ENERGÍA

Estalla contra los "mapitas verdes" que dicen que la luz en España es barata: "Te enseñan un día para que no mires la factura de todo el año"

Operador Nuclear. Foto: Redes.
Operador Nuclear. Foto: Redes.

La batalla del precio de la electricidad ya no se libra en el BOE ni en la CNMC, sino en el carrusel de Instagram. Cada día aparecen mapas del precio mayorista en Europa con España en verde —barata— y el mismo pie de foto: “éxito renovable”. Operador Nuclear lo llama por su nombre: un mensaje construido para engañar por simplificación. No porque España no tenga horas baratas —las tiene—, sino porque se manipula el foco. Se enseña un dato parcial (el mayorista en un día concreto) para vender una conclusión total (el sistema español es barato “gracias a X”).

El problema es triple. Primero, el mix: la electricidad española no se sostiene solo con renovables; también con nuclear firme. Segundo, el tiempo: seleccionar días concretos es la forma más rápida de fabricar propaganda. Tercero, el bolsillo: el consumidor no paga “pool”, paga una factura con capas. Y esas capas —impuestos, peajes, cargos, costes históricos y ajustes de seguridad— explican por qué el relato político va por un lado y el recibo por otro.

El truco del mapa: elegir “un día” para contar “un año”

Un mapa diario del mayorista es un fotograma. Útil para mirar tendencias, inútil para dictar sentencia. Operador Nuclear denuncia justamente ese salto tramposo: convertir una foto de 24 horas en una explicación estructural. Es el mismo mecanismo que en vivienda: elegir el anuncio más barato del barrio y concluir que “bajan los precios”.

Los datos del propio operador de mercado muestran lo que el mapa oculta: en 2025 hubo días con mínimos cercanos a cero y máximos disparados en el mercado diario, con volatilidad intensa a lo largo de los meses. El informe anual refleja esa dinámica con curvas de precio máximo, mínimo y medio que se abren como tijeras en distintos periodos del año.

La consecuencia es clara: si eliges el día “bueno”, España parece un paraíso; si eliges el día “malo”, parece un infierno. Ninguna de las dos cosas es verdad. Lo que hay es un sistema cada vez más sensible al viento, al sol, al agua disponible, a la interconexión y al respaldo térmico. Y eso implica algo incómodo para el discurso fácil: no existe un único culpable ni un único héroe.

Renovables sí… pero la nuclear también está en la foto

La crítica de Operador Nuclear tiene una base cuantificable: la nuclear no es una nota a pie de página en España. En el informe anual del mercado, el gráfico de tecnologías del Programa Diario Base de Funcionamiento sitúa la nuclear en el 19,6% del mix en 2025 (muy en línea con 2024), aportando energía firme en un sistema cada vez más dependiente de producción variable.

Esto no es un alegato ideológico, es aritmética: cuando la solar y la eólica empujan, el precio cae; cuando aflojan, el sistema necesita respaldo. Y en ese respaldo, la nuclear aporta estabilidad sin emisiones directas de CO₂, reduciendo la necesidad de tecnologías marginales más caras en determinadas horas. El discurso que borra la nuclear para atribuirlo todo a renovables no solo es incompleto: es un relato diseñado para que el usuario no haga preguntas sobre seguridad de suministro y precios en horas sin sol.

En términos llanos: se celebra lo barato cuando hay viento y se olvida quién aguanta la red cuando no lo hay. Esa omisión es la que convierte una explicación técnica en propaganda.

España no es “la más barata” cuando miras el precio que importa

El siguiente punto es el más explosivo, porque rompe la narrativa viral: el precio mayorista no es el precio que paga el hogar. Eurostat lo dice sin rodeos: las estadísticas de precios eléctricos para hogares incluyen impuestos, tasas y el IVA, y el coste depende de muchos factores (mix, red, fiscalidad, medidas de alivio, etc.).

