Trump acelera el relevo en la Fed en plena tensión global, Dow Jones pasa el susto

El presidente promete un banquero “muy respetado”, amenaza con un arancel del 50% a los aviones canadienses y endurece el pulso con Irán mientras los mercados corrigen y Musk planea una megafusión
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Donald Trump ha decidido pisar el acelerador en uno de los nombramientos más sensibles para la economía mundial. El presidente de Estados Unidos anunciará este viernes a su candidato para presidir la Reserva Federal, un perfil que define como “muy respetado” y cuyo mensaje clave ya ha adelantado él mismo: los tipos actuales son “inaceptablemente altos”. El movimiento llega en un momento especialmente delicado: la Bolsa de Nueva York corrigió anoche, lastrado por Microsoft (-10%) y el resto del sector tecnológico, mientras el petróleo se mueve al compás de las amenazas sobre Irán y el oro sufre una fuerte recogida de beneficios.
En paralelo, Trump ha abierto nuevos frentes comerciales —con Canadá y Reino Unido en el punto de mira— y la Casa Blanca observa cómo Elon Musk baraja una integración estratégica de SpaceX, Tesla y xAI que podría redefinir el mapa de poder tecnológico. El tablero internacional se completa con datos mixtos en Japón y una batería de indicadores clave hoy en Europa y Norteamérica. La consecuencia es clara: los mercados afrontan el relevo en la Fed en un contexto de máxima sensibilidad a cualquier titular.

Un relevo en la Fed con mensaje para los tipos

Trump ha adelantado unos días el calendario y ha confirmado que hoy viernes se conocerá el nombre del próximo presidente de la Reserva Federal. Lo ha hecho con el estilo que le caracteriza: sin revelar la identidad, pero marcando de antemano la línea a seguir. “Pagamos demasiado interés en la Fed. El tipo es demasiado alto, inaceptablemente alto”, insistió, antes de defender que Estados Unidos debería tener “el tipo de interés más bajo del mundo”, dos o tres puntos por debajo del nivel actual.

El mensaje supone un desafío directo al legado de Jerome Powell, que en sus últimas intervenciones ha pedido a su sucesor mantenerse alejado de la presión política. Para los mercados, la incógnita no es solo quién ocupará el cargo, sino cuánto margen real tendrá para contradecir a la Casa Blanca si la inflación repunta o si el empleo se deteriora. El riesgo es evidente: si los inversores perciben que la Fed pasa a ser una extensión del Ejecutivo, la prima exigida para financiar la deuda estadounidense podría subir incluso aunque el tipo oficial baje.

En este contexto, el anuncio de hoy se leerá tanto en clave técnica —currículo, trayectoria, sensibilidad hacia el mercado laboral— como en clave de independencia institucional, un factor que el propio Powell ha convertido en su principal bandera.

Wall Street corrige: tecnología en rojo y energía al alza

La víspera del anuncio dejó una sesión de corrección selectiva en Wall Street. El S&P 500 cayó un 0,13%, hasta los 6.969,01 puntos, mientras el Nasdaq 100 retrocedió un 0,72% lastrado por Microsoft (-9,99%) y el resto de tecnológicas, y el Dow Jones logró salvar la sesión con un alza del 0,11%. La fotografía sectorial fue clara: tecnología a la baja, energía y comunicaciones al alza.

Las dudas se centran en la factura de la inteligencia artificial. Los ingresos de Microsoft crecieron con fuerza, pero el mercado castigó la desaceleración de su negocio en la nube y el incremento de los desembolsos ligados a su alianza con OpenAI, que muchos inversores empiezan a ver como un riesgo si la monetización no acompaña. Otros valores de software también sufrieron fuertes descensos, mientras que Tesla se dejó un 3,5% tras sus propias cuentas y Meta se disparó un 10,4% al demostrar que su giro hacia la IA empieza a traducirse en crecimiento de ingresos.

A pesar del bache tecnológico, las previsiones de beneficios del S&P 500 siguen mejorando: el crecimiento interanual estimado para el cuarto trimestre de 2025 ya se sitúa en el 10,2%, frente al 9,2% de la semana pasada, según LSEG. La bolsa corrige, pero no se desengancha aún del escenario de “aterrizaje suave”.

