Las bolsas europeas cierran en rojo mientras el mercado digiere el riesgo de aranceles por Groenlandia

Europa cede terreno: el CAC 40 cae un 0,65% y Kering se desploma un 4,2%

La sesión de este viernes dejó a las bolsas europeas con un cierre claramente bajista, lastradas por una combinación incómoda: más ruido geopolítico desde Washington y un nuevo pulso entre inflación y crecimiento en la zona euro. Las palabras de Donald Trump, sugiriendo aranceles a los países que se opongan a sus planes sobre Groenlandia, añadieron una capa inesperada de riesgo político a un mercado ya frágil. En paralelo, los datos de precios en Alemania e Italia consolidaron un escenario de inflación cercana, pero aún no anclada, al objetivo del 2%. Los metales preciosos, que venían actuando como refugio parcial, se giraron a la baja con descensos de hasta el 3%. Y en este contexto, nombres de peso como Kering, EssilorLuxottica o Brenntag concentraron las ventas dentro de unos índices que, sin desplomarse, enviaron un mensaje claro de cautela.

Europa cede terreno: el CAC 40 cae un 0,65% y Kering se desploma un 4,2%
Europa cede terreno: el CAC 40 cae un 0,65% y Kering se desploma un 4,2%

Un cierre en negativo con el Ártico en el centro

Los principales índices del Viejo Continente pusieron fin a la semana en terreno negativo. El CAC 40 francés cedió un 0,65%, arrastrado por el castigo a los valores de lujo, mientras el EURO STOXX 50 recortó un 0,25% en una jornada de ventas selectivas. En Alemania, el DAX retrocedió un 0,30%, con caídas concentradas en compañías industriales. Solo el FTSE 100 británico logró salvar el día prácticamente plano, reflejando un sesgo algo más defensivo del mercado londinense.

Índice CAC 40
Kering SA

 

El detonante del giro fue un elemento poco habitual en los modelos de riesgo de las gestoras: Groenlandia. Las declaraciones de Donald Trump, insinuando que podría imponer aranceles a los países que “no vayan en la línea” de sus planes para el territorio ártico, introducen una fuente de incertidumbre difícil de cuantificar. «No es solo un comentario excéntrico, es la amenaza de abrir un nuevo frente arancelario con aliados europeos», resumía un operador de renta variable en Fráncfort.

La consecuencia es clara: en un contexto de crecimiento débil —con la eurozona moviéndose en torno al 1% anual—, cualquier sombra de guerra comercial adicional se traduce de inmediato en prima de riesgo sobre los activos europeos, especialmente en sectores cíclicos y altamente expuestos al comercio internacional.

Groenlandia entra en la ecuación de riesgo de mercado

Hasta hace pocos años, Groenlandia apenas aparecía en los informes de estrategia de los bancos de inversión. Hoy, la isla se ha convertido en un símbolo de la nueva geopolítica del Ártico, donde se cruzan intereses de Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y China. El hecho de que Trump vincule su ambición sobre el territorio a la seguridad nacional de EEUU y amenace con aranceles a quienes se opongan envía una señal inquietante a los mercados europeos.

La UE mueve con Estados Unidos un volumen comercial cercano a los 1,5 billones de dólares anuales entre bienes y servicios. Cualquier insinuación de utilizar los aranceles como palanca en un conflicto territorial con Dinamarca, Estado miembro de pleno derecho, abre la puerta a un nuevo episodio de tensión transatlántica. Los inversores han aprendido, durante la última década, que los tuits o declaraciones presidenciales pueden traducirse en medidas concretas en cuestión de semanas.

Este hecho revela la vulnerabilidad estructural de Europa a los shocks externos: economía abierta, fuerte dependencia del comercio y una arquitectura política más lenta a la hora de responder. En este escenario, los gestores se ven obligados a incorporar escenarios de estrés vinculados a decisiones unilaterales de Washington, por remotas que parezcan. El resultado es un incremento casi inmediato de la aversión al riesgo y un sesgo a reducir exposición a renta variable europea cuando el ruido político se intensifica.

El termómetro del IPC: Alemania e Italia apuntan al 2%

Mientras el mercado calibraba el ruido geopolítico, los datos de inflación añadían matices a la foto macro. Alemania confirmó una subida de precios del 1,8% en diciembre, a solo dos décimas del objetivo del BCE, consolidando la idea de que la mayor economía de la eurozona se mueve ya en una zona de “normalidad” inflacionaria. Italia elevó su tasa al 1,2%, todavía por debajo del nivel deseado, pero claramente por encima de los mínimos de hace un año. En paralelo, la inflación rusa se moderó hasta el 5,6%, reflejando un proceso de desinflación más avanzado tras las fuertes tensiones de precios posteriores a las sanciones.

