La tregua de última hora enfría las yields y devuelve el apetito por riesgo
La tensión geopolítica volvió a marcar el pulso de los mercados. Tras días de escalada verbal y operativa, un alto el fuego de última hora entre Estados Unidos e Irán permitió un ajuste inmediato del precio del riesgo: caída de yields, rebote de bolsas y crédito, y un replanteamiento de expectativas de política monetaria. Aun así, el equilibrio es frágil. Israel dejó fuera de la tregua sus operaciones contra Hezbolá en Líbano y Ormuz permanece como la variable que puede reactivar la volatilidad.
Alto el fuego con excepciones y negociación sin cierre definitivo
La semana pasada, Donald Trump amenazó con eliminar “toda la civilización iraní”, pero el martes por la noche se alcanzó un alto el fuego de última hora entre Estados Unidos e Irán. Benjamin Netanyahu apoyó oficialmente la tregua, aunque Israel señaló que sus operaciones contra Hezbolá en el Líbano no estaban incluidas. Esa excepción, junto con la reapertura del Estrecho de Ormuz, se consolidó como el principal punto conflictivo en unas negociaciones que finalmente no tuvieron el éxito esperado.
El resultado, por ahora, es una desescalada parcial: suficiente para moderar la prima geopolítica, insuficiente para dar por cerrado el episodio.
Petróleo: alivio inicial, pero riesgo de deterioro del suministro en abril
La mejora del tono tuvo un impacto inmediato en los precios de la energía. Sin embargo, el presidente de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió de que las limitaciones en el suministro podrían empeorar notablemente en abril. El mensaje es contundente: se perderán 12 millones de barriles al día una vez que los petroleros que ya estaban en el mar cuando estalló la guerra hayan entregado sus cargamentos.
Este factor introduce un matiz clave en el comportamiento del crudo: la desescalada puede relajar el componente de riesgo, pero no elimina la amenaza de un ajuste físico de oferta en el corto plazo.
Bonos y bancos centrales: caída de yields y revisión a la baja de tipos esperados
En paralelo, la desescalada provocó una caída en las yields de los bonos gubernamentales y un repunte de los activos de riesgo. Las expectativas de política monetaria también se revisaron a la baja. En Reino Unido, por ejemplo, los inversores ahora solo esperan algo menos de dos subidas de tipos este año, cuando en el punto álgido del conflicto se comprometían con cuatro.
Pese a esa relajación, el choque inflacionario no desaparece: se espera que los precios suban un +1% (dependiendo del país) en marzo. El mercado, no obstante, tiende a tratarlo como un impacto efímero, condicionado a que el conflicto no se reactive.
Estados Unidos: actividad sólida antes del conflicto y señales de alivio salarial
Los datos macro de la semana sugieren que la actividad fue fuerte en febrero antes de que comenzara el conflicto, especialmente en Estados Unidos. Las ventas retail aumentaron un +0,6% mensual, por encima del +0,5% esperado, y la lectura de enero se revisó a -0,1%. El gasto de los consumidores creció un +2,5% anualizado en febrero y el crecimiento del PIB del cuarto trimestre de 2025 se revisó al 0,5% en términos trimestrales anualizados.
En el mercado laboral, el desempleo cayó al 4,3%, mientras el crecimiento salarial se desaceleró al 3,5% interanual, por debajo del 3,7% esperado y del 3,8% de febrero. En conjunto, los datos apuntan a cierto alivio de las tensiones nominales.
Eurozona: encuestas más frágiles y exposición al Golfo como punto débil
Las encuestas empresariales de marzo muestran que la eurozona se vio más afectada por el conflicto que Estados Unidos. En EE. UU., el ISM de servicios cayó de 56,1 a 54, pero se mantuvo en territorio expansivo. El componente de precios subió de 63 a 70,7, confirmando que los costes de los servicios siguen elevados.
En la eurozona, en cambio, los PMI parecen más frágiles, especialmente en países como Italia, fuertemente expuestos a las exportaciones al Golfo, donde las encuestas han pasado a territorio de contracción. La lectura es clara: el impacto del conflicto no se distribuye de forma homogénea y penaliza más a las economías con mayor sensibilidad comercial y energética.
Posicionamiento: más riesgo y duración corta para capturar revisiones de tipos
Con este telón de fondo, Edmond de Rothschild Asset Management señala que, dada la disposición a poner fin al conflicto y la elección de JD Vance para liderar las negociaciones en Estados Unidos, se ha seguido reponderando el riesgo en carteras diversificadas hacia renta variable y bonos corporativos.
Además, se ha añadido duración en el extremo corto de la curva, buscando beneficiarse de nuevas revisiones a la baja de las expectativas de subidas de los bancos centrales, a medida que la prima geopolítica se modera y el mercado recalibra el escenario monetario.