El selectivo se apoya en los bancos mientras el mercado aplaza los recortes de la Fed

El Ibex resiste los 18.100 puntos pendiente del IPC de EEUU

IBEX 35

La Bolsa española vuelve a respirar, pero con la mirada clavada en Washington. El Ibex 35 arrancó este jueves con un avance en torno al 0,4%, hasta los 18.120,7 puntos, después de dos sesiones de repliegue que habían enfriado los máximos recientes por encima de los 18.000 enteros. El rebote llega en pleno reajuste de expectativas sobre los recortes de tipos en Estados Unidos, donde un dato de empleo más sólido de lo previsto ha elevado la rentabilidad de la deuda y ha desplazado el calendario de bajadas de la Reserva Federal. Los futuros monetarios apenas asignan ya alrededor de un 20% de probabilidad a un recorte en marzo y concentran más del 60% en junio, un giro que refuerza a la banca y penaliza a los valores más sensibles a los tipos bajos. Al mismo tiempo, la temporada de resultados europea deja sorpresas positivas en grandes industriales y siderúrgicas, mientras Repsol se ve impulsada por el regreso de Libia al mapa de licitaciones y por la ofensiva diplomática de Washington sobre Venezuela.

Un rebote con el freno de mano echado

El arranque de la sesión deja al Ibex en 18.120,7 puntos, con una subida de 76,2 puntos (+0,42%) tras el toque de campana, lo que supone un intento de recuperar el tono perdido en las dos jornadas anteriores. El movimiento llega después de que el índice cediera en torno a un 0,4% el miércoles, pero lograra mantener holgadamente la referencia psicológica de los 18.000 enteros, consolidando así el fuerte tramo alcista de comienzos de año.

En paralelo, el índice paneuropeo FTSE Eurofirst 300 avanzaba un 0,55%, reflejando que el rebote no es exclusivo de la Bolsa española, sino parte de un alivio generalizado tras digerir el dato de empleo estadounidense y antes de la publicación, este viernes, del índice de precios al consumo (IPC) de enero en EEUU. La sensación dominante entre los gestores es que el mercado ha pasado, en pocas semanas, de descontar un ciclo agresivo de recortes de tipos a un escenario mucho más prudente, en el que el nivel actual de las TIRes se normaliza y obliga a reevaluar valoraciones, especialmente en compañías endeudadas o de crecimiento.

El diagnóstico es claro: el Ibex aguanta gracias a la fortaleza de los bancos y a un goteo constante de noticias corporativas favorables, pero el margen para seguir subiendo sin un catalizador adicional se estrecha. Cualquier sorpresa al alza en inflación o una revisión a peor del cuadro macro puede convertir este rebote en un simple paréntesis.

Índice IBEX 35

La Fed enfría el sueño del dinero barato

El verdadero vector de esta fase del mercado no está en Madrid ni en Fráncfort, sino en Washington. Tras el dato de empleo de enero, los inversores han recortado aún más sus apuestas a una bajada inminente de tipos por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos. Los futuros de tipos que monitoriza la herramienta IRPR de LSEG otorgan apenas un 20% de probabilidad a un recorte en marzo y sitúan algo más del 60% en la reunión de junio, cuando hace solo unas semanas se hablaba de hasta seis bajadas en 2026.

Desde la casa de valores Renta 4 resumen el cambio de narrativa en una idea: “el mercado da mayor peso al buen dato de empleo de enero, con repuntes de TIRes —mayores en el corto que en el largo plazo—, retrasando el primer recorte de tipos del año hacia el verano y esfumando la opción de una tercera bajada en 2026”. Este movimiento empina de nuevo la curva de tipos en dólares y ofrece un contexto más cómodo para la banca europea, pero encarece la financiación del resto de sectores.

Lo más relevante es que este giro de expectativas llega en un momento en que el ciclo de beneficios empresariales en Europa se enfría. La combinación de resultados que empiezan a mostrar fatiga con un coste del dinero alto durante más tiempo aumenta el riesgo de que el mercado pase, de forma abrupta, de la narrativa del “aterrizaje suave” a plantear escenarios de desaceleración más ásperos si la Fed se ve obligada a mantener el freno demasiado tiempo.

El empleo en EEUU, un dato brillante con letra pequeña

El detonante de este reajuste fue el informe de empleo de enero en Estados Unidos, que volvió a sorprender al alza. La economía creó unos 130.000 puestos de trabajo, frente a los alrededor de 70.000 que esperaba el consenso, y la tasa de paro descendió al 4,3%, una décima menos que en el mes anterior. A primera vista, se trata de una cifra que refuerza la tesis de un mercado laboral resistente y compatible con un crecimiento moderado.

Sin embargo, la letra pequeña del informe y, sobre todo, las revisiones de los meses previos han disparado las dudas. Los datos recalculados apuntan a que en 2025 se crearon unos 181.000 puestos de trabajo, muy lejos de los 584.000 inicialmente estimados. Esa corrección tan severa sugiere que la foto del empleo ha sido menos boyante de lo que se había descontado y alimenta la sospecha de que el indicador puede estar sobrevalorando el vigor real del mercado laboral.

