Wall Street sucumbe al rojo masivo mientras el VIX escala un 10% ante la parálisis en Ucrania y la nueva ofensiva comercial de Washington

Trump activa el arancel global del 10% y el pánico bursátil se dispara

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El escenario geopolítico y económico global ha entrado en una fase de turbulencia sistémica coincidiendo con el cuarto aniversario de la invasión de Ucrania. Mientras el frente militar en el este de Europa se mantiene en un punto muerto estratégico, el presidente Donald Trump ha decidido incendiar el tablero comercial al activar un arancel global del 10%, amparándose en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 para sortear el reciente revés judicial del Tribunal Supremo. Esta maniobra de «caos gestionado» ha tenido un impacto inmediato en los mercados: el índice de volatilidad VIX se ha disparado un 10,17% hasta los 21,02 puntos, mientras que el bitcoin ha perforado el soporte de los 63.300 dólares. El diagnóstico es inequívoco: el mercado está empezando a descontar un escenario de estanflación importada y conflicto crónico que ni la diplomacia nuclear ni las denuncias por espionaje tecnológico logran mitigar.

El laberinto de una guerra estancada

Al cumplirse cuatro años del inicio de las hostilidades en Ucrania, la esperanza de una resolución diplomática a corto plazo parece un espejismo. A pesar de los esfuerzos de la Administración Trump por forzar una mesa de negociación antes del 4 de julio, las posturas entre Kiev y Moscú siguen siendo irreconciliables. Vladimir Putin mantiene sus exigencias territoriales sobre el Donbás y el control estratégico de la planta nuclear de Zaporizhia, una línea roja que la OTAN y los aliados europeos se niegan a validar. Este hecho revela que la estrategia de «paz por territorios» que Washington intentó impulsar en Abu Dabi no ha logrado quebrar la voluntad de resistencia ucraniana ni la ambición expansionista del Kremlin.

La consecuencia de este estancamiento es una economía de guerra que empieza a pasar factura a la cohesión europea. El frente militar apenas se ha movido en el último semestre, transformando el conflicto en una guerra de desgaste con un coste humano y financiero incalculable. «El diagnóstico es inequívoco: nos encontramos ante un conflicto congelado que drena los recursos de Occidente mientras Moscú fía su victoria al agotamiento de la paciencia democrática», señalan fuentes diplomáticas en Ginebra. La parálisis de las conversaciones trilaterales sugiere que la ventana de oportunidad para un acuerdo estable se está cerrando, dejando a la UE en una posición de vulnerabilidad energética y militar permanente.

Mercados, Datos de las 7:20 hora de Europa central:

 

Mercados
Símbolo Última Cbo Cambio%
500 SPX 6.837,75 -71,76 -1,04%
35 IBEX35 18.288,71 102,72 0,56%
100 NDX 24.708,94 -303,68 -1,21%
$ DXY 97,805 0,109 0,11%
VIX 21,02 1,94 10,17%
O BRENT 71,475 0,500 0,70%
O USOIL 66,70 0,42 0,63%
BTCUSDT 63.237,29 -1.418,73 -2,19%
GOLD 5.180,770 -44,890 -0,86%
Fuente: Datos de las 7:20 hora de Europa central

El órdago arancelario: la Sección 122 como escudo y mercados 

Ante el bloqueo judicial de sus políticas previas, Donald Trump ha recurrido a la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, una normativa diseñada para situaciones de crisis extrema en la balanza de pagos. Este martes, la Casa Blanca ha puesto en marcha un arancel global del 10%, una medida que busca recaudar ingresos y forzar concesiones comerciales sin el consentimiento previo del Congreso. Aunque el gravamen excluye productos críticos como minerales aeroespaciales, fármacos y ciertos alimentos para evitar un choque inflacionario inmediato, el impacto sobre las manufacturas globales es devastador. Este hecho revela una presidencia decidida a gobernar mediante el decreto económico, ignorando los contrapesos tradicionales del sistema estadounidense.

La reacción de los mercados no se ha hecho esperar. Los principales índices de Wall Street han teñido sus pantallas de rojo: el S&P 500 (SPX) ha cedido un 1,04% hasta los 6.837,75 puntos, mientras que el sector tecnológico, representado por el Nasdaq 100 (NDX), ha sufrido un desplome del 1,21%, situándose en los 24.708,94 puntos. El contraste con el Ibex 35, que ha logrado cerrar con un avance del 0,56% hasta los 18.288,71, revela una divergencia en la exposición al riesgo arancelario. Mientras que la banca y las energéticas españolas actúan como refugio relativo, el parqué neoyorquino tiembla ante la perspectiva de un encarecimiento de las cadenas de suministro que podría recortar los beneficios corporativos en más de un 8% en el próximo trimestre.

Volatilidad extrema y el refugio del dólar

El dato más preocupante de la jornada es el salto vertical del índice de miedo, el VIX, que ha escalado un 10,17%. Este incremento de la volatilidad refleja una pérdida de confianza en la estabilidad de las reglas de juego internacionales. Simultáneamente, el dólar se ha fortalecido ligeramente, con el DXY situándose en 97,805 (+0,11%), actuando como el último reducto de seguridad ante el desplome de otros activos. La consecuencia es una huida desordenada del riesgo que ha afectado incluso a activos que tradicionalmente se consideraban defensivos. El diagnóstico es que los inversores están priorizando la liquidez ante la amenaza de una guerra comercial de dos frentes: contra China y contra los propios aliados europeos.

