Pop Mart se desploma un 22% pese a triplicar ingresos
El fabricante de Labubu cerró 2025 con cifras históricas, pero la bolsa no aplaudió el récord: lo castigó. Pop Mart elevó sus ingresos un 184,7%, hasta 37.120 millones de yuanes, y disparó el beneficio atribuido al accionista un 308,8%, hasta 12.776 millones. Aun así, la acción llegó a caer más de un 22% tras la publicación de resultados. El mensaje del mercado es tan simple como incómodo: el riesgo no está en el crecimiento, sino en cómo se está construyendo.
Cuando una historia cotiza como “excepción”, la pregunta deja de ser cuánto ha crecido y pasa a ser cuánto puede seguir creciendo sin romperse. Y Pop Mart se enfrenta ahora a esa prueba: demostrar que el fenómeno THE MONSTERS —con Labubu como cara global— es una plataforma duradera, no un pico cultural difícil de repetir.
Cuentas récord, reacción adversa
En términos operativos, 2025 fue un ejercicio redondo. Pop Mart elevó el beneficio operativo hasta 16.890 millones de yuanes y el beneficio antes de impuestos a 17.037 millones. El problema no está en el estado de resultados: está en la lectura bursátil. La caída no responde a una decepción por el pasado, sino a una exigencia sobre el futuro.
El mercado deja de premiar el dato bruto cuando entiende que el “motor” se ha convertido en un cuello de botella: si el próximo tramo depende de la misma franquicia, el múltiplo deja de expandirse y empieza a tensionarse. Es el cambio de fase típico en consumo aspiracional: de celebrar la aceleración a examinar la repetibilidad.
El precio de depender de un icono
La corrección se entiende en una línea: THE MONSTERS generó 14.161 millones de yuanes en 2025, el 38,1% de la facturación total. Un año antes era el 23,3%. La franquicia creció un 365,7% interanual. No es una mejora incremental: es una concentración acelerada del modelo.
Ese es el punto en el que la bolsa se vuelve implacable. Cuando un solo activo explica una porción tan dominante del crecimiento, cualquier señal de enfriamiento —por saturación, normalización del consumo o simple rotación de tendencias— multiplica el impacto potencial sobre márgenes, inventarios y valoración.
El mercado no penaliza que Pop Mart venda mucho: penaliza que una parte demasiado grande de esa venta dependa de una sola criatura.
El resto del catálogo sigue lejos
Pop Mart tiene más IPs relevantes, pero la distancia con el líder sigue siendo abismal. En 2025, SKULLPANDA aportó 3.539 millones de yuanes; CRYBABY, 2.929 millones; MOLLY, 2.897 millones; DIMOO, 2.777 millones; Twinkle Twinkle, 2.056 millones; y HIRONO, 1.735 millones. Son cifras sólidas. Pero ninguna se acerca a una cuarta parte del volumen de THE MONSTERS.
Eso deja al descubierto el problema del “segundo escalón”: Pop Mart ha demostrado que puede crear personajes rentables, pero todavía no ha probado con la misma contundencia que puede sostener dos o tres motores globales a la vez. En coleccionables, donde la repetición de compra es emoción, la profundidad de catálogo no es un extra: es el seguro contra el desgaste del fenómeno principal.
Un negocio cada vez más volcado en el peluche
La concentración no es solo narrativa; también se ve en el mix. En 2025, los artículos propios representaron el 99,1% de la facturación y las artist IPs subieron hasta el 90% del total. Pero el gran catalizador fue el formato plush: los ingresos por peluches crecieron un 560,6%, hasta 18.708 millones de yuanes, y ya equivalen al 50,4% del negocio.
Eso elevó la escala, pero también el riesgo de moda. El peluche es un producto perfecto para la fiebre social: impulsa volumen, acelera rotación y amplifica visibilidad. El problema llega cuando la rareza se normaliza y la oferta persigue a una demanda menos impulsiva. Si el “boom” se ralentiza, el mercado mirará primero a la elasticidad del plush y después al inventario.
La expansión global acelera, pero no resuelve el fondo
La compañía, eso sí, ha dejado de ser un fenómeno local. En 2025 ingresó 20.852 millones de yuanes en China y 16.268 millones en el negocio internacional. Por regiones, América saltó un 748,4%, hasta 6.806 millones; Europa y otras regiones avanzaron un 506,3%, hasta 1.451 millones; y Asia-Pacífico creció un 157,6%, hasta 8.011 millones.
La expansión física acompaña: las tiendas pasaron de 22 a 64 en América, de 14 a 36 en Europa y otras regiones, y de 54 a 85 en Asia-Pacífico. Es crecimiento real, no cosmético. Pero no despeja la duda central: buena parte de esa internacionalización sigue viajando en el mismo tren, con el mismo personaje como locomotora.
Fortaleza financiera, inventarios bajo lupa
El balance es, en general, una de las fortalezas del grupo. Pop Mart cerró 2025 con 13.775 millones de yuanes en caja y equivalentes, sin deuda bancaria, y con una ratio de endeudamiento del 29,4%. Ese colchón permite invertir en tiendas, distribución y contenido sin tensión inmediata.
Pero hay un dato que el mercado va a vigilar con lupa: los inventarios escalaron hasta 5.473 millones de yuanes, desde 1.525 millones un año antes. En plena expansión puede ser coherente. En un negocio guiado por tendencias culturales, también puede ser la antesala de una digestión incómoda si la demanda pierde intensidad o, sobre todo, si pierde amplitud entre franquicias.
Qué está descontando ya la bolsa
La caída superior al 22% indica que el mercado ha entrado en modo examen. La pregunta ya no es si Pop Mart sabe crecer; es si sabe desconcentrar su crecimiento antes de que el fenómeno pierda impulso. El escenario benigno pasa por convertir THE MONSTERS en una plataforma evergreen y, en paralelo, acelerar de verdad el despegue de SKULLPANDA, CRYBABY o DIMOO.
El escenario menos amable es igual de claro: si la fiebre se enfría antes de que aparezca una segunda locomotora, el castigo puede no ser un episodio puntual, sino el inicio de una revisión estructural de expectativas. En compañías de consumo que cotizan a relato, el récord es solo el punto de partida; la bolsa paga —o recorta— por lo que cree que aún queda por delante.