Mercedes-Benz factura 32.100 millones pese al frenazo de ventas
El fabricante alemán supera las previsiones en el segundo trimestre, aunque sus ingresos retroceden un 3,3% y China continúa presionando el negocio.
Mercedes-Benz cerró el segundo trimestre de 2026 con unos ingresos de 32.100 millones de euros, por encima de las estimaciones del mercado, aunque un 3,3% inferiores a los registrados en el mismo periodo del ejercicio anterior. La cifra refleja la doble realidad que atraviesa el fabricante alemán: presión sobre los volúmenes tradicionales y una respuesta comercial cada vez más sólida a su nueva gama eléctrica.
La compañía vendió 511.900 turismos y furgonetas entre abril y junio, un 2% más que en el trimestre anterior, mientras las matriculaciones de vehículos eléctricos de batería avanzaron alrededor de un 50% interanual. El crecimiento eléctrico ofrece una señal de recuperación, pero todavía no compensa por completo el deterioro de algunos mercados estratégicos.
Unos ingresos mejores de lo esperado
El principal dato positivo se encuentra en la capacidad del grupo para superar las previsiones de los analistas pese al descenso interanual de la facturación. Los 32.100 millones de euros ingresados muestran que Mercedes-Benz conserva poder de fijación de precios y una mezcla de producto orientada hacia los modelos de mayor valor.
Sin embargo, el retroceso del 3,3% evidencia que la estrategia prémium no inmuniza al fabricante frente al enfriamiento de la demanda. Facturar más de lo esperado no equivale necesariamente a crecer. En este caso, significa que el deterioro ha sido menos intenso de lo anticipado por el mercado.
El salto eléctrico cambia el relato
La división de turismos eléctricos entregó aproximadamente 52.900 unidades, un 51% más que un año antes. Si se añaden las furgonetas, las ventas eléctricas del grupo alcanzaron unas 63.000 unidades, con un incremento cercano al 50%.
El dato resulta especialmente relevante después de varios ejercicios en los que los fabricantes europeos tuvieron que moderar sus expectativas sobre la velocidad de la electrificación. Mercedes-Benz parece haber encontrado una mayor tracción comercial con sus nuevos modelos, especialmente en Europa, donde las ventas de turismos eléctricos crecieron un 87% y alcanzaron las 43.500 unidades.
Europa sostiene la transformación
El mercado europeo se ha convertido en el principal soporte de la ofensiva eléctrica de la compañía. Cerca del 82% de los turismos eléctricos vendidos por Mercedes-Benz durante el trimestre se concentraron en Europa, según los datos disponibles. Además, los eléctricos representaron alrededor del 26% de sus entregas en la región, casi el doble que un año antes.
La consecuencia es clara: la transición tecnológica del grupo avanza a dos velocidades. Europa responde favorablemente a la nueva gama, mientras otras regiones mantienen una demanda más frágil o una competencia mucho más agresiva.
China continúa siendo el gran problema
El contraste con China resulta demoledor. Las ventas mundiales de Mercedes-Benz Cars retrocedieron un 8%, hasta las 417.800 unidades, afectadas principalmente por la debilidad del mercado chino y por la creciente presión de los fabricantes locales.
Las marcas chinas han reducido los ciclos de lanzamiento, ajustado precios y elevado rápidamente la calidad tecnológica de sus vehículos eléctricos. Para Mercedes-Benz, competir en este escenario exige proteger su posicionamiento de lujo sin entrar en una guerra de descuentos que podría erosionar sus márgenes.
Una ofensiva de producto sin precedentes
El consejero delegado, Ola Källenius, defendió que el grupo se mantuvo en trayectoria pese a un entorno exigente y destacó la buena acogida de los nuevos modelos.
«La respuesta de los clientes a nuestros nuevos vehículos es fuerte, con las ventas de eléctricos creciendo un 51% y los pedidos en Europa más que duplicándose durante el trimestre».
La compañía confía en que su programa de lanzamientos impulse el segundo semestre. Modelos como los nuevos CLA, GLC, GLB y las próximas incorporaciones eléctricas buscan cubrir segmentos donde Mercedes-Benz había dejado espacio a competidores europeos, estadounidenses y asiáticos.
El reto está en los márgenes
El crecimiento de las ventas eléctricas será insuficiente si no viene acompañado de rentabilidad. Los vehículos de batería exigen inversiones elevadas en plataformas, software, fábricas y cadenas de suministro. Al mismo tiempo, la competencia obliga a revisar precios con mayor frecuencia.
El diagnóstico es inequívoco: Mercedes-Benz debe convertir el aumento de pedidos en entregas rentables y evitar que el coste de la ofensiva tecnológica absorba la mejora comercial. La evolución de los márgenes será, por tanto, más relevante que el crecimiento aislado de las unidades eléctricas.
Una recuperación todavía incompleta
Los resultados muestran una empresa resistente, pero no plenamente recuperada. Mercedes-Benz ha superado las previsiones de ingresos y ha acelerado con fuerza en electrificación. Sin embargo, la facturación sigue cayendo, los turismos vendidos disminuyen y China continúa lastrando el conjunto.
El segundo trimestre no despeja todas las dudas, pero sí modifica el equilibrio de riesgos. La nueva gama eléctrica comienza a generar demanda real y los pedidos europeos proporcionan visibilidad. Ahora el fabricante deberá demostrar que ese impulso puede traducirse en crecimiento sostenido, mayor utilización industrial y beneficios suficientes para financiar la transformación.