Para el mercado, estos datos son un arma de doble filo. Por un lado, refuerzan la narrativa de que la eurozona se aleja del fantasma de la deflación, lo que debería ser positivo para los beneficios empresariales y para la sostenibilidad de la deuda pública. Por otro, alimentan la idea de que el margen del BCE para seguir sorprendido en el lado dovish es cada vez más limitado. «Un IPC alemán cerca del 2% reduce el espacio para políticas ultraexpansivas indefinidamente», apuntan desde una gestora con fuerte presencia en Bunds.

La consecuencia inmediata es una relectura de las valoraciones: sectores intensivos en tipos bajos —como utilities altamente endeudadas o determinados REITs— se enfrentan a un entorno algo menos complaciente, mientras que bancos y aseguradoras podrían beneficiarse, a medio plazo, de curvas de tipos algo más empinadas.

Metales preciosos bajo presión y giro de los refugios

La jornada dejó también un mensaje claro en el mercado de materias primas. Lejos de reforzarse como refugio, los metales preciosos acusaron la presión vendedora: la plata llegó a caer un 3%, mientras el oro cedía en torno a un 1%. El movimiento encaja en un patrón conocido: cuando el mercado percibe que los riesgos geopolíticos se manifiestan vía aranceles y no vía conflicto militar abierto, parte del capital sale del oro y busca oportunidades en activos de riesgo, aunque sea de forma táctica.

Además, los niveles alcanzados en semanas previas habían dejado a los metales en terreno de sobrecompra técnica, tras subidas acumuladas de doble dígito en algunos casos. Los hedge funds habían incrementado las posiciones largas en futuros a máximos de varios trimestres, lo que amplifica cualquier corrección cuando cambian las narrativas de riesgo.

Este hecho revela una transformación de fondo: el oro y la plata ya no se comportan solo como escudo ante la inflación, sino como activos altamente sensibles al flujo de titulares políticos y a los algoritmos que los procesan. Para el inversor europeo, el mensaje es doble: mantener algo de exposición a metales sigue teniendo sentido como diversificación, pero confiar en ellos como protección perfecta frente a shocks geopolíticos puede generar falsas expectativas y pérdidas puntuales significativas.

El comportamiento de los grandes índices: París, Fráncfort y Londres

En el detalle de los índices, la sesión mostró una rotación interna muy marcada. En París, el CAC 40 acusó el golpe en el segmento de lujo, con Kering desplomándose un 4,21%, reflejando temores a una desaceleración del consumo global y a la exposición al mercado chino. EssilorLuxottica, otro peso pesado, cayó un 3,90%, contribuyendo al retroceso del EURO STOXX 50. Estos movimientos explican que Francia quedase entre los peores comportamientos del día en Europa continental.

Índice Euro Stoxx 50

En Alemania, el DAX retrocedió un 0,30%, muy condicionado por la caída de Brenntag, que se dejó un 3,97%. El castigo a este distribuidor de productos químicos refleja la sensibilidad del sector industrial a cualquier escenario de nueva guerra comercial, particularmente frente a Estados Unidos. Los inversores descuentan que posibles aranceles cruzados podrían afectar a cadenas de suministro ya tensionadas.

Índice DAX

El contraste lo puso Londres, con un FTSE 100 prácticamente plano, apoyado en valores defensivos y en compañías con ingresos en dólares, que se benefician de cualquier debilidad relativa de la libra. En conjunto, el mapa sectorial mostró ventas en lujo, consumo discrecional e industria cíclica, mientras se comportaron mejor utilities, alimentación y salud, en una clásica pauta de refugio dentro de la renta variable.

Divisas en calma tensa: euro y libra, casi planos

En el mercado de divisas, la fotografía fue menos dramática, pero igual de reveladora. El euro terminó prácticamente plano frente al dólar, en torno a los 1,1598 dólares, mientras la libra también se mantuvo estable, cotizando cerca de 1,3384 dólares a media tarde. Este aparente letargo esconde una realidad incómoda: los inversores están en modo espera vigilante, sin argumentos claros para apostar por movimientos bruscos en uno u otro sentido.

Por un lado, la posibilidad de nuevas tensiones comerciales ligadas a Groenlandia refuerza la percepción de que el riesgo político se concentra en el eje Washington-Bruselas, lo que podría pesar sobre el euro si la situación se deteriora. Por otro, la relativa solidez de los datos de inflación en la eurozona limita, por ahora, el margen para un euro claramente más débil, al sugerir que el BCE no tendrá que volver a un experimentalismo monetario extremo.

En el caso de la libra, la estabilidad refleja un equilibrio frágil entre factores internos —crecimiento moderado, política fiscal aún expansiva— y externos, especialmente la evolución de los tipos en Estados Unidos. «Es una calma tensa: basta un nuevo frente arancelario o un susto de inflación para que las divisas vuelvan al centro del escenario», advierten desde una mesa de FX en Londres. Mientras tanto, la lateralidad de euro y libra actúa como pequeña válvula de escape para los exportadores europeos.

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