El petróleo vuelve a rozar los 100 dólares y afecta tu compra

El precio del petróleo cae tras la nueva prórroga de Trump a Irán

La guerra en Oriente Medio, el cuello de botella de Ormuz y la prudencia de la OPEP+ reactivan la prima de riesgo del barril justo cuando España vuelve a mirar al surtidor.

El Brent ha vuelto a acercarse a los 100 dólares tras semanas de volatilidad extrema y picos que llegaron a rozar los 120. Lo que parecía una tregua de precios se ha convertido en un mercado con “nervio”: menos barcos, menos crudo disponible y más miedo a un corte prolongado en el Estrecho de Ormuz. A la vez, la OPEP+ promete más barriles… pero se reserva el derecho a frenar si el mercado se descontrola. La consecuencia es clara: el coste energético vuelve a filtrarse a la gasolina, al transporte y, con retraso, a la cesta de la compra.

El peaje de Ormuz vuelve a cotizarse en el precio

La chispa no está en la demanda, sino en el mapa. Desde el 28 de febrero de 2026, el mercado convive con un hecho que lo cambia todo: el riesgo de interrupción sostenida en el Estrecho de Ormuz. La AIE describió un escenario de “casi parón” del tráfico de petroleros y habló de cerca de 20 millones de barriles diarios de crudo y productos afectados por el principal chokepoint del planeta.
Ese cuello de botella introduce una prima que no se negocia con datos macro, sino con titulares. De ahí que el Brent pueda bajar cinco dólares en una sesión y recuperarlos al día siguiente ante el mínimo incidente, como reflejan los movimientos recientes entre la franja de 90-100 y los repuntes posteriores.
Lo más grave es que el mercado ya no exige una interrupción total: le basta la duda para encarecer el barril.

OPEP+: más barriles, pero con el grifo en la mano

En condiciones normales, la subida de precios llamaría a producción adicional. Aquí, sin embargo, manda la política de oferta administrada. El 1 de marzo de 2026, ocho países de la OPEP+ acordaron reactivar el “deshielo” de recortes: un ajuste de 206.000 barriles diarios a partir de abril, dentro de un paquete de 1,65 millones de barriles diarios de recortes voluntarios.
El matiz es decisivo: el grupo insiste en que puede “pausar o revertir” el aumento si cambian las condiciones, e incluso menciona la posibilidad de volver atrás sobre otros recortes voluntarios de 2,2 millones.
El diagnóstico es inequívoco: no es una apertura del grifo, es un goteo con la mano en la llave. Y eso, en un mercado asustado, vale casi lo mismo que un recorte.

Reservas estratégicas: el cortafuegos que se está agotando

El gran amortiguador de esta crisis no ha sido la oferta, sino las reservas. La AIE anunció el 11 de marzo de 2026 una acción coordinada para poner 400 millones de barriles en el mercado. Y Washington añadió su propia palanca: una liberación de 172 millones de barriles desde la Reserva Estratégica (SPR).
Pero el colchón se erosiona. En España se mira el precio del litro; en los despachos se mira cuántos días de cobertura quedan. La AIE situaba los inventarios globales observados por encima de 8,2 mil millones de barriles, aunque con tensiones crecientes en flujos y refinado. La prensa financiera ya advierte de un “colchón menguante” tras las liberaciones y el shock de Ormuz.
El contraste con crisis anteriores resulta demoledor: en los 70 faltaba coordinación; ahora hay coordinación… pero el margen de maniobra se gasta.

Del barril al surtidor: por qué tu depósito lo nota (y cuándo)

España no compra “gasolina”: compra petróleo en dólares. Por eso el cruce euro/dólar es un multiplicador silencioso: el Banco de España situaba el cambio en 1,1637 USD/EUR el 27/05/2026. Si el dólar se fortalece, el golpe del barril llega más rápido al surtidor.
Con los datos de la Comisión Europea, el precio medio ronda hoy 1,561 €/l en gasolina 95 y 1,665 €/l en diésel (28/05/2026). El Gobierno ha intentado contener la traslación: el 20/03/2026 rebajó el IVA de gasolina y gasóleo al 10% y ajustó el impuesto especial “hasta el mínimo” permitido por la UE.
Aun así, una subida de 10 dólares por barril puede terminar sumando, de forma aproximada, 6-10 céntimos por litro en semanas, según tipo de cambio, márgenes y fiscalidad. Para un conductor medio (1.200 km/mes, 6 l/100), eso son 4-7 euros más al mes solo en combustible.

Inflación silenciosa: transporte, alimentos y la compra semanal

El petróleo no solo es gasolina: es logística, plásticos, químicos y transporte marítimo. Cuando el diésel sube, sube el coste del kilómetro y el recargo llega a toda la cadena, desde la nave del mayorista hasta la última milla. El efecto dominó que viene suele tardar, pero llega: primero se encarece el transporte, después los bienes intensivos en petroquímica (envases, componentes), y por último se recalibran tarifas y contratos.
En paralelo, el shock no se limita a crudo: la AIE ha señalado vulnerabilidad especial en diésel y jet fuel por la falta de flexibilidad para aumentar oferta si se prolonga la disrupción. Eso presiona billetes, paquetería y turismo justo cuando la economía europea intenta sostener consumo sin reavivar el IPC. Y si el dólar acompaña, la inflación importada se vuelve más difícil de “explicar” con narrativa de “normalización”.
La consecuencia es clara: aunque no uses coche, pagas petróleo en la etiqueta del supermercado.

El mercado decide en tres frentes

Hay tres fuerzas tirando a la vez: diplomacia, oferta y “destrucción” de demanda por precio. La AIE ya explicó cómo un repunte sostenido termina recortando consumo más rápido de lo que aumenta la producción. Y la EIA lo tradujo en números para el segundo trimestre: “global oil inventories will fall… pushing Brent… around $106/b in May and June”.
El giro clave es el calendario. Si Ormuz normaliza flujos, el precio puede aflojar; si se retrasa, la propia EIA contempla un escenario de más de 20 dólares adicionales “en el corto plazo” por un mes extra de cierre. Mientras, la OPEP+ seguirá jugando a la elasticidad política: añade 206.000 b/d, observa, y se reserva la marcha atrás.
En ese triángulo, tu bolsillo queda expuesto a una verdad incómoda: el petróleo no necesita tocar 100 mucho tiempo para encarecer el día a día.