La nueva actualización afina el salto a RCS cifrado, mejora el traspaso a Android y añade ajustes dictados por la regulación europea

Apple prepara iOS 26.3: el cambio clave en Mensajes y otras mejoras

Apple ya tiene iOS 26.3 prácticamente perfilado y la beta 2 deja ver por dónde irá una de las actualizaciones más sensibles del año: mensajería, traspaso de datos y cambios obligados por Bruselas. La compilación 23D5103D, disponible desde mediados de enero, se centra en mejorar conectividad, rendimiento y seguridad, pero esconde pistas claras del siguiente gran movimiento en Mensajes. El patrón histórico de lanzamientos apunta a una versión final a finales de enero o primeras semanas de febrero, encajando con lo que Apple ha hecho con otras “.3” en años anteriores. Mientras tanto, las filtraciones de código hablan ya de RCS con cifrado de extremo a extremo, mejoras reales al pasar de iPhone a Android y funciones recortadas o ampliadas en la UE por exigencias regulatorias.

Apple prepara iOS 26.3: el cambio clave en Mensajes y otras mejoras
Apple prepara iOS 26.3: el cambio clave en Mensajes y otras mejoras

iOS 26.3 ya tiene calendario: qué día mirar la app de Ajustes

La hoja de ruta de Apple con las versiones “.3” es sorprendentemente estable. Entre iOS 15.3 e iOS 18.3, todas se estrenaron en la segunda quincena de enero, y las fuentes de la beta 26.3 apuntan al mismo guion: pruebas públicas en diciembre, beta 2 en enero y lanzamiento final en torno a la última semana del mes.

En esta ocasión, la beta 2 de iOS 26.3 ha llegado con un tamaño de descarga que oscila entre 4,7 y 11 GB según el modelo, lo que confirma que no estamos ante un simple parche menor. Incluye actualización del módem, retoques en la galería de fondos, una vista meteorológica a pantalla completa y, sobre todo, un nuevo sistema de “parches silenciosos” que permitirá a Apple desplegar correcciones críticas sin obligar a descargar todo el sistema.

En la práctica, iOS 26.3 será la actualización que muchos usuarios tarden en aceptar, pero que convendrá instalar pronto por su peso en seguridad y estabilidad. La combinación de un ecosistema cada vez más atacado y la presión regulatoria europea está empujando a la compañía a acelerar su ritmo de parches, aunque sean menos vistosos que el gran rediseño Liquid Glass que llegó con iOS 26.

Mensajes cambia de liga: RCS cifrado en los chats mixtos

El gran titular para el usuario medio está en Mensajes. Diversos análisis de la beta de iOS 26.3 han detectado cadenas como “SupportsE2EE” asociadas a la implementación de RCS (Rich Communication Services), la tecnología que pretende sustituir al SMS clásico en las conversaciones entre iPhone y Android.

Hasta ahora, Apple había prometido integrar RCS en 2026, pero sin concretar fechas ni niveles de seguridad. La novedad es que las últimas betas apuntan a RCS con cifrado de extremo a extremo, acercando la experiencia de los chats mixtos a la de iMessage: menos burbujas verdes “capadas” y más funciones modernas como envío de fotos en alta calidad, indicadores de escritura o confirmaciones de lectura, sin renunciar a la privacidad.

Si se confirma en la versión final, el cambio rompe uno de los muros psicológicos que Apple ha mantenido durante años con Android. La consecuencia es clara: menos excusas para no migrar de plataforma y menos fricción en grupos familiares o de trabajo donde conviven móviles de ambos ecosistemas. A cambio, la compañía tendrá que gestionar un delicado equilibrio: preservar las ventajas de iMessage sin diluir su valor diferencial frente a un RCS cada vez más potente.

Traspaso iPhone→Android más sencillo (y menos traumático)

El otro cambio muy tangible para el usuario está en el traspaso de datos entre plataformas. iOS 26.3 incorpora un flujo más directo para migrar contenidos clave —contactos, fotos, vídeos, calendarios y determinados archivos— entre iPhone y Android sin necesidad de apps intermedias, cables adicionales o procesos opacos.

