El gas natural en EE.UU. aumenta en 92 Bcf y amplía la presión bajista

Las reservas estadounidenses alcanzan los 2,483 billones de pies cúbicos y ya superan en 144 Bcf la media de los últimos cinco años, en un contexto marcado por una demanda todavía débil y temperaturas moderadas.

Tuberías industriales de gran diámetro en una instalación energética, imagen de la infraestructura de transporte de gas, EPA/HANNIBAL HANSCHKE
Tuberías industriales de gran diámetro en una instalación energética, imagen de la infraestructura de transporte de gas, EPA/HANNIBAL HANSCHKE

Las reservas de gas natural en Estados Unidos volvieron a registrar un fuerte incremento semanal. La Administración de Información Energética (EIA) confirmó este jueves que los inventarios de gas crecieron en 92.000 millones de pies cúbicos (Bcf) durante la semana finalizada el 22 de mayo, elevando el total almacenado hasta 2,483 billones de pies cúbicos. El dato supera ampliamente la media histórica para esta época del año y refuerza la sensación de exceso de oferta en el mercado energético norteamericano.

El aumento de las reservas no solo refleja un ritmo sólido de inyección en almacenamiento, sino también una demanda más moderada de lo esperado tanto en el sector industrial como en la generación eléctrica. Lo más relevante es que los inventarios ya se sitúan 144 Bcf por encima de la media de los últimos cinco años, fijada en 2,339 billones de pies cúbicos. Además, en comparación con el mismo periodo del año anterior, las existencias aumentaron en 21 Bcf.

Un mercado cada vez más cómodo

El informe de la EIA dibuja un escenario de relativa tranquilidad para el suministro energético estadounidense. A diferencia de los momentos de tensión vividos tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, el mercado actual presenta una combinación de producción elevada, demanda estabilizada y temperaturas más suaves de lo habitual.

La consecuencia es clara: el riesgo inmediato de escasez se reduce de forma significativa. Este hecho suele traducirse en una presión bajista sobre los precios del gas Henry Hub, la referencia estadounidense. De hecho, en las últimas semanas los futuros del gas natural han mostrado una elevada volatilidad, pero sin consolidar subidas sostenidas.

El contraste con los niveles de preocupación registrados hace apenas dos años resulta demoledor. Entonces, Europa competía agresivamente por el gas natural licuado (GNL) estadounidense, disparando los precios globales. Ahora, el exceso relativo de almacenamiento ofrece una fotografía radicalmente distinta.

Producción récord y exportaciones estables

Otro de los factores que explica el incremento de inventarios es la fortaleza de la producción doméstica. Estados Unidos continúa extrayendo gas cerca de máximos históricos, especialmente desde las cuencas del Pérmico y Appalachia.

Aunque las exportaciones de GNL siguen en niveles elevados, no han sido suficientes para absorber completamente el aumento de oferta. Varias plantas de exportación operan ya cerca de su capacidad máxima, lo que limita la capacidad de drenaje adicional del sistema estadounidense.

Además, algunos analistas esperaban un mayor repunte del consumo eléctrico vinculado a la inteligencia artificial y los centros de datos. Sin embargo, ese efecto todavía no se refleja plenamente en las cifras semanales de demanda energética.

El clima vuelve a marcar la diferencia

Las temperaturas moderadas durante mayo han sido otro elemento clave. Una primavera menos extrema reduce el uso tanto de calefacción como de aire acondicionado, dos factores fundamentales para el consumo de gas en Estados Unidos.

El diagnóstico es inequívoco: mientras no lleguen olas de calor intensas o episodios climáticos disruptivos, las reservas podrían seguir creciendo por encima de lo previsto durante las próximas semanas.

Los operadores del mercado siguen muy atentos a la evolución meteorológica de junio y julio. Un verano especialmente cálido podría alterar rápidamente el equilibrio actual, especialmente si aumenta con fuerza la demanda eléctrica para refrigeración.

Europa observa con atención

Aunque el dato pertenece al mercado estadounidense, Europa también sigue de cerca estas cifras. El gas natural licuado procedente de EE. UU. continúa siendo una pieza estratégica para la seguridad energética europea.

Un entorno de abundancia en Estados Unidos ayuda indirectamente a contener la presión sobre los precios internacionales. Además, favorece que los países europeos mantengan elevados niveles de almacenamiento antes del próximo invierno.

Sin embargo, persisten algunos riesgos geopolíticos. Las tensiones en Oriente Medio, posibles interrupciones logísticas o nuevos recortes energéticos podrían alterar el equilibrio global con rapidez.

Los inversores buscan señales claras

El mercado energético atraviesa una fase de incertidumbre estructural. Por un lado, la transición energética y el avance de las renovables amenazan parte de la demanda futura de combustibles fósiles. Por otro, el gas natural sigue siendo esencial para estabilizar las redes eléctricas y garantizar suministro industrial.

Los inversores buscan ahora señales más claras sobre el ritmo de crecimiento económico estadounidense y el comportamiento de la demanda asiática. China, Japón y Corea del Sur continúan siendo compradores decisivos para el equilibrio global del GNL.

Mientras tanto, los inventarios estadounidenses permanecen dentro del rango histórico de los últimos cinco años, aunque claramente en la parte alta de ese rango. Un detalle que el mercado no está ignorando.

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