Apple rompe un tabú de una década y se prepara para lanzar un MacBook Pro con pantalla OLED táctil y una versión adaptada de la Dynamic Island

Apple prepara el primer MacBook Pro táctil: la gran revolución del Mac

Apple prepara el primer MacBook Pro táctil: la gran revolución del Mac

La filtración de que Apple ultima un MacBook Pro con pantalla táctil OLED y chip M6 para finales de 2026, acompañado de una Dynamic Island similar a la del iPhone, marca un punto de inflexión en la historia del Mac. Tras años de descalificar los portátiles táctiles por motivos de ergonomía, la compañía prepara su propio giro de guion: un portátil profesional que mezcla teclado, trackpad y gestos sobre la pantalla en un rediseño profundo de macOS. Distintos informes de analistas y medios especializados coinciden en este calendario y en la apuesta por paneles OLED con tecnología táctil integrada.

Un giro histórico en la filosofía del Mac

Durante más de una década, Apple defendió que el Mac no debía ser táctil. Steve Jobs ridiculizó los portátiles con pantalla táctil y, ya en la era Tim Cook, la compañía insistía en que el iPad era el dispositivo pensado para el dedo y el Mac para el ratón. Esa línea roja se ha ido desdibujando. Informes de Bloomberg y de analistas como Ming-Chi Kuo apuntan desde hace meses a que en 2026 llegará por fin un MacBook Pro con pantalla táctil, rompiendo la ortodoxia histórica de la marca.

Lo más relevante no es solo la tecnología, sino el mensaje: Apple asume que el usuario ya vive en un entorno donde tocar la pantalla es reflejo automático. El contraste con su discurso anterior resulta demoledor. Mientras los fabricantes de Windows acumulan más de una década de experiencia en híbridos y convertibles, Apple llega tarde… pero pretende llegar con una integración más pulida entre hardware, sistema operativo y servicios.

“La compañía ya no puede permitirse un Mac ajeno al tacto en un mundo dominado por gestos y pantallas OLED”, resume un directivo del sector consultado por este diario. El diagnóstico es inequívoco: el Mac se juega seguir creciendo por encima del mercado del PC o quedar encajonado en un nicho de alto precio sin innovación diferencial.

OLED táctil y Dynamic Island: así será el nuevo MacBook Pro

Los distintos informes convergen en una configuración clara: modelos de 14 y 16 pulgadas con paneles OLED, tecnología táctil integrada (on-cell) y chip M6 fabricado en 2 nanómetros, un salto de eficiencia y potencia respecto a los actuales M4 y a los M5 que se esperan para 2026.

La novedad visual más llamativa estará en la parte superior de la pantalla. Varios medios señalan que el actual notch del MacBook Pro desaparecerá para dejar paso a un recorte más pequeño, acompañado de una Dynamic Island adaptada al escritorio: un área flotante que mostrará música, llamadas, cronómetros, AirDrop, estado de batería de los AirPods o grabaciones de pantalla en tiempo real, igual que ya hace en el iPhone.

Según estas filtraciones, la interfaz de macOS se revisará para ofrecer menús y botones con zonas táctiles más generosas, barras laterales que reaccionan al dedo y gestos como pellizcar para hacer zoom o deslizar desde el borde para cambiar de escritorio. No se trata de convertir el Mac en un iPad gigante, sino de permitir que, en determinadas tareas —edición de vídeo, retoque fotográfico, anotación sobre documentos, control de instrumentos musicales— el usuario pueda interactuar directamente con la imagen.

Un ecosistema cada vez más homogéneo entre iPhone, iPad y Mac

Este movimiento no se entiende sin el contexto del ecosistema. Apple ha construido en los últimos años un entorno donde iPhone, iPad y Mac comparten el mismo chip base, muchas apps y funciones como Handoff, AirDrop, iCloud o Continuity Camera. La introducción de la Dynamic Island en el MacBook Pro supone ir un paso más allá: un lenguaje visual único para notificaciones, actividades en segundo plano y controles rápidos en todas las pantallas de la marca.

El efecto para el usuario es evidente. Quien pasa del iPhone al Mac verá los mismos avisos emergentes, con las mismas animaciones y lógica de interacción. En términos de negocio, Apple refuerza su círculo de retención: cuantas más piezas del ecosistema comparten interfaz y servicios, más difícil es salir. “El Mac se convierte en la última pieza que faltaba para que la experiencia sea coherente de extremo a extremo”, explican fuentes del sector.

