Powell congela tipos en el 3,5%-3,75%, el S&P 500 con Dow Jones duda y el oro récord histórico impulsado por la crisis con Irán

La Fed planta cara a Trump mientras el oro vuela un 3,2%
Jerome Powell
Jerome Powell

La jornada económica ha dejado una imagen tan tensa en la política monetaria como en la geopolítica. La Reserva Federal ha mantenido los tipos en el 3,5%-3,75%, subrayando la mejora del empleo y la solidez del crecimiento, mientras Jerome Powell reivindica la independencia del banco central frente a las presiones de la administración Trump. Al otro lado del tablero, el oro ha saltado un 3,18% en la sesión, hasta rozar los 5.600 dólares la onza, en máximos históricos, en plena escalada de tensión con Irán, donde Washington sopesa ataques selectivos contra el programa nuclear. En paralelo, Keir Starmer aterriza en Pekín para escenificar un giro pragmático con Xi Jinping y Microsoft vuelve a batir expectativas con ingresos récord, aunque el mercado castiga el gasto y la desaceleración. Los índices llegan a la cita con signo mixto y un mensaje de fondo: el riesgo político manda.

Powell congela tipos y recalca la mejora del empleo

La Reserva Federal decidió mantener sin cambios la tasa de referencia en el 3,5%-3,75%, alineándose con lo que descontaban la mayoría de analistas. Powell habló de una “clara mejora” en las perspectivas económicas y de una estabilización del mercado laboral, argumento clave para justificar la pausa. Solo dos miembros del comité defendieron un recorte inmediato, lo que deja claro que, por ahora, la prioridad sigue siendo consolidar la derrota de la inflación.

El mensaje fue nítido: no se contemplan recortes adicionales antes de que acabe el mandato de Powell, salvo giro brusco de los datos. Para los mercados, acostumbrados a leer entre líneas cualquier matiz del presidente de la Fed, el tono se traduce en un escenario de “tipos altos durante más tiempo”. De ahí que la reacción en bolsa fuera contenida y el dólar apenas cediera unas décimas frente a las principales divisas.

La consecuencia es clara: la Fed quiere ganar tiempo, comprobar que la inflación subyacente sigue cediendo y evitar que la economía se recaliente justo cuando parte del mercado empieza a descontar una relajación más agresiva.

Un banco central bajo la presión de Trump

Más allá de las cifras, lo que distingue esta reunión es el ruido político. Powell aprovechó su comparecencia para reafirmar la independencia institucional de la Fed, en un momento en el que la Casa Blanca mantiene abiertas investigaciones y disputas sobre el posible despido de gobernadores. En términos diplomáticos, el mensaje fue firme: el banco central decide en función de los datos, no de las encuestas.

Este pulso no es menor. Un banco central sometido a presiones directas pierde credibilidad, y la credibilidad es el principal activo cuando se intenta anclar las expectativas de inflación. Si los inversores perciben que la política monetaria se usa como herramienta electoral, exigirán primas de riesgo más elevadas para financiar la deuda estadounidense, con impacto directo en todo el sistema financiero global.

Powell, sin citar nombres, dejó claro que no se dejará arrastrar a una guerra abierta con la Casa Blanca, pero tampoco cederá en su diagnóstico. El equilibrio es delicado: demasiada confrontación alimentaría la narrativa de un “Estado profundo” opuesto al presidente; demasiada complacencia pondría en duda la misión de la Fed.

Oro
Oro

El oro roza los 5.600 dólares en plena tormenta geopolítica

Mientras la Fed optaba por la prudencia, los mercados de materias primas enviaban una señal mucho más estridente. El oro ha tocado un récord cercano a los 5.600 dólares la onza, con una subida diaria del 3,18% y una revalorización de más del 10% solo en esta semana. En lo que va de 2026, el metal acumula un avance cercano al 27%, impulsado por la combinación de dólar débil, compras masivas de bancos centrales y miedo a la escalada en Oriente Medio.

La plata no se queda atrás: se acerca a los 120 dólares la onza, reforzando la idea de que el mercado está buscando refugio en activos tangibles. En un contexto en el que la deuda pública bate récords y las divisas se utilizan cada vez más como arma política, los metales preciosos vuelven a colocarse en el centro de muchas carteras institucionales.

Los analistas advierten de que cualquier corrección puntual podría verse como oportunidad de entrada, más que como fin del rally. El diagnóstico es inequívoco: el oro ya no está descontando solo inflación, sino riesgo sistémico.

Trump y el fantasma de la guerra con Irán

El detonante geopolítico tiene nombre propio. La Casa Blanca está evaluando acciones militares contra Irán que van desde ataques selectivos contra líderes y fuerzas de seguridad hasta operaciones más amplias sobre misiles balísticos e instalaciones nucleares. El objetivo declarado: presionar para un cambio de régimen tras la dura represión de las protestas.

Fuentes regionales advierten de que esta estrategia podría debilitar, en lugar de reforzar, al movimiento de protesta, al facilitar al régimen el relato de “nación asediada”. Trump combina la amenaza militar con la invitación a negociar un nuevo acuerdo nuclear, mientras Teherán asegura estar preparado tanto para el diálogo como para la defensa.

El resultado es un cóctel perfecto para los mercados: riesgo de interrupciones en el suministro de crudo, tensión en el estrecho de Ormuz y una sensación de imprevisibilidad que alimenta la demanda de activos refugio como el oro y el dólar… aunque este último sigue resentido por la propia política de Washington.

Starmer y Xi: pragmatismo frío en Pekín

En el otro extremo del continente, el primer ministro británico Keir Starmer ha intentado aportar una dosis de estabilidad. Su visita a Pekín, la primera de un jefe de Gobierno británico desde 2018, busca reconstruir puentes con China tras años de fricciones comerciales, tecnológicas y diplomáticas.