La filosofía es simple: reducir el proceso a unos pocos pasos, centralizados en Ajustes, con un asistente guiado y mensajes claros sobre qué se mueve y qué no. Apple mantiene blindados los datos más sensibles (llaveros, ciertos historiales y elementos ligados a Apple ID) pero rebaja la fricción en todo lo demás. Para miles de usuarios que hoy usan WhatsApp como “copia de seguridad de facto” de su agenda, esto supone una mejora directa.

Este hecho revela hasta qué punto la presión de reguladores y competencia ha forzado a Apple a admitir que el bloqueo de salida ya no es sostenible. En un mercado donde cambiar de marca cada 2-3 años es cada vez más habitual, dificultar el salto a otros ecosistemas deja de ser una palanca de fidelización para convertirse en un riesgo reputacional y regulatorio.

Lo que solo notarás en Europa: funciones marcadas por Bruselas

iOS 26.3 también actúa como laboratorio de los efectos de la regulación tecnológica europea. En la beta se ha eliminado la opción de reenvío de notificaciones fuera de la UE, una función pensada para derivar avisos del iPhone a otros dispositivos que choca con determinados marcos regulatorios y de protección de datos.

Al mismo tiempo, Apple prueba en Europa la posibilidad de reenviar notificaciones a relojes inteligentes de terceros, una concesión que encaja con el espíritu de la Ley de Mercados Digitales (DMA), orientada a limitar prácticas excluyentes de las grandes plataformas. En la práctica, el usuario europeo gana opciones para usar wearables no fabricados por Apple, pero pierde cierta uniformidad en funciones que dejan de estar disponibles al salir del territorio comunitario.

El contraste con otras regiones resulta demoledor: mientras en Estados Unidos la experiencia se mantiene más cerrada pero homogénea, la UE fuerza una iOS más modular, con funciones activadas o desactivadas según la jurisdicción. Para el usuario que viaja con frecuencia, esto obligará a revisar con más cuidado los ajustes de privacidad, notificaciones y dispositivos conectados cada vez que se desplaza.

iPhone compatibles: quién entra y quién se queda fuera

iOS 26 supuso ya un corte generacional claro: la plataforma exige, como mínimo, un chip A13 Bionic, lo que dejó fuera a modelos como los iPhone XS, XS Max y XR. iOS 26.3 mantiene esa línea: la beta se puede instalar en los iPhone 11 y posteriores, incluyendo las gamas 12, 13, 14, 15, 16, 17 y el iPhone SE de 2ª y 3ª generación.

Además, muchas de las funciones más avanzadas —especialmente las ligadas a Apple Intelligence y a la futura integración de Gemini en Siri, prevista para iOS 26.4— se reservan para modelos con chip A17 Pro o superior. Es decir, buena parte del parque instalado podrá actualizar, pero no todos disfrutarán del mismo conjunto de novedades.

Para el usuario, la lectura es clara: si todavía usas un iPhone 11, 12 o 13, iOS 26.3 te dará mejoras en mensajería, seguridad y traspaso de datos, pero no toda la capa de IA que Apple está construyendo. El diagnóstico es inequívoco: la compañía acelera la obsolescencia funcional —que no técnica— de los modelos anteriores a 2023.

Checklist antes de actualizar: cinco pasos para evitar sustos

Aunque la actualización llegará vía OTA como siempre, conviene preparar el dispositivo. La descarga de iOS 26.3 puede superar los 5 GB, por lo que es recomendable disponer de, al menos, 10-12 GB libres para evitar errores durante la instalación. Un primer paso sensato es borrar apps que no utilizas, limpiar archivos grandes en Fotos y vaciar la papelera de iCloud.

Segundo, activa una copia de seguridad completa en iCloud o mediante Finder en un Mac. Si vas a aprovechar para cambiar de iPhone o incluso saltar a Android, es el momento perfecto para ordenar cuentas, activar la verificación en dos pasos y revisar qué apps tienen acceso a tus datos de localización. Tercero, asegúrate de tener más del 50% de batería o conecta el iPhone a la corriente.

Por último, revisa tu configuración de Mensajes y notificaciones: con el salto a RCS cifrado y los cambios en el reenvío a otros dispositivos, es buena idea decidir qué quieres que ocurra con tus chats, tus grupos y tus avisos antes de que el sistema aplique sus propios valores por defecto. Actualizar sin mirar los ajustes será cada vez más arriesgado en un sistema donde la regulación introduce más matices y excepciones por región.

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