La bolsa española toca máximos históricos gracias al tirón bancario mientras la nueva ofensiva arancelaria de Trump amenaza con abrir un frente de inestabilidad en el dólar

Récord histórico del IBEX 35 mientras Trump dispara los aranceles y hunde al dólar

IBEX 35

La sesión de este lunes ha arrancado con un nuevo hito para la bolsa española: el Ibex 35 ha superado por primera vez los 18.280 puntos, encadenando una subida semanal cercana al 3% y consolidando el rebote por encima del nivel psicológico de los 18.000. El impulso procede, sobre todo, de la banca y de la expectativa de un entorno económico algo más favorable tras la anulación parcial del programa de aranceles en Estados Unidos. Sin embargo, el movimiento llega en un contexto crecientemente inestable. El presidente Donald Trump ha anunciado que elevará del 10% al 15% el arancel temporal a las importaciones, el máximo permitido por ley, reabriendo un frente que los mercados daban por cerrado. El resultado inmediato es un castigo a los activos estadounidenses, presión bajista sobre el dólar y un aumento de la volatilidad en los futuros de Wall Street. Mientras tanto, Europa intenta capitalizar el nerviosismo al otro lado del Atlántico, pero con una clara advertencia: el margen para que el rally continúe sin sobresaltos es cada vez más estrecho.

Un récord bursátil con pies de barro

A las 08:02 GMT, el Ibex 35 subía un 0,52% hasta los 18.280,30 puntos, superando su anterior récord de cierre en 18.186 puntos del pasado 20 de febrero. El índice no solo rompe máximos, sino que lo hace después de una semana de fuerte volatilidad que terminó con una ganancia acumulada cercana al 3%, lo que refuerza la sensación de que el mercado español ha dejado atrás la fase de letargo de años anteriores.

Índice IBEX 35

Este avance se produce, además, en un contexto en el que el Euro Stoxx 300 caía en torno a un 0,20%, lo que subraya el carácter diferencial del movimiento en España. La consecuencia es clara: el Ibex está recuperando atractivo relativo frente a otras plazas europeas, impulsado por la banca, por un mejor comportamiento de los valores regulados y por la percepción de que buena parte del riesgo político interno ya está descontado en precios.

No obstante, el nuevo récord llega con advertencias implícitas. El motor del avance es concentrado —fundamentalmente bancos y algunos blue chips defensivos— mientras que sectores más cíclicos y ligados al comercio global muestran un tono más prudente. Lo que hoy se celebra como un éxito puede convertirse, si la tensión arancelaria escala, en un techo difícil de defender.

Trump dispara los aranceles y golpea al dólar

El detonante de la nueva oleada de cautela global ha sido el anuncio de Trump de elevar del 10% al 15% el arancel temporal sobre las importaciones procedentes de todos los países, tras la decisión del Tribunal Supremo de tumbar buena parte de sus barreras proteccionistas previas. En términos macro, la devolución de aranceles ya abonados podría suponer hasta un 0,5% del PIB estadounidense y empujar el déficit fiscal hasta el entorno del 6,6%, según cálculos difundidos por analistas de Bankinter.

“Se reactiva un factor de incertidumbre que ya se daba por superado”, advierten estos expertos, que anticipan un deterioro de la deuda americana y, por extensión, de la renta variable en Estados Unidos. Una combinación de mayor déficit, menor disciplina presupuestaria y un entorno monetario que aún no ha normalizado del todo los tipos es explosiva para la confianza en el dólar.

La Comisión Europea ya ha exigido a Washington que respete el acuerdo comercial alcanzado el año pasado, pero el margen de influencia de Bruselas sobre la Casa Blanca es limitado. Lo más grave para los mercados es la sensación de imprevisibilidad: el giro arancelario no responde a datos concretos ni a un deterioro súbito del comercio, sino a una decisión política que reabre el fantasma de una guerra comercial en pleno ciclo de desinflación frágil.

La banca española, principal motor del rally

El liderazgo del Ibex en esta jornada tiene nombres y apellidos. Santander repunta en torno al 1,4%, BBVA se anota casi un 0,8%, Caixabank supera el 1%, mientras que Sabadell y Bankinter avanzan en el entorno del 1,8% y 2%, respectivamente. Unicaja también suma más de un 1%. El mensaje es nítido: la banca vuelve a ejercer de columna vertebral del índice.

Este tirón combina varios factores. Por un lado, la expectativa de que los tipos de interés en la zona euro se mantengan en niveles restrictivos durante más tiempo del previsto garantiza márgenes financieros holgados. Por otro, el castigo sufrido por el sector en fases anteriores, ante el temor a un frenazo del crédito, ha dejado valoraciones atractivas en comparación con bancos franceses o alemanes.

A ello se suma un elemento que empieza a pesar en las carteras internacionales: la posibilidad de que Europa —y España en particular— se conviertan en refugio parcial ante la volatilidad política de Estados Unidos. Si los inversores empiezan a percibir que el riesgo regulatorio y fiscal es más manejable en la UE que bajo la nueva ofensiva arancelaria de Trump, las entidades españolas pueden seguir canalizando flujos hacia el Ibex. El contraste con el castigo a la banca estadounidense resulta cada vez más evidente.

El contraste con Europa y la fragilidad de Wall Street

Mientras el Ibex perfora máximos, el FTSE Eurofirst 300 retrocede alrededor de un 0,2%, reflejando el peor tono del resto de grandes bolsas europeas. Esta divergencia tiene varias lecturas. La primera, puramente técnica: el índice español llegaba a esta fase con un retraso notable frente a otros mercados y ahora está cerrando parte de esa brecha.