Lo más grave es la situación del mercado de materias primas. El petróleo Brent ha repuntado un 0,70% hasta los 71,47 dólares, impulsado por la incertidumbre en Oriente Medio y la posible escalada contra Irán. Este hecho revela que el coste de la energía seguirá siendo un motor inflacionario pegajoso, dificultando la tarea de la Reserva Federal. Por otro lado, el oro ha cedido un 0,86% hasta los 5.180,77 dólares, en un movimiento de liquidación para cubrir pérdidas en otras posiciones de renta variable. La paradoja es total: en un mundo en guerra, ni siquiera el metal precioso logra escapar al nerviosismo de un mercado que teme un colapso de la demanda global provocado por las barreras aduaneras de Trump.

La capitulación del Bitcoin bajo los 63.000

El mercado de las criptomonedas ha sufrido una de sus peores sesiones del año, con el Bitcoin (BTC) desplomándose un 2,19% para situarse en los 63.237,29 dólares. Este retroceso, que acumula pérdidas del 7% semanal, sitúa al activo en niveles no vistos desde principios de febrero. El diagnóstico técnico es alarmante: el soporte clave de los 60.000 dólares está ahora en riesgo inminente. La caída del bitcoin revela que, en momentos de inestabilidad geopolítica real, el «oro digital» se comporta más como un activo especulativo de alto riesgo que como una reserva de valor.

La salida masiva de capital de los ETF de criptomonedas, que ya suman cinco semanas de flujos negativos, indica que el inversor institucional está recogiendo beneficios para refugiarse en el efectivo. Sin embargo, no se han activado aún las señales históricas de capitulación total, lo que sugiere que el goteo de ventas podría prolongarse si la retórica de Washington contra el espionaje tecnológico chino sigue escalando. La consecuencia es un escenario de desconfianza en el sector fintech, que se ve atrapado entre la volatilidad arancelaria y el endurecimiento de los controles sobre el flujo de datos internacionales.

Negociaciones nucleares y el dilema trilateral

En el plano de la seguridad global, Washington ha iniciado una ofensiva diplomática para evitar una nueva carrera armamentística. Tras la expiración el pasado 5 de febrero del tratado New START, Estados Unidos busca desesperadamente un nuevo pacto que incluya, por primera vez, a China. No obstante, Pekín ha rechazado sistemáticamente negociar en un marco trilateral, argumentando que su arsenal es muy inferior al de las dos superpotencias. Este hecho revela una asimetría de intereses que paraliza cualquier avance en el control de armas estratégicas, situando al mundo en un escenario de vulnerabilidad nuclear similar al de los años ochenta.

El diagnóstico de los analistas de defensa es sombrío. Sin un acuerdo que limite las cabezas nucleares, la Administración Trump podría verse forzada a incrementar el gasto militar en detrimento de sus promesas de reducción del déficit. Las reuniones en Ginebra con la delegación rusa son, a día de hoy, un diálogo de sordos donde Moscú utiliza su capacidad atómica como palanca de presión para obtener concesiones en el conflicto de Ucrania. La consecuencia es clara: la seguridad colectiva de Occidente está hoy supeditada a un gran pacto global que parece inalcanzable mientras el proteccionismo económico siga dinamitando la confianza entre las naciones.

Guerra fría de IA: Anthropic denuncia el robo de datos

La competencia tecnológica ha cruzado una nueva frontera con la denuncia de la firma estadounidense Anthropic. Según la compañía, laboratorios chinos vinculados a DeepSeek y Moonshot AI habrían «extraído ilícitamente» datos de su modelo Claude mediante más de 16 millones de interacciones fraudulentas. Este hecho revela una campaña de espionaje industrial a escala masiva, destinada a entrenar modelos de IA chinos utilizando la infraestructura y el conocimiento de Silicon Valley. El diagnóstico de Anthropic es alarmante: estas técnicas de «destilación» no solo buscan el beneficio comercial, sino alimentar sistemas militares y de vigilancia de última generación.

La consecuencia de esta denuncia será un endurecimiento aún mayor de los aranceles y de las restricciones a la exportación de tecnología de semiconductores. Washington ya estudia una respuesta coordinada que podría incluir la exclusión de empresas chinas de los mercados de capitales occidentales. Este hecho revela que la inteligencia artificial es el nuevo campo de batalla de la soberanía nacional. La inestabilidad que estamos viendo en el Nasdaq (NDX) es el reflejo de una industria que se prepara para una fragmentación irreversible, donde la colaboración global en I+D será sustituida por el búnker tecnológico y el proteccionismo de datos.

Los analistas ven probable una desaceleración del comercio global que forzará a los bancos centrales a mantener una política de tipos elevados para contener la inflación de costes. El hecho de que el Banco Popular de China haya mantenido sus tasas al 3,0% y 3,5% revela que incluso la segunda economía del mundo está operando a la defensiva, priorizando la estabilidad financiera sobre el estímulo al crecimiento.

Si el diagnóstico final es que Estados Unidos está exportando su inestabilidad institucional al resto del planeta, transformando el cuarto aniversario de la guerra de Ucrania en el prólogo de una crisis económica global de dimensiones desconocidas. Si el bitcoin pierde el soporte de los 60.000 dólares y el VIX se consolida por encima de los 25 puntos, Wall Street entrará en una fase de capitulación que obligará a una redefinición total de las carteras de inversión para la segunda mitad de 2026.

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