Dow Jones y S&P 500 retroceden mientras el mercado digiere el relevo en la Fed

Los analistas atribuyen las caídas a la nominación de Kevin Warsh, la sorpresa inflacionista, unos resultados mixtos en las megacaps y el miedo a un nuevo cierre de Gobierno en EEUU
Trader EPA/JUSTIN LANE
Trader EPA/JUSTIN LANE

El Dow Jones Industrial Average y el S&P 500 cerraron en rojo este viernes, en una sesión marcada por la lectura que hacen los analistas de la nominación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal, un dato de inflación al productor más fuerte de lo previsto y unos resultados empresariales que han dejado sensaciones encontradas. El Dow cedió un 0,36% hasta los 48.892,47 puntos, mientras el S&P 500 perdió un 0,43% hasta 6.939,03 puntos y el Nasdaq Composite retrocedió un 0,94% hasta 23.461,82 puntos.
A estos factores se suman, según las casas de análisis, la tensión geopolítica con Irán y la incertidumbre sobre un posible cierre parcial de la Administración estadounidense, después de que surgieran nuevos obstáculos en el Senado para aprobar las cuentas.
Pese al tropiezo, enero concluye con avances mensuales del 1,7% para el Dow, 1,4% para el S&P 500 y 1% para el Nasdaq, mientras el Russell 2000 de small caps se anota más de un 5%. Para los estrategas consultados, la combinación de un “enero positivo pero muy volátil”, el giro en los metales preciosos y el relevo en la Fed dibuja un escenario en el que la prudencia vuelve a imponerse en la renta variable estadounidense.

Dow Jones 2026-01-30 at 17.54.37
Dow Jones 2026-01-30 at 17.54.37

Un cierre en rojo para los grandes índices de Wall Street

Los datos de cierre confirman, en palabras de los analistas, una toma de beneficios selectiva tras un mes de fuerte rotación interna. El Dow Jones Industrial Average cayó 179,09 puntos (-0,36%), el S&P 500 perdió 29,98 puntos (-0,43%) y el Nasdaq Composite restó 223,30 puntos (-0,94%).

El índice más castigado de la jornada fue el Russell 2000, con un retroceso diario del 1,6% después de varias semanas de claro liderazgo entre los índices estadounidenses. Pese a ello, los especialistas subrayan que el propio Russell 2000 cierra enero con una subida acumulada del 5,3%, por encima del S&P 500 (+1,4%), del Dow (+1,7%) y del Nasdaq (+0,9% aproximadamente), lo que mantiene viva la tesis de una “reapertura” del mercado más allá de las grandes tecnológicas.

En términos de amplitud, las cifras muestran un tono débil: en la NYSE, los valores bajistas superaron a los alcistas en una proporción de 1,59 a 1, mientras que en el Nasdaq la relación fue de 2,02 a 1 en contra de las subidas. El S&P 500 registró 19 máximos y 10 mínimos de 52 semanas, por 72 máximos y 205 mínimos en el Nasdaq. Para las mesas de intermediación, estos datos reflejan un mercado más frágil bajo la superficie de los índices.

El factor Warsh: la lectura que hacen los analistas

El anuncio del presidente Donald Trump de nominar al exgobernador Kevin Warsh como sustituto de Jerome Powell ha sido uno de los grandes catalizadores de la sesión. Warsh, de 55 años, es recordado por su perfil más bien “halcón” en su etapa en la Fed, aunque en los últimos años se ha alineado con el discurso de la Casa Blanca reclamando tipos de interés más bajos.

Según destaca Michael Hans, los mercados “están calibrando el impacto del nombramiento en la trayectoria futura de la política monetaria”, con especial atención a cómo se combinará un sesgo históricamente ortodoxo con las presiones políticas para forzar un ciclo de recortes más agresivo.

