Dow Jones, SPX y Nasdaq suben, IBEX retrocede y el oro se dispara
La sesión llega cargada de mensajes contradictorios. En Estados Unidos, el SPX avanza un 0,55% hasta los 6.913 puntos, el Nasdaq 100 (NDX) suma un 0,76% y el miedo se relaja con un VIX en 15,63 puntos, un 7,46% abajo. En Europa, sin embargo, el IBEX 35 cede un 0,29% hasta los 17.612 puntos, descolgándose del tono positivo global. En materias primas, el Brent se mantiene en 63,70 dólares y el bitcoin ronda los 89.600 dólares, pero el verdadero protagonista vuelve a ser el oro, que se sitúa en 4.945 dólares por onza, muy cerca de nuevos máximos. Todo ello en una jornada en la que se cruzan contactos discretos entre emisarios de Trump y Putin en Moscú, presiones de Washington sobre Groenlandia, una nueva demanda del presidente contra JPMorgan, el desafío de Orbán a Bruselas y el anuncio de elecciones anticipadas en Japón. Los mercados se mueven, pero el tablero político es el que manda.
Los índices se refugian en Wall Street mientras el IBEX se queda atrás
El mapa de cierre deja una imagen clara: riesgo selectivo. El SPX suma 37,73 puntos, el 0,55%, mientras el NDX repunta hasta los 25.518 puntos (+0,76%). El dólar, medido por el DXY, avanza ligeramente hasta 98,41 puntos (+0,15%), en una señal de apetito por activos estadounidenses pese a la fatiga macro.
En contraste, el IBEX 35 pierde 51,10 puntos, un 0,29%, arrastrado por bancos y utilities en un contexto de dudas sobre el crecimiento europeo y sobre el calendario de bajadas de tipos del BCE. El mercado español vuelve a quedar rezagado respecto a otros índices europeos y confirma un patrón de las últimas semanas: más sensibilidad a cualquier repunte de incertidumbre política o regulatoria.
Lo más llamativo es el desplome del VIX, que cae un 7,46% hasta los 15,63 puntos, niveles típicos de complacencia. Con el oro rozando los 5.000 dólares y la plata en máximos históricos, la combinación es inquietante: los activos refugio lanzan señales de alarma mientras el indicador de miedo bursátil se aplana.
Contactos discretos en Moscú: Witkoff, Kushner y Putin
A la sombra de los índices, la geopolítica vuelve a marcar la agenda. El presidente ruso, Vladímir Putin, mantuvo en Moscú una reunión de más de tres horas con el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, y Jared Kushner, yerno de Donald Trump. No hubo comunicados oficiales, pero fuentes próximas al viaje aseguran que el foco estuvo en la guerra en Ucrania y en la posibilidad de sentar las bases de eventuales conversaciones trilaterales.
La delegación estadounidense aterrizó en Moscú el jueves por la noche, en pleno repunte de los metales preciosos y con los inversores calibrando el impacto que tendría un alto el fuego —o un fracaso rotundo— sobre energía, defensa y deuda soberana. En las mesas de trading se interpreta el encuentro como un intento de tantear posiciones antes de cualquier movimiento público.
La combinación de contactos discretos y ausencia de detalles oficiales alimenta tanto la esperanza de un deshielo como el riesgo de nuevas decepciones. De momento, los mercados financieros reaccionan más por el lado del refugio que por el de la distensión.
Washington quiere “acceso total” a Groenlandia
En paralelo, Estados Unidos ha movido ficha en otro tablero estratégico: Groenlandia. La Casa Blanca quiere reescribir el acuerdo de defensa de 1951 con Dinamarca para eliminar cualquier restricción a su presencia militar en la isla, alineándose así con la exigencia de Donald Trump de un mayor control sobre el territorio ártico.
El objetivo de Washington es claro: evitar la obligación de consultar cambios militares y consagrar un “acceso total, sin límite de tiempo”. Dinamarca y el gobierno groenlandés han mostrado cierta apertura a ampliar el acuerdo, pero todavía sin compromisos firmes. Para los mercados, el mensaje es doble: más tensión potencial con aliados europeos, pero también mayor seguridad sobre el control occidental de rutas y recursos en el Ártico.
Este pulso explica en parte la fortaleza del dólar y el renovado interés por materias primas estratégicas. Cada paso en Groenlandia se traduce en prima geopolítica sobre energía, metales y defensa, sectores que concentran una parte relevante del peso del SPX y del NDX.
Trump abre otro frente: demanda de 5.000 millones contra JPMorgan
La relación de Donald Trump con Wall Street ha vuelto a tensionarse. El presidente ha presentado una demanda de 5.000 millones de dólares contra Jamie Dimon y JPMorgan, a los que acusa de excluirlo de la industria financiera y de incluirlo en supuestas “listas negras” por motivos políticos tras dejar la Casa Blanca.