Este contraste entre cifras puntuales muy sólidas y revisiones a la baja en la serie histórica complica el trabajo de la Fed y del propio mercado. Si la fortaleza actual se demuestra pasajera, el riesgo es que el banco central llegue tarde a los recortes; si, por el contrario, el empleo se mantiene en estos niveles, los temores inflacionistas podrían resurgir con fuerza. En ambos casos, la consecuencia es la misma para el inversor europeo: más volatilidad importada desde Wall Street y un Ibex obligado a navegar en aguas cada vez más agitadas.

Resultados europeos: un respiro liderado por Siemens y la industria

En paralelo al pulso con la Fed, la sesión de este jueves viene marcada por una nueva tanda de resultados corporativos en Europa. La nota positiva la pone el grupo industrial alemán Siemens, que ha superado las previsiones del mercado en su primer trimestre fiscal y ha aprovechado para elevar sus objetivos anuales de beneficio por acción hasta un rango de 10,70–11,10 euros, frente a los 10,40–11,00 anteriores. Las ventas crecieron alrededor de un 4%, hasta más de 19.000 millones de euros, y los pedidos aumentaron un 7%, apoyados en la fuerte demanda de soluciones vinculadas a centros de datos e inteligencia artificial.

En el sector del acero inoxidable, la finlandesa Outokumpu Oyj ha batido las expectativas con su beneficio operativo del cuarto trimestre y ha dibujado una mejora de resultados en el corto plazo, tras un 2025 marcado por la caída de volúmenes y la debilidad en Europa. El mensaje de fondo es que la industria pesada europea, una de las grandes damnificadas por la crisis energética y el encarecimiento de la financiación, empieza a mostrar signos de estabilización.

Pese a estos brotes verdes, los agregados continúan siendo discretos. Según datos recopilados por LSEG, el conjunto de las compañías europeas sigue encaminado a registrar una ligera caída de beneficios en el cuarto trimestre, lo que supondría el peor balance de los últimos siete trimestres. Este hecho revela que las sorpresas positivas son, de momento, casos individuales que no cambian el tono general de un ciclo de resultados todavía frágil.

Los bancos sostienen al Ibex en un entorno de tipos altos

En el parqué español, el protagonismo vuelve a estar en la banca, gran beneficiada de un escenario de tipos altos más duradero. Santander subía en la apertura alrededor de un 0,4%, BBVA sumaba en torno a un 0,8%, mientras que CaixaBank avanzaba un 0,7% y Sabadell ganaba cerca de un 0,7%. Bankinter se revalorizaba en torno a un 0,4% y Unicaja rondaba el +1%, configurando un mapa sectorial claramente verde.

Este movimiento no es menor si se tiene en cuenta que los bancos representan ya cerca de un tercio de la capitalización del Ibex. La consecuencia es evidente: cada vez que el mercado aplaza la fecha del primer recorte de tipos y se reprecian al alza las TIRes a corto plazo, el índice español tiende a comportarse mejor que otros grandes selectivos europeos con mayor peso de tecnológicas o consumo.

El contraste con los grandes valores no financieros refuerza esa lectura. Telefónica cedía ligeramente, Iberdrola se dejaba unas décimas y Cellnex apenas avanzaba, mientras que Inditex sí aprovechaba el mejor tono general del mercado. El mensaje para el inversor es nítido: en el entorno actual, el Ibex funciona casi como una apuesta apalancada al retraso de los recortes de tipos, lo que aumenta tanto su potencial alcista como el riesgo si el ciclo de bajadas se acelera por un deterioro brusco del crecimiento.

Repsol, entre las nuevas licencias en Libia y la ventana venezolana

Otro de los nombres propios de la jornada es Repsol, que despunta tras un flujo de noticias claramente favorable. Por un lado, la Corporación Nacional del Petróleo de Libia ha adjudicado nuevos bloques de exploración de petróleo y gas a varios consorcios internacionales en su primera ronda de licencias en casi dos décadas, con participación de la petrolera española junto a socios turcos y húngaros. Se trata de un movimiento clave para reforzar su cartera de proyectos de upstream en un país donde ya tenía presencia, pero que había quedado lastrado por años de inestabilidad política.

Al mismo tiempo, la compañía está en el radar de la diplomacia energética de Washington. El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, se encuentra de visita en Venezuela en el marco del giro geopolítico tras la caída de Nicolás Maduro y se ha reunido con ejecutivos de Chevron y de la petrolera española para abordar la recuperación de la industria del país caribeño.

El efecto dominó es evidente: mientras Chevron se posiciona para aumentar producción bajo el paraguas de las nuevas licencias estadounidenses, la española gana visibilidad y opcionalidad en dos frentes —Libia y Venezuela— que pueden convertirse, a medio plazo, en motores de crecimiento pero también en fuentes de riesgo político. En Bolsa, el mercado premia por ahora la posibilidad de nuevas reservas y flujos de caja, pero sin perder de vista que cualquier tropiezo en estas apuestas puede traducirse en correcciones abruptas.