iPhone 18 Pro: Apple planea una cámara selfie de 24 MP
La próxima gran apuesta de Apple no estaría en la parte trasera del iPhone, sino en la frontal. Diversos informes de analistas y filtraciones de la cadena de suministro apuntan a que el iPhone 18 Pro incorporará una cámara selfie de 24 megapíxeles, un salto relevante frente a las generaciones anteriores. La mejora llegaría acompañada de una Dynamic Island más compacta, gracias al desplazamiento de parte del hardware de Face ID bajo la pantalla, lo que liberaría espacio útil de panel. El movimiento encaja con la estrategia de la compañía: reforzar el atractivo del segmento Pro en un mercado maduro, donde cada decisión de compra se alarga y se pelea.
Un salto técnico en la parte menos visible
Durante años, la cámara frontal ha sido el componente menos glamuroso del iPhone. Sin embargo, la filtración de un sensor de 24 MP exclusivo para los modelos 18 Pro y 18 Pro Max cambia el foco. Según los informes filtrados a partir de un análisis de JP Morgan, se trataría de un salto respecto a los 18 MP que equiparía la familia iPhone 17 y a los 12 MP de los actuales iPhone 16 Pro.
Más resolución no significa únicamente selfies más definidos. Implica mayor margen para recortar en videollamadas, más detalle en tomas 4K y, sobre todo, más información para que la fotografía computacional haga su trabajo en condiciones de poca luz. Si se confirma, Apple pasaría a jugar en un terreno donde algunos fabricantes asiáticos ya llevaban ventaja en la cámara frontal, pero con la potencia de su ecosistema de hardware y software.
“En los móviles de gama alta, la frontera entre cámara frontal y trasera se difumina: el usuario espera poder grabar contenidos profesionales con ambas”, resumen en el sector. El iPhone 18 Pro se diseñaría precisamente para eso.
De los 12 a los 24 megapíxeles en cinco años
La evolución es clara. El actual iPhone 16 Pro mantiene una cámara frontal de 12 MP con apertura f/1.9, enfoque automático y estabilización óptica, suficiente para la mayoría de usos cotidianos.
Con la generación iPhone 17, Apple habría dado un primer paso con sensores en torno a 18 MP y un nuevo formato cuadrado pensado para mejorar las videollamadas y permitir funciones como Center Stage, que mantiene al usuario centrado en el encuadre.
El supuesto salto a los 24 MP en el iPhone 18 consolidaría una tendencia: la cámara frontal ya no es un accesorio, sino un pilar clave de la propuesta de valor. Al mismo tiempo, liberaría a Apple de una crítica recurrente: mientras la competencia inflaba cifras en la cámara trasera, la firma de Cupertino parecía haber dejado a medias el frente de los selfies.
La consecuencia es clara: quien venga de un iPhone 14 o 15, o incluso de un 16 no Pro, notará una mejora visible en detalle y limpieza de imagen al cambiar al 18 Pro, sobre todo en vídeo vertical para redes sociales.
Dynamic Island más pequeña, pantalla más ‘Pro’
Las filtraciones no se quedan en el sensor de la cámara. Medios especializados apuntan a que Apple trabaja en una reducción de hasta un 35% del tamaño de la Dynamic Island en los modelos Pro, reubicando parte de los componentes de Face ID bajo el panel.
El diagnóstico es inequívoco: el usuario de gama alta quiere más pantalla útil, menos interrupciones y una experiencia más inmersiva en vídeo y juegos. Una isla más pequeña, combinada con marcos aún más finos, empujaría al iPhone 18 Pro hacia un diseño casi "todo pantalla" sin renunciar a la funcionalidad de notificaciones contextuales que Apple ha convertido en sello de identidad.
Este hecho revela, además, un segundo objetivo: diferenciar todavía más a los modelos Pro del resto de la gama. Si finalmente la cámara frontal de 24 MP y la nueva Dynamic Island quedan restringidas a los iPhone 18 Pro, el mensaje comercial será claro: quien quiera toda la experiencia Apple tendrá que subir un peldaño de precio.
Por qué Apple aprieta ahora con la cámara frontal
La decisión no es estética; es económica. La base instalada de smartphones sigue creciendo, pero los usuarios tardan más en cambiar de móvil: los ciclos de renovación se acercan ya a los cuatro años de media, según datos recientes de la industria.
En ese contexto, cada lanzamiento anual debe ofrecer argumentos tangibles para convencer a un consumidor saturado de promesas.
La cámara frontal es, paradójicamente, una de las piezas con más impacto directo en el día a día: videollamadas de trabajo, clases online, entrevistas, telemedicina, directos en redes, vídeos para TikTok, Reels o YouTube Shorts. Todo pasa por ese pequeño círculo negro en la parte superior de la pantalla.
Apple sabe además que el grueso del crecimiento se está desplazando hacia la gama alta. En 2025, la compañía se consolidó como líder mundial en smartphones con un 20% de cuota de mercado y un crecimiento interanual del 10%, apoyada precisamente en el tirón de los iPhone 16 y 17 en gamas medias-altas.
Si quiere mantener esa posición, necesita seguir justificando el sobreprecio frente a Android no solo con procesador o software, sino con mejoras visibles en el uso más frecuente del móvil: la cámara.
El negocio multimillonario de los ‘selfies’
Detrás de cada selfie hay mucho más que vanidad. Una parte creciente de los ingresos de Apple procede de servicios vinculados a contenidos: iCloud, almacenamiento extra para fotos y vídeos, suscripciones a aplicaciones de edición, plataformas de streaming y herramientas creativas. Cuanto más graba y fotografía el usuario, más probable es que pague por guardar, editar y compartir esos contenidos.
La industria también se mueve en esa dirección. El mercado global de smartphones creció alrededor de un 2% en 2025, pero dentro de ese dato el segmento ‘premium’ y los dispositivos orientados a creadores fue el que más avanzó, empujado por mejores cámaras, pantallas y capacidades de IA.
“Las marcas ya no venden solo un teléfono; venden una pequeña productora de vídeo en el bolsillo”, señalan analistas consultados. En ese ecosistema, una cámara frontal más luminosa, con más resolución y mejor estabilización no es un capricho técnico: es un requisito básico para mantener a los creadores dentro del jardín vallado de Apple… y suscripciones en curso.
Un mercado maduro con ciclos de renovación más largos
El contraste con otras regiones resulta demoledor. Mientras en mercados emergentes la batalla se libra aún en el precio y la conectividad, en Europa y Estados Unidos el foco está en diferenciar los modelos de gama alta con mejoras incrementales pero constantes. Apple domina ya buena parte de ese segmento: en 2025 el iPhone fue el modelo más vendido en grandes mercados como India —con el iPhone 16 como dispositivo estrella en volumen—, al tiempo que la marca consolidaba un liderazgo histórico en cuota global.
Sin embargo, esa posición tiene un coste: cada nueva generación debe justificar el cambio frente a un modelo que, tras tres o cuatro años, sigue funcionando razonablemente bien. Mejorar la cámara principal trasera ya no basta; el usuario quiere percibir mejoras en aquello que ve —la pantalla— y en la forma en la que se ve a sí mismo —la cámara frontal—.
La apuesta por los 24 MP y por una Dynamic Island más discreta encaja en esa lógica de “pequeños grandes cambios” que permiten a Apple seguir marcando el ritmo de renovación sin recurrir a revoluciones de diseño que pongan en riesgo la continuidad de su ecosistema.