Otros estrategas, como David Kelly, subrayan que el presidente de la Fed es “solo una voz dentro de un comité más amplio” y consideran que el perfil de Warsh no altera de forma drástica el escenario base de tipos, que sigue apuntando a recortes graduales, condicionados por los datos. En ese marco, la inquietud vista en bolsa responde menos a un cambio de “manual” y más a la incertidumbre que genera cualquier relevo en el banco central en un momento de inflación todavía elevada.

Inflación, PPI y dudas sobre la velocidad de los recortes

El otro ingrediente de la jornada ha sido un dato de inflación al productor (PPI) por encima de lo previsto. Según los datos conocidos esta semana, los precios a la producción avanzaron un 0,5% mensual en diciembre, frente al 0,2% de noviembre y el 0,1% de octubre, lo que sitúa la tasa interanual en torno al 3,0%. El PPI subyacente, excluyendo componentes volátiles, subió un 0,4% mensual, encadenando ocho meses consecutivos de incrementos y dejando la tasa anual cerca del 3,5%.

Para los analistas, estas cifras complican el relato de una desinflación lineal y rápida. Tal y como resume Angelo Kourkafas, el mercado se enfrenta a “una combinación de preocupación por el relevo en la Fed, beneficios tecnológicos mixtos, presiones inflacionistas persistentes y ruido político en torno a un posible cierre de Gobierno, aunque se perciba como temporal”.

El resultado es una cierta reversión de patrones recientes: el dólar se ha fortalecido, los metales preciosos han sufrido una corrección violenta tras un rally casi parabólico y los sectores más sensibles a tipos y crecimiento han recogido parte de las ganancias acumuladas.

Resultados mixtos en las megacaps: Apple, Microsoft, Tesla y compañía

En el plano micro, la semana ha dejado un mensaje claro para las grandes tecnológicas: según los analistas, las valoraciones actuales solo toleran el “gasto masivo en IA” mientras el crecimiento acompañe. Cuando los resultados no sorprenden de forma suficiente, la reacción es inmediata.

Apple Inc. cerró la sesión con un avance del 0,4%, recuperando parte del terreno perdido el día anterior, después de presentar unos ingresos trimestrales de 143.800 millones de dólares, un 16% más interanual, y anticipar crecimientos de hasta el 16% en el trimestre de marzo. Pese a ello, a nivel mensual el valor se deja alrededor de un 4,6%, reflejando la exigencia del mercado.

En el caso de Microsoft, las cifras destacadas —un aumento del 17% en ingresos y un 60% en beneficio neto— no han impedido una corrección severa tras defraudar las expectativas de crecimiento en la nube: la acción cayó un 10% el jueves y un 0,7% adicional el viernes, su peor jornada desde 2020, y cierra enero con un descenso cercano al 11%.

Meta Platforms retrocedió alrededor de un 3% en la sesión, pese a acumular un +8,6% en el mes, mientras Tesla rebotó un 3,3% tras los desplomes previos, apoyada en informaciones sobre posibles acuerdos con SpaceX y otras empresas de Elon Musk. Entre los valores defensivos, Verizon Communications se disparó un 11,8% tras prever beneficios y flujo de caja por encima del consenso, y Colgate-Palmolive sumó un 5,9% después de mejorar sus previsiones de ventas anuales.

Rotación sectorial y señales internas del mercado

La fotografía sectorial refuerza la percepción de una rotación defensiva. El índice de Materiales del S&P 500 lideró las caídas con un retroceso cercano al 1,9%, presionado por el desplome de las mineras de oro y plata que cotizan en Estados Unidos, afectadas por la brusca corrección de los metales tras varios meses de subidas casi verticales.

En el lado opuesto, el sector de consumo básico fue el gran ganador de la jornada, con una subida del 1,4%, en línea con el movimiento clásico de refugio en valores ligados a bienes de primera necesidad. Para las firmas de análisis, este comportamiento es coherente con un entorno de volatilidad geopolítica e incertidumbre sobre la trayectoria de los tipos, en el que los inversores institucionales tienden a reforzar posiciones en compañías con flujos de caja más predecibles.