La segunda lectura es más estratégica. El diagnóstico es inequívoco: las plazas más dependientes de grandes exportadoras industriales —Alemania, Francia o Italia— acusan con mayor intensidad la amenaza de una escalada arancelaria que golpee al comercio global. España, con un índice más bancarizado y expuesto al consumo interno, puede aguantar algo mejor el primer impacto.

Al otro lado del Atlántico, los futuros de Wall Street recogen la inquietud por el giro proteccionista de la Casa Blanca. Un dólar más débil, una deuda más cuestionada y una política comercial errática son un cóctel peligroso para índices que cotizan cerca de máximos históricos y con valoraciones exigentes, especialmente en tecnología. Si la corrección se consolida en EEUU, el test real para el Ibex llegará cuando el flujo vendedor global se intensifique.

Nvidia, la prueba de fuego para la fiebre de la IA

En este contexto, los resultados de Nvidia del miércoles se han convertido en una especie de referéndum sobre la sostenibilidad de la fiebre por la inteligencia artificial. El consenso del mercado descuenta un aumento del 71% en el beneficio por acción, una cifra que en cualquier otro momento habría sido recibida como espectacular, pero que hoy se percibe casi como el mínimo exigible para justificar las valoraciones actuales.

Los analistas de Bankinter recuerdan que “Nvidia no suele decepcionar, pero si lo hace porque el mercado se ha vuelto extremadamente exigente, recomendaríamos comprar en la debilidad”. La tesis de fondo es que los semiconductores, al ser “la parte más física de la tecnología”, están más protegidos en un entorno de incertidumbre arancelaria: sin chips no hay centros de datos, ni modelos de IA, ni despliegue de infraestructuras digitales.

Para el Ibex, el impacto no es directo, pero sí relevante. Una decepción de Nvidia podría desencadenar ventas masivas en tecnología global y arrastrar al resto de activos de riesgo, incluyendo la renta variable europea. Por el contrario, si el gigante de los chips confirma el guion alcista, el mercado podría interpretar que la revolución de la IA aún tiene recorrido suficiente como para compensar parte del ruido político procedente de Washington.

Geopolítica al rojo vivo: el frente iraní

La agenda de riesgos no se limita al comercio. Este jueves está prevista en Ginebra una nueva ronda de conversaciones entre Estados Unidos e Irán, con el riesgo de ataques militares estadounidenses aún latente si no se alcanza un acuerdo. Una escalada en Oriente Medio podría disparar de nuevo la cotización del crudo, presionar al alza la inflación y obligar a los bancos centrales a mantener una política monetaria más dura durante más tiempo.

Para España, como economía importadora de energía, un repunte sostenido del petróleo tendría un impacto directo sobre la balanza por cuenta corriente y sobre el poder adquisitivo de los hogares. Valores como Repsol, que hoy cede en torno a un 0,1%, podrían verse favorecidos en el corto plazo, pero el conjunto del mercado sufriría por el encarecimiento de costes y la posible pérdida de competitividad.

Este hecho revela hasta qué punto el rally actual del Ibex se apoya en un terreno inestable: cualquier deterioro geopolítico relevante puede truncar una subida construida en pocas semanas. Los inversores no solo miran a los gráficos, sino también al mapa: la volatilidad política se ha convertido en un factor estructural de la ecuación de riesgo.

Lagarde, el Ifo y la letra pequeña de la macro

En el plano macroeconómico, la sesión viene marcada por la intervención de Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, y por la publicación del índice Ifo de clima empresarial en Alemania a las 09:00 GMT. Se trata de referencias clave para calibrar si la economía de la eurozona está realmente saliendo de la zona de estancamiento o si el repunte reciente de los indicadores es solo un espejismo estadístico.

A lo largo de la semana se conocerán, además, los índices de confianza económica en la zona euro y las primeras lecturas de inflación en España y Alemania. Si la inflación subyacente se mantiene contenida y los datos de actividad no sorprenden al alza, el mercado reforzará la expectativa de recortes de tipos en la segunda mitad del año. En ese escenario, la banca podría ver frenadas parte de sus ganancias, pero el conjunto del Ibex se beneficiaría de un coste de financiación más bajo.

Si, por el contrario, los datos muestran más tensión de la prevista, el BCE tendrá menos margen para relajar la política monetaria. La consecuencia sería doble: presión sobre los bonos periféricos y una posible rotación sectorial dentro del índice, castigando a compañías intensivas en deuda y favoreciendo a las de perfil más defensivo.

Valores destacados y el papel de las historias domésticas

Más allá de los grandes bancos y blue chips, la sesión deja también movimientos llamativos en valores de menor capitalización. Línea Directa sube más de un 6% tras publicar sus resultados del cuarto trimestre, ejemplo de cómo las historias corporativas específicas siguen siendo capaces de generar valor incluso en un entorno dominado por los grandes titulares geopolíticos y macroeconómicos.

Entre los pesos pesados no financieros, Telefónica avanza en torno al 0,3%, Iberdrola suma cerca de un 0,7%, mientras que Inditex cede un 0,3%, reflejando cierta toma de beneficios tras un prolongado rally. Cellnex apenas se mueve, lo que confirma el perfil más defensivo de las infraestructuras de telecomunicaciones en esta fase del ciclo.

Estas divergencias internas muestran que el Ibex ya no es solo una apuesta macro sobre España, sino un mosaico de historias sectoriales y empresariales. El desafío para los inversores será distinguir qué compañías están realmente preparadas para un entorno de más volatilidad política, más fragmentación comercial y un crecimiento global menos sincronizado.