El banco ha negado irregularidades y sostiene que sus movimientos responden únicamente a riesgos legales y regulatorios. Para los analistas, el caso añade una nueva capa de incertidumbre en un momento en el que las grandes entidades intentan navegar entre la presión regulatoria, la rentabilidad exigida por el mercado y la politización creciente del sistema financiero estadounidense.
Bajo el radar, otros nombres como Capital One y Bank of America han sido también objeto de críticas públicas de Trump, lo que refuerza la percepción de un clima tenso entre la política y la banca. En Bolsa, el sector financiero mantiene el tipo, pero los gestores advierten de que un goteo de litigios multimillonarios puede terminar impactando en múltiplos y apetito inversor.
Orbán desafía a Bruselas con una consulta sobre Ucrania
En el flanco europeo, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha anunciado el lanzamiento de una consulta nacional sobre la ayuda a Ucrania con un mensaje directo: “No vamos a pagar”. El movimiento llega tras un choque público con Volodímir Zelenski, a quien Orbán acusa de haber “cruzado una línea” al criticar al Gobierno húngaro en Davos.
El líder magiar sostiene que la UE ha aceptado “todas las demandas” de Kiev pese al creciente malestar interno en algunos Estados miembros. La consulta no es jurídicamente vinculante, pero sí políticamente explosiva: puede reforzar a Orbán de puertas adentro y complicar aún más los equilibrios en Bruselas a la hora de aprobar nuevos paquetes de ayuda financiera y militar.
Para los mercados, Hungría es un país pequeño, pero el mensaje que lanza es grande: la unidad europea sobre Ucrania tiene grietas. En un momento en el que el IBEX se desmarca a la baja y el euro se mueve con cautela, cualquier señal de fractura política añade ruido al ya complejo escenario de tipos altos y crecimiento débil.
Plata y oro en récords: el refugio manda
Mientras tanto, los metales preciosos hablan por sí solos. La plata ha superado los 99 dólares por onza, un máximo histórico que la coloca en el centro del radar de fondos y traders sistemáticos. El oro, por su parte, avanza con fuerza hasta rozar los 4.960 dólares por onza, mientras el precio contado se sitúa en la pantalla en torno a los 4.945,79 dólares, con una subida diaria del 0,15%.
El contexto es el de siempre, pero amplificado: fricciones crecientes entre Estados Unidos y Dinamarca por Groenlandia, nuevas advertencias de Washington a Irán y la expectativa de inéditas conversaciones trilaterales entre EE. UU., Rusia y Ucrania. En ese entorno, el oro y la plata recuperan su doble papel de refugio frente a la inflación y escudo geopolítico.
Los gestores destacan un dato: el rally de los metales convive con un bitcoin estable en torno a los 89.600 dólares (+0,05%) y con un VIX a la baja. La lectura es que el mercado compra protección, pero sin salir masivamente de la renta variable, al menos por ahora.
Japón adelanta elecciones y añade otra capa de incertidumbre
En Asia, la sorpresa ha llegado desde Tokio. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha disuelto la Cámara Baja y ha convocado elecciones generales anticipadas para el 8 de febrero, dando inicio a una campaña relámpago de 12 días.
Takaichi, elegida en octubre como primera mujer en liderar Japón, busca reforzar a su partido tras varios reveses electorales y en un contexto de política económica delicada: inflación por encima de lo habitual en el país, presión para normalizar tipos tras años de tipos ultrabajos y un yen que sigue bajo vigilancia.
Los mercados asiáticos han mostrado reacciones moderadas, pero los estrategas avisan de que cualquier resultado que complique la continuidad de la actual agenda económica del Gobierno podría traducirse en mayor volatilidad en divisas y renta fija japonesa, con efectos secundarios sobre carteras globales que utilizan deuda nipona como activo refugio.
La agenda macro y los bancos centrales, próximos catalizadores
La sesión se cierra con un calendario denso de datos y voces institucionales que puede mover los índices en los próximos días. Desde Japón han llegado esta madrugada las cifras de IPC y la decisión de tipos del Banco de Japón, clave para entender hasta qué punto el país abandona definitivamente su política de tipos negativos.
En Europa, los inversores miran a las ventas minoristas del Reino Unido y a los PMI manufacturero y de servicios de Francia, Alemania, la eurozona y el propio Reino Unido, datos que servirán para medir si la economía sigue bordeando el estancamiento o empieza a dar señales de mejora. Al otro lado del Atlántico, la atención se centra en las ventas minoristas de Canadá y en los PMI de servicios y manufacturero del S&P para Estados Unidos, junto con los indicadores de sentimiento, expectativas y condiciones de la Universidad de Michigan.
Sobrevolando las cifras, tres voces: Greene, del Banco de Inglaterra; Christine Lagarde, presidenta del BCE, y Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI. Sus mensajes sobre inflación, tipos y crecimiento pueden inclinar definitivamente el ánimo de unos mercados que hoy combinan índices en verde, IBEX en rojo y oro en máximos. La sensación es que el rally de corto plazo convive con un fondo cada vez más cargado de interrogantes.