Este hecho revela, además, cómo Apple está utilizando el diseño de interfaz como palanca comercial. La Dynamic Island no solo es un elemento estético; es un contenedor privilegiado para Apple Music, Apple TV+, Apple Pay o Apple Intelligence. Llevarla al Mac multiplica las oportunidades de que el usuario interactúe —y pague— por esos servicios varias veces al día.

Impacto en desarrolladores y productividad profesional

La llegada de un MacBook Pro táctil obligará a un ajuste profundo del ecosistema de aplicaciones profesionales. Apple tendrá que ofrecer nuevas API de gestión de gestos y de integración con la Dynamic Island de macOS, y los grandes desarrolladores —Adobe, Microsoft, Autodesk, las principales DAW de audio— se verán presionados para rediseñar sus interfaces.

En la práctica, esto supondrá elegir qué partes de la aplicación tienen sentido para el dedo y cuáles siguen pensadas para ratón y teclado. La consecuencia es clara: durante los primeros 12-18 meses, el usuario podría vivir una cierta fragmentación, con apps plenamente optimizadas para el nuevo Mac táctil y otras que apenas añadan gestos básicos.

Sin embargo, el potencial es considerable. El retoque de capas en Photoshop, la manipulación de clips en una línea de tiempo de Final Cut o la escritura a mano sobre PDFs en apps de productividad pueden ganar velocidad con una interacción directa. En paralelo, la Dynamic Island del Mac abre un nuevo espacio para pequeños controles contextuales: “Deslizar para mutear un micro en una videollamada o parar una grabación de pantalla sin buscar la ventana enterrada” son ejemplos citados por analistas.

La apuesta de precio y márgenes: un MacBook Pro aún más premium

Si algo deja claro la filtración es que el salto táctil no será barato. En el segmento profesional se habla de una subida de precios de entre un 8% y un 12% respecto a los actuales MacBook Pro de 14 y 16 pulgadas, que ya parten en torno a los 2.499 euros para las configuraciones superiores. Cinco Días adelantaba que el modelo de 16 pulgadas podría superar holgadamente los 2.700 euros en Europa con la nueva generación.

En paralelo, los datos de IDC y Gartner apuntan a que el Mac se mueve en torno al 9-10% de cuota del mercado global del PC, muy lejos de Lenovo, HP o Dell, pero creciendo por encima de la media en los últimos ejercicios gracias a la transición a Apple Silicon. El diagnóstico es claro: Apple prefiere seguir ampliando margen por equipo vendido, incluso a costa de limitar el volumen, confiando en que la integración con iPhone y iPad sostenga la demanda.

Este posicionamiento deja un escenario interesante. Mientras la compañía prepara un MacBook barato con chip de la serie A y precios que podrían arrancar por debajo de los 800 dólares, el MacBook Pro táctil se consolida como buque insignia aspiracional. Dos velocidades que le permiten defender el segmento de entrada sin renunciar a escalar precios en la gama alta.

Respuesta a la ofensiva de los portátiles Windows táctiles

El movimiento de Apple llega en un momento en el que el ecosistema Windows lleva años explotando las pantallas táctiles, los formatos 2-en-1 y la convergencia con el universo Android. Fabricantes como Microsoft, Lenovo, HP o Asus ofrecen desde hace tiempo portátiles que se convierten en tablet y que han normalizado el uso del lápiz digital y del dedo en entornos profesionales.

Según los datos más recientes, los Mac representan alrededor del 9% de los envíos de PC, frente a un más del 70% del mercado de escritorio y portátil en manos de Windows si se mide por sistema operativo. El contraste con otras plataformas resulta elocuente: Apple ha sido la excepción en un sector que abrazó el táctil hace años, y ahora se ve obligada a reaccionar para no quedar desalineada con las expectativas de los usuarios más jóvenes.

La ventaja de Apple es otra: puede permitirse llegar tarde si llega con un producto más pulido y con un ecosistema que ya domina el móvil y la tableta. El riesgo, por el contrario, es que una parte del mercado perciba el giro como un reconocimiento implícito de que Windows llevaba razón desde el principio.