Radiografía de los mercados a las 7:20 (CET)

A primera hora de este viernes, el tono es de ligera corrección y búsqueda de refugio. El dólar se aprecia, la volatilidad repunta y tanto el petróleo como el oro ceden parte del terreno ganado en sesiones anteriores. Así cotizan los principales activos a las 7:20 hora de Europa central:

 

Símbolo Última Cbo Cambio %
SPX 6.969,01 -9,02 -0,13%
IBEX35 17.589,71 -17,90 -0,10%
NDX 25.884,30 -138,49 -0,53%
DXY 96,492 0,330 0,34%
VIX 16,87 0,53 3,24%
BRENT 68,395 -1,080 -1,55%
USOIL 64,44 -1,06 -1,62%
BTCUSDT 82.726,86 -1.923,30 -2,27%
GOLD 5.169,610 -209,740 -3,90%

 

El cuadro refleja un dólar al alza (DXY +0,34%), un repunte de la volatilidad (VIX +3,24%), correcciones en petróleo Brent y West Texas de entre el 1,5% y el 1,6%, un Bitcoin cediendo más del 2% y, sobre todo, una caída del oro cercana al 4% tras marcar máximos históricos días atrás. En otras palabras, el mercado está en modo ajuste, no en pánico, pero cualquier sorpresa desde Washington o desde el Golfo puede cambiar el guion.

Arancel del 50% a Canadá: la guerra comercial vuelve a la cabina

En el frente comercial, Trump ha elegido a Canadá como nuevo blanco. El presidente ha amenazado con imponer un arancel del 50% a todos los aviones canadienses vendidos en Estados Unidos si Ottawa no modifica sus prácticas de certificación aeronáutica. Acusa a las autoridades canadienses de bloquear la aprobación de modelos Gulfstream, lo que habría llevado a Washington a plantearse incluso la descertificación de aviones Bombardier Global Express y otros aparatos fabricados en Canadá.

El mensaje va más allá del sector aéreo. Al presentar los procesos de certificación como una barrera comercial encubierta, la Casa Blanca abre la puerta a usar de nuevo los aranceles como palanca de negociación con un socio hasta ahora considerado aliado estratégico. Las empresas europeas del sector miran de reojo: una escalada entre Washington y Ottawa puede alterar cadenas de suministro globales en un momento en el que la demanda corporativa de jets y aviones regionales empieza a recuperarse.

Para los mercados, el episodio refuerza la idea de que la política comercial estadounidense seguirá siendo imprevisible, independientemente de los datos macro.

Portaviones frente a Irán: presión militar y petróleo vigilado

La llegada de un grupo de ataque de portaaviones de EE. UU. al Golfo Pérsico ha elevado de nuevo la tensión con Irán. La maniobra amplía las opciones militares de Trump, pero también multiplica los riesgos de represalias sobre bases estadounidenses, aliados regionales o rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz.

Los mensajes de la Casa Blanca siguen siendo ambiguos: se habla tanto de “castigar al régimen” como de forzar un nuevo marco nuclear. Analistas de defensa y de materias primas advierten de que cualquier ataque, por limitado que sea, podría disparar el precio del crudo y provocar un salto en las primas de riesgo de los activos emergentes. No es casual que, pese a la corrección de hoy, el sector energético del S&P 500 acumule ya revalorizaciones superiores al 1,1% en el año, liderando las ganancias entre los grandes sectores.

“La vía diplomática sigue abierta”, repite Washington, pero la acumulación de hardware militar en la zona demuestra que la opción de un ataque sigue encima de la mesa. Los mercados lo saben y ajustan posiciones cada vez que un funcionario sube el tono.

Starmer, Xi y la advertencia de la Casa Blanca

Mientras tanto, el primer ministro británico Keir Starmer ha emprendido una visita clave a Pekín con el objetivo de recomponer puentes económicos con China: rebajar aranceles, asegurar acceso al mercado y firmar nuevos acuerdos de inversión. Starmer mantuvo más de tres horas de conversación con Xi Jinping y defendió que Reino Unido puede fortalecer lazos con China “sin renunciar a su relación histórica con Estados Unidos”.

