plazas abiertas como la española, donde buena parte del IBEX está formada por compañías exportadoras, grupos industriales y multinacionales con fuerte exposición a Latinoamérica y Europa. A corto plazo, el ruido arancelario se traduce en más prima de riesgo política incorporada a las cotizaciones y en mayor sensibilidad a cualquier titular sobre negociaciones comerciales.
El diagnóstico es inequívoco: si el tono de Washington se endurece y se reabre una guerra de tarifas, el mercado tendrá que recalibrar expectativas de crecimiento global, márgenes empresariales y flujos de inversión hacia Europa.
La corrección de la IA llega a la Bolsa española
El segundo golpe viene de la mano de la inteligencia artificial. En Estados Unidos se ha desatado una oleada de ventas en valores de software y otros segmentos tecnológicos, impulsada por el temor a que la IA erosione modelos de negocio hasta ahora considerados defensivos.
La casa de valores Renta 4 resumía así el giro de sentimiento: «las valoraciones del sector software (en Estados Unidos) continúan ajustándose a medida que la IA empieza a impactar en negocios considerados hasta ahora defensivos». El detonante inmediato ha sido un informe bajista de Citrini Research, que ha puesto el foco en los riesgos potenciales de la IA para industrias como el software empresarial, la ciberseguridad o la gestión patrimonial.
El caso de IBM ha actuado como símbolo. El valor cayó más de un 13% después de que Anthropic anunciara que su modelo Claude es capaz de trabajar y optimizar código COBOL, un nicho sobre el que IBM ha construido buena parte de su negocio de modernización de sistemas legacy. El mercado interpretó el anuncio como un ataque directo a una de sus ventajas competitivas históricas, acelerando las ventas.
El contraste con el IBEX es claro: la exposición directa a grandes nombres de software es limitada, pero la ola de aversión al riesgo tecnológico salpica a todo el mercado. El resultado es una rotación defensiva hacia utilities y sectores regulados —como Endesa o Iberdrola— y un castigo a bancos, industriales y compañías de consumo cíclico.
Nvidia, juez de la narrativa tecnológica
En este contexto, los resultados de Nvidia se han convertido en el gran termómetro de la semana. El mercado espera para el miércoles un incremento del 71% en el beneficio por acción del gigante de los chips, una cifra que, de confirmarse, reforzaría la tesis de que el ciclo de inversión en IA sigue muy vivo pese a la corrección reciente.
Mientras Wall Street digiere esta expectativa, los mercados asiáticos han enviado una señal algo más calmada. Fabricantes de chips como SK Hynix, Samsung Electronics y Taiwan Semiconductor (TSMC) han registrado subidas esta madrugada, al ser vistos por muchos inversores como los grandes beneficiados estructurales de la ola de gasto en infraestructuras de IA.
Lo más grave, sin embargo, es el riesgo de que un mal dato de Nvidia actúe como catalizador negativo global, desencadenando nuevas ventas en tecnología y arrastrando a los índices europeos, incluido el IBEX, en un momento de alta sensibilidad. Al contrario, unas cifras sólidas podrían reactivar el apetito por riesgo y dar aire a los segmentos del mercado que más han sufrido en las últimas sesiones.
Para el inversor español, la conclusión es clara: aunque el peso directo de grandes tecnológicas en el IBEX es limitado, la narrativa global de la IA se ha convertido en un factor clave para explicar los vaivenes del índice.
Tensiones geopolíticas y confianza del consumidor
El telón de fondo macro y geopolítico tampoco ayuda a rebajar la tensión. En Oriente Próximo, continúan las fricciones entre Estados Unidos e Irán ante la inminente reapertura del diálogo nuclear. Un alto funcionario del Departamento de Estado ha comunicado la retirada de personal no esencial y familiares de la embajada estadounidense en Líbano, alimentando de nuevo las preocupaciones sobre la estabilidad regional.
La consecuencia es clara: cada nuevo episodio de tensión en la zona se traduce en prima de riesgo geopolítico sobre el petróleo, lo que afecta directamente a compañías como Repsol y, por extensión, a la inflación esperada en Europa. Aunque el barril no ha sufrido un shock inmediato, el mercado incorpora la posibilidad de episodios de volatilidad adicional en materias primas.
En paralelo, la agenda macro de la jornada incluye la publicación del índice de confianza del consumidor de febrero en EEUU elaborado por The Conference Board. El consenso espera una ligera mejora tras varios meses de deterioro, pero el margen de error es elevado en un contexto de tipos altos, incertidumbre política y ruido arancelario.
Por si fuera poco, el tradicional discurso del Estado de la Unión del presidente estadounidense llega en un momento especialmente delicado para su mandato, con la política comercial y la gestión del ciclo económico bajo escrutinio. Cualquier mensaje que apunte a más proteccionismo o a un menor compromiso con la estabilidad fiscal podría traducirse, una vez más, en volatilidad adicional en los mercados.
Telefónica y Endesa desafían las ventas
En medio de este panorama enrarecido, el protagonismo en el IBEX 35 recae en dos nombres propios: Telefónica y Endesa. Ambas compañías han presentado resultados y se han colocado a contracorriente del mercado, liderando las subidas del selectivo.
Telefónica abrió la sesión con un rebote del entorno del 2%, pese a haber reportado unas pérdidas netas de 4.318 millones de euros en 2025, lastradas por el ERE y las desinversiones. La clave para el mercado ha estado en la resiliencia operativa: los ingresos aumentaron un 1,5%, hasta los 35.120 millones de euros, mostrando capacidad para crecer en un entorno de fuerte competencia y regulación exigente.
Endesa, por su parte, cerró 2025 con un beneficio neto atribuido de 2.198 millones de euros, lo que supone un incremento del 16% respecto al ejercicio anterior. Este salto le ha permitido liderar el IBEX con alzas de casi el 4-5% en ciertos compases de la mañana, reforzando la tesis de que las eléctricas de dividendo estable vuelven a actuar como refugio defensivo.
El contraste con el resto del mercado resulta demoledor: mientras la banca y los valores cíclicos ceden terreno, las compañías reguladas y con alta visibilidad de caja emergen de nuevo como ancla de estabilidad para la Bolsa española en entornos de alta volatilidad global.
El castigo a la banca y al consumo
En el lado negativo, el sector financiero vuelve a actuar como lastre principal para el IBEX 35. Santander caía en torno al -1,8%, CaixaBank retrocedía cerca del -2% y entidades como BBVA, Sabadell, Bankinter o Unicaja Banco registraban descensos de entre el -0,8% y el -1,3%.
La corrección refleja un doble temor. Por un lado, el riesgo de que una desaceleración del ciclo global —empujada por el proteccionismo y la incertidumbre tecnológica— acabe pasando factura a la calidad crediticia y al crecimiento del crédito. Por otro, la percepción de que el impulso de los tipos de interés altos podría haber tocado techo, limitando el recorrido adicional de los márgenes.
Tampoco escapan al castigo compañías vinculadas al consumo y la distribución. Logista corregía cerca del 4% en el arranque, mientras valores de consumo discrecional acusaban la mayor aversión al riesgo.
El diagnóstico es inequívoco: en un escenario en el que el mercado teme disrupciones tecnológicas, tensiones comerciales y un posible giro del ciclo, los inversores se repliegan hacia sectores de ingresos predecibles y se desprenden de los más expuestos a una eventual ralentización de la demanda.