El Kospi vuela un 6% y arrastra a Asia-Pacífico
La sesión asiática de este martes ha dejado una imagen poco habitual: subidas sincronizadas y abultadas en casi todos los índices de la región. A primera hora de la mañana, el Kospi surcoreano se disparaba en torno al 6,5%, mientras el Nikkei 225 japonés avanzaba más de un 4%, encadenando su mejor arranque de año en una década. Al mismo tiempo, las plazas de China continental y Hong Kong se teñían también de verde y la bolsa australiana cerraba con ganancias pese a una nueva subida de tipos. Detrás de este repunte se cruzan tres factores: un ambicioso acuerdo comercial y energético entre Estados Unidos e India que reordena los flujos de crudo en Asia; la desaceleración de la inflación en Corea del Sur hasta el entorno del 2%; y el giro del Banco de la Reserva de Australia, que vuelve a pisar el freno para contener las tensiones de precios. El resultado es un súbito retorno del apetito por el riesgo en la región, con sectores cíclicos y financieros liderando las compras y con un volumen que multiplica por dos al de sesiones anteriores.
Un rally sincronizado en todas las plazas asiáticas
La fotografía de la sesión es contundente: el Kospi surcoreano llegaba a subir un 6,49% a media mañana, impulsado por bancos, tecnológicas y compañías ligadas a la energía. El Nikkei 225 avanzaba en torno a un 4%, mientras el Shanghai Composite sumaba cerca de un 1% y el índice de Shenzhen se acercaba al 2% al mismo tiempo. El Hang Seng de Hong Kong, más castigado en las últimas semanas, se anotaba un tímido pero simbólico 0,3%.
La reacción de los inversores tiene un denominador común: alivio. Alivio porque el acuerdo petrolero entre Washington y Nueva Delhi reduce, al menos sobre el papel, el riesgo de disrupciones abruptas en el suministro de crudo asiático. Alivio porque la inflación en Corea del Sur empieza a instalarse de nuevo en el entorno del 2%. Y alivio porque la subida de tipos en Australia se interpreta como un movimiento preventivo y acotado, más que como el inicio de un nuevo ciclo agresivo.
Los flujos intradía muestran entradas netas en renta variable asiática por importe cercano a los 5.000 millones de dólares, según estimaciones de bancos de inversión regionales, con especial protagonismo de fondos globales que habían reducido exposición en los últimos meses. “Es una sesión de ‘short covering’ pero también de reposicionamiento estructural en Asia”, resumía un gestor con sede en Singapur.
El acuerdo petrolero EEUU-India cambia el mapa energético
El detonante político del día llega desde el eje Estados Unidos–India. Ambos países han cerrado un acuerdo comercial que rebaja drásticamente los aranceles estadounidenses a los productos indios, desde niveles cercanos al 50% hasta el entorno del 18%, a cambio de que Nueva Delhi reduzca progresivamente sus compras de crudo ruso y aumente de forma significativa las importaciones de petróleo y gas de origen norteamericano.
El pacto tiene varias derivadas. Por un lado, refuerza el papel de India como gran hub manufacturero alternativo a China, al ganar competitividad en el mercado estadounidense. Por otro, altera las rutas de energía en Asia: una parte del crudo que antes llegaba desde Rusia pasará ahora a fluir desde Estados Unidos —e incluso Venezuela— hacia puertos indios, obligando a las refinerías y navieras asiáticas a reconfigurar logística, mezclas de crudo y coberturas.
Este reajuste reduce el riesgo de sanciones secundarias sobre importadores asiáticos y aporta cierta visibilidad a medio plazo sobre precios y disponibilidad, algo que los mercados de bolsa han celebrado de inmediato. “Menos dependencia del crudo ruso y un marco arancelario más estable son dos buenas noticias para las cadenas de valor asiáticas”, señalan analistas de varias firmas de energía.
Lo más relevante es que el acuerdo se interpreta como una señal de distensión comercial entre Washington y una de las principales economías emergentes, en contraste con el clima más tenso que rodea la relación con China.
Corea del Sur: inflación al 2% y respiro para el Kospi
El segundo pilar del rally está en Seúl. La última lectura de precios de consumo muestra que la inflación en Corea del Sur ha caído hasta el 2,0% interanual, su nivel más bajo en cinco meses y de nuevo dentro del objetivo del banco central, tras varios meses por encima del 2%.
Para una economía tan abierta y dependiente de las exportaciones tecnológicas, este dato tiene una lectura doble. Por un lado, reduce la presión sobre el banco central para seguir endureciendo la política monetaria y alimenta la expectativa de tipos estables durante buena parte de 2026. Por otro, sugiere que el ciclo de precios se está normalizando sin un frenazo brusco de la actividad, algo poco habitual en esta fase del ciclo global.
