Dow Jones rompe los 51.000 y Dell dispara la fiebre de la IA
El Dow Jones cerró por primera vez por encima de 51.000 puntos (51.032) y coronó un mes de euforia selectiva.
El detonante tuvo nombre propio: Dell, que se disparó casi un 33% tras elevar previsiones y encender de nuevo la narrativa de la inteligencia artificial.
El Nasdaq terminó en 26.972 y el S&P 500 en 7.580, ambos en máximos, mientras el petróleo aflojaba por el posible alivio en Ormuz. La foto es nítida: la IA manda en el parqué, pero la inflación y Oriente Medio siguen escribiendo el guion de fondo.
Récords con el pie en el acelerador
La sesión del 29 de mayo dejó un cierre de manual para los grandes índices: el Dow sumó +0,72%, el S&P 500 +0,22% y el Nasdaq +0,20%, todos con máximos intradía incluidos. No es sólo una buena jornada; es el broche de un mes en el que el mercado ha decidido ignorar el ruido… siempre que la tecnología siga entregando resultados. En mayo, el Nasdaq avanzó más del 8%, el S&P 500 un 5% y el Dow cerca del 3%. La lectura es incómoda para los escépticos: el rally no es generalista, es quirúrgico. Se compra crecimiento, se castiga lo defensivo. Y se premia, por encima de todo, cualquier señal de inversión corporativa ligada a infraestructura de IA.
Dell y el efecto dominó de la infraestructura
El salto de Dell —casi +33%, su mayor subida diaria histórica— funcionó como chispa y como coartada. Más allá del titular, el mercado está descontando un ciclo de gasto sostenido: centros de datos, servidores, redes, memorias. Por eso el entusiasmo se contagió. Micron subió alrededor de un 5% y Qualcomm cerca de un 3% en la sesión, con un balance mensual que explica el apetito: Micron llegó a rozar un +88% en mayo y Qualcomm un +40%. También el ETF sectorial tecnológico acumuló cerca de un +20% en el mes. Lo más grave, para quien busca señales de burbuja, es que la subida se justifica con “capex” y previsiones, no con promesas vaporosas.
Ormuz como catalizador silencioso del mercado
La otra pata del optimismo vino de la geopolítica. Los inversores reaccionaron a informaciones sobre un memorando de 60 días entre Estados Unidos e Irán para prolongar el alto el fuego y reabrir el tráfico por el Estrecho de Ormuz. Trump, desde su propia plataforma, elevó la apuesta: exigió que Irán “no tenga arma nuclear” y que Ormuz esté “inmediatamente abierto”. Con esa expectativa, el crudo retrocedió: el WTI cayó 1,73% hasta 87,36 dólares y el Brent bajó 1,77% hasta 92,05. El mensaje es claro: si se reduce el riesgo de interrupción, baja la prima energética y el mercado respira. Sin embargo, basta una frase —o un misil— para revertirlo.
Inflación, PIB y una Fed atrapada en su propio relato
El rally no borra el problema central: la inflación. Los últimos datos apuntan a un repunte al ritmo más rápido en tres años durante abril, mientras el PIB del primer trimestre se revisó a la baja hasta el 1,6% anualizado. Es la combinación que más incomoda a un banco central: precios tensos con crecimiento perdiendo fuelle. Algunas voces dentro de la Reserva Federal han advertido que el shock energético podría no ser transitorio. El mercado, por ahora, sigue apostando por tipos sin cambios la mayor parte del año, aunque mantiene sobre la mesa un posible movimiento de 25 puntos básicos en diciembre. La consecuencia es evidente: la bolsa se apoya en la IA, pero su suelo depende de la credibilidad antiinflacionista.
Bonos, dólar y oro: señales cruzadas bajo la superficie
El cierre también dejó pistas en los activos que suelen anticipar el próximo susto. El rendimiento del Treasury a 10 años bajó por cuarta sesión consecutiva hasta el 4,441%; el 2 años cayó a 3,996% y el 30 años a 4,982%. Menos rentabilidad, más apetito por duración: el mercado compra la idea de que la Fed no podrá endurecer demasiado sin dañar el ciclo. El dólar cedió y el índice DXY terminó en torno a 98,90, mientras el euro se movía cerca de 1,166. Y el oro, paradójicamente, subió a 4.545 dólares la onza: subida con “optimismo”, pero también con cobertura. “Esta administración mira los mercados y prefiere mover fichas cuando están cerrados para controlar el mensaje”, resumía un estratega, poniendo voz a una sospecha que recorre el parqué.
Los perdedores del día y el riesgo de un rally estrecho
No todo subió. Comunicaciones flojeó con Alphabet a la baja; consumo defensivo cedió con caídas en nombres como Costco y Walmart. Y el automóvil quedó presionado por la filtración de un posible endurecimiento del contenido regional exigido a vehículos norteamericanos: 82% para acceder a trato preferente en el marco del USMCA. Son detalles que importan porque revelan la fragilidad del momento: el mercado celebra récords con una base cada vez más concentrada. Cuando el liderazgo se estrecha, la subida se vuelve más vulnerable a cualquier giro de narrativa —un dato de inflación peor, un susto en Ormuz o una decepción en resultados—. El diagnóstico es inequívoco: el motor es potente, pero la carretera sigue llena de curvas.