El volumen negociado en las bolsas estadounidenses alcanzó los 23.880 millones de acciones, por encima de la media de los últimos 20 días (19.420 millones), lo que los estrategas interpretan como señal de una sesión de ajuste relevante más que de apatía, con manos fuertes reequilibrando carteras de cara al nuevo entorno monetario.

Un enero volátil: el “barómetro” que los analistas miran con cautela

Pese a la corrección final, los grandes índices cierran enero en positivo. El S&P 500 avanza un 1,4%, el Dow suma un 1,7%, el Nasdaq un 1% y el Russell 2000 se dispara un 5,3%. Esto ha reactivado la atención sobre el llamado “barómetro de enero”, según el cual “como va enero, así va el año”.

El estratega Sam Stovall recuerda que, desde 1945, cuando el S&P 500 termina enero en positivo, la rentabilidad media del año se sitúa en torno al 16,2%, frente al 9,3% de media histórica. No obstante, matiza que 2026 está lejos de ser un año “típico”, a la vista de factores como los movimientos de Trump en Venezuela, las amenazas arancelarias sobre Europa o el incremento de la tensión con Irán.

Por su parte, Jim Baird señala que los fuertes vaivenes en las posiciones más “de moda” —especialmente las ligadas a la narrativa de inteligencia artificial— hacen que el “efecto enero” deba interpretarse “con un asterisco importante”. El consenso coincide en que el mes ha sido positivo en agregados, pero extremadamente volátil en su composición, algo que invita a los inversores a “abrocharse el cinturón” para el resto del ejercicio.

Metales preciosos: rally parabólico y corrección abrupta

Otro de los elementos que ha marcado este arranque de año es el comportamiento de los metales preciosos, con un rally casi parabólico en oro y plata seguido de una fuerte corrección. Según datos recopilados por los servicios de estudios, el oro ha encadenado siete meses consecutivos de subidas hasta enero, mientras que la plata ha acumulado nueve meses de avances, la racha más larga en décadas, antes de sufrir su mayor caída diaria en más de 40 años.

El gestor Ron Albahary resume el sentir de parte de la industria al describir los gráficos recientes de oro y plata como “movimientos casi verticales que convierten al activo en un arma cargada”. En la misma línea, Talley Léger advierte de que cualquier mejora en el sentimiento del consumidor y en la actividad económica podría “quitar lustre” al metal, al reducir la demanda de protección.

En cuanto a la lectura de fondo, David Kelly subraya que el repunte de los metales se parece más a “una apuesta especulativa” que a una respuesta calibrada a datos concretos, y recuerda que no ve razones para que la Fed tenga que acelerar recortes agresivos de tipos con el cuadro actual de crecimiento, inflación y mercados.

Lo que vigilan ahora los analistas

De cara a las próximas semanas, los equipos de estrategia señalan varios vectores a seguir. En primer lugar, la audiencia de confirmación de Kevin Warsh en el Senado y cualquier indicio sobre su enfoque respecto a balance, comunicación y sensibilidad política. En segundo lugar, la evolución de los datos de inflación y actividad, que determinarán si el mercado mantiene su escenario central de recortes graduales o ajusta expectativas.

En tercer lugar, la respuesta del mercado a la batería de resultados de grandes compañías que aún falta por conocerse, especialmente en sectores donde las inversiones en IA y capex han disparado las expectativas. Como resumen un gestor de renta variable estadounidense, el mensaje de la semana ha sido que los inversores “tolerarán los grandes desembolsos solo mientras el crecimiento siga batiendo las previsiones”.

Por último, la dimensión política y geopolítica —desde la amenaza de un nuevo cierre de Gobierno hasta las tensiones con Irán y las fricciones comerciales— seguirá marcando el tono. La lectura predominante entre los analistas es que no se trata de un giro de ciclo, sino de una fase de recalibración, en la que los grandes índices pueden seguir en positivo, pero con un perfil de riesgo claramente más exigente que el de los últimos meses.

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