Dow Jones encara el contagio del lunes negro asiático

Una jornada marcada por un desplome récord en los mercados asiáticos, una temporada crucial de resultados empresariales en Europa y las controversias alrededor de la Reserva Federal estadounidense, que juntos configuran un panorama económico lleno de incertidumbre y retos.
Gráficas de índices bursátiles con movimientos pronunciados, ilustrando la volatilidad de los mercados asiáticos y europeos.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
Dow Jones encara el contagio del lunes negro asiático

Asia ha enviado una advertencia difícil de ignorar. El Kospi surcoreano se desplomó un 10,8%, Samsung Electronics perdió un 13,4% y SK Hynix cayó un 14,7%, obligando a suspender temporalmente la negociación.

El Dow Jones cerró la sesión anterior con una subida del 0,5%, pero la aparente resistencia estadounidense no elimina el riesgo de contagio. La duda que atraviesa los mercados es mucho más profunda: ¿puede la inteligencia artificial generar beneficios suficientes para justificar todo el dinero invertido?

El epicentro se encuentra en Corea del Sur, uno de los mercados más expuestos al ciclo mundial de semiconductores. El Kospi cerró en 6.023,66 puntos, su menor nivel desde abril, después de que las ventas automáticas y las llamadas de margen aceleraran una caída que ya venía gestándose.

El detonante inmediato fue el temor a que los avances chinos en maquinaria de litografía reduzcan la ventaja competitiva de los grandes fabricantes internacionales. A ello se suma la preocupación por la financiación circular del sector: tecnológicas que invierten unas en otras para sostener la construcción de centros de datos, elevando simultáneamente deuda, capacidad y valoraciones.

El mercado ya no cuestiona que la IA crecerá; cuestiona quién conseguirá rentabilizarla.

El Dow Jones aguanta

El Nikkei japonés retrocedió alrededor de un 4% y el índice taiwanés Taiex perdió un 4,7%. En Estados Unidos, sin embargo, los futuros del Dow Jones avanzaban aproximadamente un 0,3%, mientras los del Nasdaq 100 caían un 0,7%.

La diferencia refleja —como inferencia— la mayor exposición del Nasdaq a las compañías tecnológicas y de semiconductores que están concentrando las ventas. Eso no convierte al Dow Jones en un refugio invulnerable. Si el ajuste tecnológico termina reduciendo inversiones, empleo industrial o crédito corporativo, sus componentes también sufrirán.

Wall Street puede desacoplarse de Asia durante una jornada; difícilmente podrá hacerlo si la confianza en la IA se deteriora durante meses.

Barclays supera el examen

Europa encontró cierto alivio en los resultados empresariales. Barclays registró un beneficio antes de impuestos de 3.250 millones de libras durante el segundo trimestre, un 31% más que un año antes y por encima de las previsiones del mercado. Los ingresos alcanzaron 8.340 millones, impulsados por la negociación de acciones y la banca de inversión.

En el conjunto del semestre, el beneficio aumentó un 17%, hasta 6.100 millones de libras. La entidad anunció además una recompra de acciones de 1.000 millones.

El resultado demuestra que la volatilidad beneficia a los intermediarios financieros. Sin embargo, mayores ingresos por negociación no equivalen necesariamente a una economía más sólida.

Mercedes vende menos y gana más

Mercedes-Benz presentó una fotografía más compleja. Sus ventas de automóviles descendieron desde 453.674 hasta 417.765 unidades, una caída cercana al 8%, lastrada por un retroceso del 30% en China. Pese a ello, el EBIT del grupo aumentó de 1.300 a 1.500 millones de euros.

La explicación está en la reducción de costes. Los gastos administrativos bajaron un 14%, la inversión en desarrollo cayó un 12% y el coste de ventas de la división de automóviles disminuyó un 7%.

Mercedes está protegiendo el beneficio mediante eficiencia, no mediante crecimiento comercial. Funciona a corto plazo, pero ninguna empresa puede recortar indefinidamente para compensar una demanda débil.

El lujo pierde brillo

LVMH cerró el semestre con 38.644 millones de euros de facturación, un 3% menos en términos declarados, aunque con un crecimiento orgánico del 2%. El beneficio neto permaneció prácticamente inmóvil en 5.697 millones, mientras el resultado operativo recurrente cayó un 4%.

La recuperación de joyería, champán y coñac contrastó con la debilidad de moda y artículos de piel, cuya facturación declarada retrocedió un 5%. El lujo continúa resistiendo, pero ya no puede depender únicamente del consumidor chino ni de aumentos constantes de precios.

El diagnóstico europeo resulta desigual: los bancos aprovechan la volatilidad, la industria recorta costes y el lujo intenta recuperar volumen.

Trump eleva la tensión

La última fuente de incertidumbre llega desde Washington. La Reserva Federal inicia su reunión del 28 y 29 de julio con los tipos situados entre el 3,5% y el 3,75%. Su presidente, Kevin Warsh, ha reiterado que la prioridad continúa siendo controlar una inflación todavía elevada.

Trump reclama tipos más bajos y sostiene que Warsh quiere recortarlos, pero acusa a otros miembros de la institución de impedirlo o actuar con “malas intenciones”.

La presión política llega en el peor momento. El Dow Jones debe digerir simultáneamente un ajuste tecnológico mundial, resultados empresariales contradictorios y una Reserva Federal cuya independencia vuelve a estar cuestionada.

El lunes negro ocurrió en Asia, pero la próxima prueba se decidirá en Wall Street.

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