“Las cuentas no dan la talla”

Wall Street cierra mayoritariamente en rojo, Dow Jones en verde: “las cuentas no dan la talla” y el mercado pasa factura

La desaceleración de los ingresos del gigante tecnológico arrastra al Nasdaq mientras los inversores inician una rotación desordenada hacia sectores defensivos y cíclicos
trader  EPA_JUSTIN LANE
trader EPA_JUSTIN LANE

Wall Street ha cerrado este jueves con una sacudida que marca el fin de la luna de miel entre los parqués y la Inteligencia Artificial. Tras meses de euforia ininterrumpida, el Nasdaq 100 ha capitulado con una caída del 1,45%, arrastrado por un desplome superior al 5% en las acciones de Nvidia, el tótem del sector. A pesar de que la compañía de Jensen Huang batió las estimaciones de ingresos, el mercado ha dictado una sentencia de realismo: el ritmo de crecimiento del silicio ya no es capaz de sostener por sí solo las valoraciones de burbuja del resto de la industria. Este hecho revela una ineficiencia profunda en la asignación de capital de los últimos trimestres, forzando un trasvase de liquidez hacia la banca tradicional y los bienes de consumo. Con Zoom hundiéndose un 14% y eBay anunciando 800 despidos, el diagnóstico es inequívoco: el mercado ha dejado de comprar promesas de futuro para exigir rentabilidades tangibles en una economía que empieza a resentirse por la desaceleración del consumo.

Dow Jones en verde con subida mínima de "17 puntos".
Dow Jones DJI_2026-02-26_22-18-26
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El veredicto de Nvidia: cuando lo excelente no basta

La publicación de los resultados de Nvidia este miércoles al cierre debía ser el catalizador de una nueva era alcista; sin embargo, ha terminado actuando como el certificado de defunción de la complacencia. Aunque la tecnológica reportó unos ingresos récord de 68.100 millones de dólares, sus acciones han retrocedido un 5,46% en la sesión de hoy. Lo más grave no es el dato en sí, sino la confirmación de que la tasa de crecimiento anual está perdiendo tracción frente a las comparativas interanuales. Este hecho revela que el mercado ya no se conforma con batir previsiones; exige aceleraciones que la física de los semiconductores y la saturación del mercado de centros de datos ya no pueden garantizar.

La consecuencia inmediata ha sido un efecto dominó que ha castigado al sector de los semiconductores en su conjunto. El índice SOX de Filadelfia ha roto una racha histórica de 10 semanas consecutivas de ganancias, dejándose un 3,19% en una sola jornada. El diagnóstico de los gestores de fondos es nítido: el «dinero fácil» en la IA se ha agotado. El contraste con las valoraciones de principios de año resulta demoledor para quienes entraron tarde en el rally. La ley de los rendimientos decrecientes ha alcanzado al sector tecnológico, obligando a una reevaluación de los múltiplos que el Nasdaq ya no parece capaz de digerir sin correcciones severas.

Rotación defensiva: el refugio en la banca tradicional

Mientras el sector tecnológico se desangraba, el Dow Jones de Industriales lograba mantenerse a flote, cerrando prácticamente plano con una caída marginal del 0,05% (49.449,13 puntos). Este comportamiento revela una rotación estratégica de carteras hacia sectores cíclicos y financieros que el mercado había ignorado durante el frenesí de la IA. El sector financiero del S&P 500 ha liderado las ganancias con un avance del 1,0%, impulsado por la fortaleza de gigantes como JPMorgan Chase, Bank of America y Wells Fargo.

Este hecho revela una paradoja económica: los inversores huyen de la innovación incierta para refugiarse en el negocio tradicional de los tipos de interés. El contraste con el lunes negro es absoluto. Hoy, el capital ha buscado la seguridad de los balances bancarios ante el temor de que la burbuja del software esté pinchando. «Estamos viendo cómo el dinero abandona las víctimas de la IA para buscar refugio en sectores que pueden navegar una inflación de costes más persistente», señalan analistas desde Atlanta. La consecuencia es un mercado fracturado, donde el Dow Jones actúa como un búnker de dividendos frente a la volatilidad incendiaria del Nasdaq.

Zoom, EPA-EFE/MATTIA SEDDA
Zoom, EPA-EFE/MATTIA SEDDA

Ejecución cero en el software: el descalabro de Zoom

Si Nvidia ha sido la decepción del éxito, Zoom Video Communications ha encarnado el fracaso operativo del modelo post-pandemia. La compañía se ha desplomado un 14% tras presentar unas cuentas que han dejado al descubierto su incapacidad para monetizar nuevas herramientas de IA frente a la competencia de Microsoft y Google. Este hecho revela una ineficiencia sistémica en las denominadas "acciones de crecimiento" que no logran defender su foso defensivo ante la presión tecnológica. La consecuencia es una pérdida de capitalización bursátil que devuelve a la firma a niveles de 2023, borrando cualquier rastro de la prima de riesgo pandémica.