En la primera mitad de 2025, el precio medio para hogares en la UE fue 0,2872 €/kWh (28,72 €/100 kWh), con grandes diferencias entre países, y con un componente fiscal que ha vuelto a ganar peso tras la retirada gradual de medidas de alivio.

Esto es lo que el mapa diario oculta: puedes tener un pool bajo y una factura alta si los cargos y la fiscalidad muerden. Y puedes tener un pool más alto y una factura relativamente contenida si el diseño regulatorio amortigua. Por eso Operador Nuclear insiste en que España no destaca como “especialmente barata” en el contexto europeo cuando se observan periodos amplios. El debate serio no va de capturas de pantalla; va de medias, estructura y coste final.

La factura real: impuestos, peajes y costes que el “pool” no enseña

El mayorista es solo una capa. La factura doméstica añade otras que suelen quedar fuera del debate político: peajes de transporte y distribución, cargos del sistema, costes regulados e impuestos. Eurostat cuantifica incluso la relevancia de estas capas: en la UE, la proporción de impuestos y gravámenes en el precio total varía enormemente y volvió a crecer en 2023-2025 tras tocar mínimos en 2022 por medidas de choque.

Ese es el corazón del argumento: el mapa del pool sirve para hacer propaganda porque evita hablar de lo que más irrita al consumidor, que no es el precio horario del mercado, sino la sensación de pagar un recibo “con suplementos” imposibles de entender. Cuando el ciudadano ve verde en un mapa y, a la vez, ve una factura que no baja, concluye que alguien miente. Y normalmente acierta.

Operador Nuclear añade un elemento de 2025-2026 que también pesa: la seguridad del sistema tras episodios de tensión obliga a usar más restricciones técnicas y ajustes operativos, a veces con tecnologías marginales como el gas, elevando el coste total. Eso no siempre se ve en el titular del pool, pero sí se acaba filtrando a la estructura del precio final.

Francia como espejo incómodo: el valor de la generación firme

El relato de “España barata por renovables” suele compararse, de forma interesada, con países de precios puntualmente altos. Pero cuando la comparación se hace con rigor, aparece un espejo incómodo: Francia, donde la electricidad se apoya fuertemente en nuclear y la generación firme juega un papel central en el equilibrio del sistema.

No hace falta romantizar modelos. Basta con recordar lo esencial: un sistema con una gran base firme reduce la exposición a picos en horas sin renovable y puede amortiguar volatilidad (aunque tenga sus propios riesgos y costes, como se vio con paradas nucleares en años anteriores). El mapa diario no explica esto porque no quiere explicarlo: necesita un héroe único.

Eurostat insiste en que los precios finales dependen del mix, sí, pero también de costes de red, fiscalidad y medidas nacionales. La comparación útil, por tanto, no es “un día verde”, sino “qué estructura me hace menos vulnerable”. Y ahí, la discusión vuelve a lo que Operador Nuclear subraya: no se puede borrar la nuclear del análisis sin fabricar una conclusión a medida.

Qué puede pasar ahora: más propaganda o más pedagogía

El hilo de Operador Nuclear termina con una llamada a la acción: contestar a los mapas falaces con contexto. En términos de opinión pública, es una batalla por la pedagogía energética. O se acepta el meme —“renovables = barato”— o se asume que el sistema eléctrico es un puzzle donde cada pieza importa: renovables, nuclear, hidráulica, interconexiones, respaldo térmico, red y regulación.

El riesgo de seguir alimentando el relato simplista es evidente: cuando el ciudadano descubre que el mayorista no es su factura, no solo se enfada; pierde confianza. Y sin confianza, cualquier transición energética se vuelve más cara, porque cada medida se interpreta como propaganda o imposición.

El escenario razonable es otro: explicar por qué hay horas baratas (renovables), por qué hace falta firmeza (nuclear e hidráulica, y respaldo), y por qué la factura no replica el pool (impuestos y cargos). Si no se hace, el debate seguirá secuestrado por mapas diarios y consignas. Y entonces, como advierte el propio autor, “que no os engañen” dejará de ser una frase… para convertirse en un resumen del sistema.

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