Antes de reunirse con Xi Jinping, Starmer fue recibido por Zhao Leji, presidente de la Asamblea Popular Nacional, a quien subrayó el “interés común en reforzar la cooperación bilateral”. En su cita con el líder chino, el primer ministro habló de una relación “más sofisticada”, una forma elegante de admitir que Londres quiere dialogar y comerciar, pero sin renunciar a plantear diferencias en materia de derechos humanos, ciberseguridad o espionaje industrial.

Para los mercados, el mensaje es que el Reino Unido aspira a un pragmatismo selectivo: colaboración en clima, inversión y comercio, pero con líneas rojas en sectores estratégicos. La incógnita es hasta qué punto Pekín estará dispuesto a aceptar ese marco sin exigir contrapartidas políticas.

Microsoft bate récords… y el mercado castiga el gasto

En el frente empresarial, Microsoft volvió a demostrar por qué es uno de los pilares del rally tecnológico. La compañía anunció ingresos récord de 81.300 millones de dólares en su segundo trimestre fiscal, un 17% más interanual y por encima de lo que esperaba el consenso. El beneficio operativo creció un 21% hasta 38.300 millones, mientras que el beneficio neto se disparó un 60% hasta 38.500 millones, impulsado en parte por una ganancia extraordinaria de 7.600 millones asociada a OpenAI.

El beneficio por acción (EPS) subió también un 60%, hasta 5,16 dólares, con Microsoft Cloud avanzando un 26% y Azure un 39%. Sobre el papel, son cifras de otro ciclo. Sin embargo, la reacción del mercado fue fría: la acción cayó un 4,4% en el after-hours, castigando el gasto récord en centros de datos e IA y la señal de cierta desaceleración en algunas líneas de negocio.

El contraste es evidente: incluso las compañías que mejor encarnan la revolución de la inteligencia artificial empiezan a sufrir cuando las expectativas rozan la perfección.

Tesla, Meta e IBM: luces y sombras en el Big Tech

El resto del sector tecnológico dejó una fotografía mixta. Tesla firmó un cuarto trimestre flojo en 2025, con ingresos de 24.900 millones de dólares, un 3% menos interanual, y un desplome del 60% en el EPS. Pese a ello, la acción reaccionó al alza después de que la compañía anunciara fuertes inversiones para 2026, apostando por nuevos modelos y plataformas de conducción autónoma.

Meta, por su parte, superó levemente las expectativas con ingresos de 59.900 millones, un salto del 24%, impulsados por la publicidad y por el tirón de sus apuestas en IA y recomendaciones algorítmicas. La guía para 2026 fue sólida, lo que calmó a un mercado preocupado por la escalada de gastos en realidad virtual.

La sorpresa positiva llegó de IBM, que presentó ingresos de 19.700 millones, un 12% más, y un salto del 91% en el beneficio, apoyado en software, infraestructura y servicios de inteligencia artificial. La acción se disparó más de un 8%, demostrando que el mercado está dispuesto a pagar múltiplos más generosos cuando una compañía madura logra reconvertirse al nuevo ciclo tecnológico.

Los datos macro que marcarán la sesión

En el plano macroeconómico, la sesión viene cargada de referencias. En España se publican las ventas minoristas, clave para medir la capacidad de resistencia del consumo en un entorno de inflación moderada y salarios contenidos. En la eurozona, el dato de crecimiento anual del dinero M3 ayudará a calibrar la efectividad del endurecimiento monetario del BCE.

En Estados Unidos, los inversores mirarán al detalle la balanza comercial, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo, los costes laborales, la productividad, los pedidos de fábrica mensuales y los datos de inventarios y ventas mayoristas. Cualquier sorpresa al alza en costes laborales o al baja en productividad puede reavivar el miedo a una inflación más pegajosa de lo previsto.

En el frente corporativo, presentan resultados pesos pesados como Caterpillar, Lockheed Martin, Mastercard, Visa y Apple. Su lectura ofrecerá pistas sobre la salud del ciclo industrial, el gasto en defensa y el pulso del consumo global.

Radiografía de los mercados a las 7:30 (hora CET)

Con este telón de fondo, los mercados europeos amanecen con signo mixto y clara búsqueda de refugio. El S&P 500 (SPX) cede una décima, el IBEX 35 acusa las dudas y cae más de un 1%, mientras el Nasdaq 100 aguanta en positivo. El dólar (DXY) se debilita ligeramente, la volatilidad (VIX) continúa en niveles contenidos y las materias primas energéticas repuntan, con el Brent y el crudo estadounidense al alza. El Bitcoin corrige y el gran protagonista es, de nuevo, el oro, con un salto superior al 3%.

A continuación, la tabla con los principales datos de las 7:30 hora de Europa central:

 

Símbolo Última Cbo Cambio %
SPX 6.978,03 -0,57 -0,01%
IBEX35 17.607,61 -196,48 -1,10%
NDX 26.022,79 83,05 0,32%
DXY 96,068 -0,269 -0,28%
VIX 16,34 -0,02 -0,12%
BRENT 68,125 0,670 0,99%
USOIL 64,16 0,67 1,06%
BTCUSDT 88.217,72 -1.082,27 -1,21%
GOLD 5.588,040 172,150 3,18%

El cuadro resume un diagnóstico claro: la bolsa estadounidense corrige al margen de la Fed, el IBEX sufre más que sus homólogos, el dólar se desliza, el petróleo remonta y el oro se confirma como gran ganador del momento. En un entorno dominado por la política monetaria, la geopolítica y la revolución de la IA, los mercados buscan cada vez más equilibrio entre riesgo y refugio. Hoy, el mensaje que llega desde las pantallas es que la prudencia vuelve a estar de moda.

Comentarios