El contraste con los meses anteriores es notable: en otoño de 2025 la inflación llegó a moverse entre el 2,3% y el 2,4%, por encima del objetivo del Bank of Korea y con una divisa presionada por la fortaleza del dólar. Ahora, con los precios moderándose y con la expectativa de un crecimiento del PIB cercano al 2%, los inversores vuelven a tomar riesgo en bancos, aseguradoras y grandes conglomerados industriales.
El Kospi, que venía rezagado frente a otros índices globales, ha reaccionado con violencia: subidas superiores al 6% en una sola sesión, aumento del volumen y cierre de posiciones cortas que llevaban meses presionando a la baja el mercado. “La caída de la inflación al 2% quita del medio el peor escenario de nuevas subidas de tipos y abre la puerta a un año más benigno para la renta variable coreana”, resumía un estratega local.
Japón se engancha al optimismo con un Nikkei en máximos
Tokio tampoco ha querido quedarse al margen. El Nikkei 225 ha llegado a subir más de un 4%, impulsado por el tirón de exportadoras, bancos y valores ligados al ciclo global. El debilitamiento del yen —el dólar se movía en torno a los 155,4 yenes, con una ligera caída del billete verde del 0,1%— sigue actuando como viento de cola para las grandes multinacionales japonesas, que mejoran márgenes al convertir beneficios exteriores.
La Bolsa de Tokio venía de encadenar varias semanas de consolidación tras un fuerte rally en 2025, apoyado en la reforma de gobierno corporativo y en el regreso de la inflación moderada después de décadas de estancamiento de precios. Que ahora se sume al movimiento de Asia-Pacífico refuerza la idea de un re-rating regional, con inversores internacionales dispuestos a pagar múltiplos algo más elevados por los beneficios futuros de las compañías asiáticas.
Además, la política ultraacomodaticia del banco central japonés mantiene un diferencial de tipos muy favorable respecto a Estados Unidos y Europa, lo que alimenta estrategias de carry trade y soporte para los activos de riesgo. El peligro, sin embargo, es claro: un movimiento brusco al alza en los rendimientos de los bonos estadounidenses podría forzar una revalorización repentina del yen y, con ello, un ajuste en las valoraciones del Nikkei.
Australia sube tipos al 3,85%… y aun así sube la bolsa
La otra gran noticia del día llega desde Sídney. El Banco de la Reserva de Australia ha decidido elevar su tipo oficial en 25 puntos básicos, hasta el 3,85%, en su primera subida desde 2023. El movimiento llega después de que la inflación repuntara hasta el entorno del 3,8% a finales de 2025, tras varios meses de moderación, y en un contexto de mercado laboral aún muy tensionado.
Lo llamativo es que, lejos de castigar al mercado, la decisión ha sido leída como una señal de prudencia y credibilidad del banco central. El S&P/ASX 200 australiano ha cerrado con una subida cercana al 0,9%, apoyado en mineras, bancos y compañías de infraestructuras. Para muchos inversores, el mensaje es que la institución quiere evitar que la inflación se enquiste por encima del objetivo del 2%-3%, pero sin forzar una recesión.
“Es una subida preventiva, no el inicio de un nuevo ciclo de endurecimiento agresivo”, apuntan economistas de varios bancos, que anticipan a lo sumo otro ajuste adicional si los precios no ceden. La consecuencia es clara: se aleja el riesgo de un escenario de tipos desbocados en el Pacífico Sur, algo que habría tenido efectos contagio sobre toda la región.
Lo que dice este movimiento sobre el apetito de riesgo global
Más allá de los titulares, la sesión deja varias conclusiones de fondo. La primera es que el apetito por el riesgo sigue muy vivo a escala global: basta una combinación de buenas noticias —un acuerdo comercial relevante, datos de inflación benignos y un banco central que actúa a tiempo— para desencadenar subidas de entre el 2% y el 6% en cuestión de horas.
La segunda es que los inversores están empezando a discriminar mejor entre regiones. Asia-Pacífico ofrece una combinación difícil de encontrar en otras zonas: crecimiento superior al promedio de la OCDE, inflación que converge hacia objetivos del 2%-3% y balances públicos, en muchos casos, menos tensionados que en Europa o Estados Unidos.
Sin embargo, lo más grave sería interpretar este rally como una garantía de tranquilidad duradera. Los mismos factores que hoy impulsan las compras —dependencia de la energía importada, sensibilidad a los tipos estadounidenses, exposición al comercio mundial— pueden volverse en contra si el crudo repunta, si la Reserva Federal mantiene un tono más agresivo de lo esperado o si se reavivan las tensiones geopolíticas en el Indo-Pacífico.