No ha sido la única víctima. Trade Desk ha cedido un 3,9% tras ofrecer unas previsiones de ingresos para el primer trimestre por debajo de lo que esperaba Wall Street. El diagnóstico es preocupante para el sector de la publicidad digital: las empresas están empezando a recortar sus presupuestos de marketing ante la incertidumbre arancelaria de la Administración Trump. Este recorte de previsiones sugiere que el 15% de arancel global ya está empezando a filtrarse en la planificación estratégica de las corporaciones estadounidenses, detrayendo recursos de la inversión en software para cubrir los sobrecostes logísticos y de suministros.

El coste humano del ajuste: eBay y la crisis del consumo

En medio de la tormenta financiera, el sector del comercio electrónico ha enviado su propia señal de alerta sociopolítica. eBay ha anunciado el despido de 800 trabajadores, aproximadamente el 9% de su plantilla, en un intento desesperado por preservar sus márgenes operativos ante un consumo que muestra signos de fatiga estructural. Este hecho revela que la digitalización total no es una garantía de inmunidad frente al ciclo económico. La consecuencia de estos ajustes laborales es una erosión del sentimiento del consumidor que terminará por retroalimentar la desaceleración del PIB.

El diagnóstico para el sector retail es de una cautela extrema. El contraste con empresas de consumo básico, como J.M. Smucker, que ha saltado un 9,1% tras superar estimaciones, indica que el ciudadano estadounidense está priorizando el gasto en alimentación y productos de primera necesidad frente al consumo discrecional en plataformas online. Lo más grave es que el ahorro acumulado durante los últimos años parece haberse agotado justo cuando los precios de los productos importados se preparan para una escalada vertical por la nueva política aduanera de Washington.

Ebay, EPA/JOHN G. MABANGLO
Ebay, EPA/JOHN G. MABANGLO

La trampa de las expectativas y el fin de la paciencia

La jornada de este jueves ha puesto de manifiesto una verdad incómoda: Wall Street ya no tolera las «buenas noticias» que no sean «extraordinarias». El caso de Salesforce es paradigmático: sus acciones subieron un 3,1% tras un reporte sólido, pero sus guías de ingresos futuras fueron recibidas con frialdad por los analistas. Este hecho revela que el listón de la exigencia se ha situado en niveles insostenibles para la mayoría de las cotizadas. La consecuencia es una volatilidad extrema en la que cualquier desviación de un 1% o 2% respecto al consenso se salda con liquidaciones masivas.

El diagnóstico de los analistas de Refinitiv apunta a que nos encontramos en una fase de "purgado" de valoraciones. Con el euro cotizando plano frente al dólar en los 1,18005, la competitividad de las exportaciones estadounidenses sigue bajo presión. «El problema no es que las empresas lo estén haciendo mal, es que cotizan a precios que exigen la perfección absoluta en un entorno macroeconómico hostil», advierten voces veteranas de la bolsa neoyorquina. El lunes y el jueves de esta semana son los dos pilares de una advertencia que el mercado de bonos ya ha empezado a descontar con el rendimiento del 10 años estancado en el 4,04%.

¿Hacia un marzo bajista?

Lo más probable, según los analistas, para el cierre del trimestre es el de un mercado lateral con sesgo bajista para el sector tecnológico. El hecho de que el Nasdaq y el S&P 500 se encaminen a cerrar febrero en negativo, mientras el Dow Jones lucha por el verde, confirma la divergencia que marcará el resto del año. La consecuencia final será una redistribución del capital hacia activos que ofrezcan cobertura contra la inflación de costes y la inestabilidad institucional.

La sesión de hoy ha sido el veredicto del realismo contra la narrativa. El diagnóstico final es demoledor: la inteligencia artificial ya no es el seguro de vida de Wall Street. Mientras la Warner Bros. Discovery reporta caídas de ingresos del 6% y PayPal se desliza un 4% tras descartar fusiones estratégicas, la bolsa estadounidense descubre que los fundamentales de ingresos y empleo son los únicos que dictan la sentencia de largo plazo. Wall Street ha despertado de su sueño tecnológico para encontrarse con una realidad de despidos, aranceles y márgenes bajo asedio.

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