Ford pierde 1.300 millones, pero eleva sus previsiones para 2026
La automovilística reduce un 4% sus ingresos trimestrales, aunque la mejora del negocio tradicional y unos resultados operativos superiores a lo esperado disparan la acción fuera de mercado.
Ford cerró el segundo trimestre de 2026 con una paradoja financiera. La compañía ingresó 48.300 millones de dólares, un 4% menos que un año antes, y registró pérdidas netas de 1.300 millones de dólares. Sin embargo, el beneficio operativo ajustado creció, superó las previsiones de Wall Street y permitió al fabricante elevar sus objetivos anuales.
La reacción bursátil fue inmediata. Las acciones llegaron a avanzar alrededor de un 8% en las operaciones posteriores al cierre, una señal de que los inversores concedieron más importancia a la mejora de márgenes y a las nuevas previsiones que al deterioro contable del trimestre.
Una caída de ingresos controlada
La facturación trimestral descendió desde los aproximadamente 50.200 millones de dólares registrados un año antes hasta los actuales 48.300 millones. La contracción responde, principalmente, a los menores volúmenes de producción, la retirada de determinados modelos y los problemas de suministro de aluminio que afectaron a vehículos especialmente rentables.
Pese al retroceso, Ford superó las expectativas del mercado, situadas cerca de los 47.200 millones de dólares. Este hecho revela que la compañía conservó una notable capacidad para defender precios y orientar sus ventas hacia camionetas, todoterrenos y vehículos comerciales de mayor margen.
El agujero contable de las baterías
La pérdida neta de 1.300 millones de dólares contrasta con los 36 millones negativos del segundo trimestre de 2025. No obstante, el deterioro no procede exclusivamente de la actividad ordinaria.
Ford contabilizó cargos extraordinarios por unos 4.200 millones de dólares, entre ellos una depreciación cercana a 3.600 millones vinculada a la ruptura de su sociedad de baterías BlueOval SK. También reconoció otros 500 millones relacionados con la cancelación de programas eléctricos.
Sin estas partidas, la radiografía resulta muy distinta. El beneficio operativo ajustado alcanzó 2.500 millones de dólares, un 17% más, con un margen del 5,2%.
El motor de combustión sostiene las cuentas
Ford Blue, la división que agrupa vehículos de combustión e híbridos, obtuvo un beneficio operativo de 1.100 millones de dólares, impulsado por una combinación comercial más rentable y por la fortaleza de los precios.
Ford Pro, centrada en furgonetas y clientes profesionales, aportó otros 1.700 millones de dólares, aunque sufrió el impacto de las restricciones de aluminio. La consecuencia es clara: los negocios tradicionales continúan financiando la transformación tecnológica del grupo.
El contraste con la división eléctrica resulta demoledor. Model e perdió 919 millones de dólares durante el trimestre, aunque redujo sus números rojos en unos 410 millones frente al mismo periodo del ejercicio anterior.
El costoso giro eléctrico
Ford lleva años intentando adaptar su estructura industrial a una demanda eléctrica menos intensa de lo previsto. La empresa ha revisado proyectos, cancelado inversiones y concentrado recursos en una nueva plataforma de menor coste.
El fabricante espera lanzar en 2027 una camioneta eléctrica con un precio próximo a 30.000 dólares. El objetivo es abandonar una primera generación de vehículos eléctricos caros y con márgenes insuficientes para competir en segmentos de mayor volumen.
Este reajuste explica buena parte de los cargos extraordinarios. La pérdida actual supone asumir hoy el coste de una estrategia que no alcanzó la rentabilidad esperada, pero también reduce el riesgo de seguir destinando capital a programas sin demanda suficiente.
Unas previsiones más ambiciosas
La dirección elevó su previsión de beneficio operativo ajustado para 2026 hasta una horquilla de entre 10.000 y 11.000 millones de dólares, frente al rango anterior de entre 8.500 y 10.500 millones.
También mejoró su objetivo de flujo de caja libre ajustado hasta una horquilla de entre 6.000 y 7.000 millones de dólares. La revisión incorpora una recuperación más rápida de la producción, mejores precios y unos costes arancelarios inferiores a los inicialmente previstos.
«Estamos viendo pruebas crecientes de que Ford se está convirtiendo en una compañía más rentable, disciplinada y genuinamente diferente», señaló el consejero delegado, Jim Farley.
La Bolsa compra el cambio de rumbo
El avance de la cotización fuera de mercado refleja una lectura inequívoca: Wall Street considera que los cargos extraordinarios pertenecen al pasado, mientras que la mejora operativa puede prolongarse durante la segunda mitad del año.
Ford todavía afronta riesgos relevantes. La demanda estadounidense sigue expuesta a los elevados tipos de interés, el negocio eléctrico permanece en pérdidas y cualquier nueva interrupción industrial podría penalizar sus modelos más rentables.
Sin embargo, la compañía ha demostrado que puede reducir ingresos y, al mismo tiempo, elevar su beneficio ajustado. Esa disciplina de precios, costes y asignación de capital es la verdadera razón de la reacción bursátil, más allá de unas pérdidas contables que, por sí solas, dibujarían un escenario mucho más negativo.