Trump, sin embargo, ha calificado de “peligroso” que Londres se acerque demasiado a Pekín. Su advertencia llega en un momento en el que la administración estadounidense ha intensificado los controles a la exportación de tecnología sensible y presiona a sus aliados para que limiten su exposición a la economía china en sectores críticos.

Para las empresas europeas y británicas, el dilema es evidente: China sigue siendo un mercado clave para bienes de lujo, automoción y servicios, pero la dependencia excesiva puede convertirse en un problema si la rivalidad entre Washington y Pekín escala a nuevos niveles. Starmer intenta vender la idea de un equilibrio posible; la Casa Blanca recuerda que, en la práctica, cada acuerdo con China se leerá también en clave transatlántica.

Musk busca la cuadratura del círculo con SpaceX, Tesla y xAI

En paralelo, Elon Musk estudia cómo reorganizar su imperio empresarial. Según diversas filtraciones, SpaceX baraja una posible fusión con Tesla o con la firma de inteligencia artificial xAI. Una parte de los inversores presiona para una combinación SpaceX–Tesla, que integraría la pujanza del negocio espacial y de satélites con la marca de coches eléctricos y sus proyectos de robótica y conducción autónoma. Otra corriente defiende unir primero SpaceX y xAI antes de una eventual salida a bolsa.

No hay decisiones tomadas, pero el simple hecho de que se estudie el movimiento indica que Musk busca maximizar el atractivo de una futura OPV de SpaceX y, al mismo tiempo, responder al creciente escepticismo sobre la valoración de Tesla en un mercado cada vez más competitivo. Cualquier acuerdo exigiría miles de millones de dólares en nueva financiación, previsiblemente con una participación notable de fondos soberanos de Oriente Medio y grandes gestoras globales.

Para el inversor, la operación tendría un doble impacto: crearía un gigante casi irrepetible de cohetes, satélites, vehículos y modelos de IA… pero también podría diluir el “Musk premium” que hasta ahora se concentraba casi en exclusiva en Tesla.

Japón envía señales mixtas: consumo débil, industria renqueante

El telón de fondo macro lo puso Japón, con datos que reflejan una recuperación todavía frágil. Las ventas minoristas cayeron un 2% mensual y un 2% interanual en diciembre, hasta 14,3 billones de yenes, claramente por debajo de lo esperado. La única nota positiva es que el volumen de bienes vendidos creció levemente frente a 2024, lo que sugiere que parte del retroceso responde a precios y mix de productos.

En el mercado laboral, la foto es más estable: la tasa de paro se mantiene en el 2,6% y la relación entre vacantes y solicitantes sube a 1,19, señal de que las empresas siguen buscando trabajadores. En la industria, la producción cayó un 0,1% mensual, pero avanzó un 2,6% interanual, un patrón típico de economía que pisa el freno tras varios trimestres de rebote.

Para el Banco de Japón, estos datos refuerzan la idea de que cualquier normalización de tipos tendrá que ser extremadamente gradual. Para Europa, son un recordatorio de que el principal aliado del euro sigue siendo un yen débil y una demanda asiática que, aunque se enfría, no se ha desplomado.

La agenda del día: Europa, España y Canadá en el foco

La sesión llega cargada de referencias. En Europa, el mercado estará pendiente del PIB, IPP y gasto del consumidor de Francia; del IPC y PIB de España; del PIB, IPC y tasa de paro de Alemania; de las expectativas de inflación del BCE; del saldo por cuenta corriente español y de los datos de desempleo y PIB de la eurozona e Italia. En Estados Unidos, la cita principal será el Índice de Precios a la Producción (IPP), mientras que en Canadá se publicará el PIB, dato especialmente sensible en plena escalada verbal por los aviones Bombardier.

En el plano corporativo, presentan resultados del cuarto trimestre Chevron, Exxon, Verizon y American Express, con especial atención a las petroleras, que llegan a la cita en plena discusión sobre un posible ataque a Irán y con el sector energético liderando las subidas del S&P 500 en lo que va de año.

El relevo en la Fed, los frentes comerciales abiertos, la tensión militar en el Golfo y los experimentos corporativos de Musk se cruzan hoy en un mismo punto: la pantalla del inversor. La capacidad de los mercados para digerir semejante cóctel de tipos, guerra, tecnología y deuda marcará el tono de un arranque de año que ya nadie puede calificar de tranquilo.

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