La compañía se juega el relato de crecimiento el 29 de enero con un trimestre navideño de iPhone mejor de lo previsto

Los iPhone ‘volaron’ en Navidad: por qué Apple puede sorprender en resultados

Los iPhone ‘volaron’ en Navidad: por qué Apple puede sorprender en resultados

La tarde del 29 de enero, Apple pondrá cifras a su gran apuesta navideña con el iPhone 17. El consenso espera unos ingresos en torno a 138.000-139.000 millones de dólares, lo que supondría un crecimiento de más del 11% interanual y el mejor trimestre de su historia, con un beneficio por acción cercano a 2,67-2,71 dólares. Pero varias casas de análisis creen que las ventas de iPhone han ido bastante mejor de lo que descuenta el mercado, con estimaciones que hablan de hasta 84-85 millones de unidades vendidas en el trimestre, un 12%-13% más que hace un año.

La cita llega, además, en un momento delicado de percepción bursátil: el título arrastra una caída acumulada cercana al 5% en lo que va de año, tras encadenar su peor racha de descensos desde 2025, mientras otras grandes tecnológicas siguen marcando máximos. A pesar de ello, Apple sigue valiendo más de tres billones de dólares y cotiza a unas 30 veces beneficios, múltiplo que solo se sostiene si el mercado compra la idea de crecimiento sólido en iPhone y, sobre todo, en Servicios.

En este contexto, el resultado del 29 de enero importa por algo más que por un simple “beat” de cifras. Lo que se juega Apple es el tono de 2026: si mantiene el estatus de refugio defensivo dentro de las grandes tecnológicas o si se consolida la sensación de valor caro con crecimiento menguante. Y todo se decidirá, en realidad, en cinco claves muy concretas: iPhone, Servicios, márgenes, guidance y mensaje sobre China y la IA.

Apple Inc

Un iPhone 17 en modo récord

El gancho de consumo es claro: los iPhone han volado en Navidad. Distintas firmas de inversión hablan de un trimestre excepcional para la gama iPhone 17, con especial tirón de los modelos Pro y del nuevo iPhone Air, que elevan el precio medio de venta muy por encima de lo que esperaba el consenso.

UBS, por ejemplo, proyecta un “sell-in” de 84,5-85 millones de iPhone en el trimestre de diciembre, lo que implicaría un crecimiento del 12%-13% frente al año anterior y ligeramente por encima de sus propias estimaciones. Citi y Evercore van más allá: hablan de un incremento del 17% en los ingresos de iPhone, frente al 11% que descuenta el mercado, apoyado en la mezcla hacia modelos de alta gama.

En China, uno de los focos de preocupación habituales, los datos preliminares apuntan a una subida del 28% en los envíos de iPhone durante la campaña, con una cuota de mercado que se habría elevado al 22%, un punto muy relevante tras varios trimestres de dudas frente a la competencia local.

Si el 29 de enero Apple confirma esta historia —más unidades, mejor precio medio y recuperación visible en China— el mercado tendrá difícil mantener el discurso del “iPhone agotado” que ha pesado sobre la acción en los últimos meses. Lo realmente sensible para el precio no será tanto el número exacto de iPhone como el mensaje de que el ciclo de renovación sigue vivo y todavía puede sostener varios trimestres de crecimiento.

Servicios: el seguro de vida del beneficio

Más allá del titular fácil, lo que miran los grandes gestores está en la línea de ingresos recurrentes. Servicios —App Store, iCloud, Apple Music, TV+, AppleCare y el resto del ecosistema— se ha convertido en el auténtico seguro de vida del beneficio de Apple.

Las estimaciones de bancos como Goldman Sachs y Evercore apuntan a un crecimiento de Servicios en el entorno del 13%-14% interanual en este trimestre, pese a cierta debilidad en gasto en juegos en Asia. Es una tasa claramente superior a la del negocio de hardware y, sobre todo, asociada a márgenes muy superiores.

La compañía lleva semanas preparando el terreno: la división de Servicios ha presumido de un año 2025 récord, con máximos en ingresos de suscripciones y publicidad en la App Store. El diagnóstico es inequívoco: cuanto más fuerte suene esta línea el 29 de enero, más fácil será justificar que Apple cotice con prima frente a otras tecnológicas más cíclicas.

Sin embargo, lo más grave para la acción no sería un pequeño tropiezo puntual, sino la señal de que la curva de crecimiento estructural se aplana. Si Servicios se quedara en un dígito alto y el mensaje sobre el futuro se volviera más cauteloso, el mercado empezaría a cuestionar la narrativa de “ecosistema imbatible” que sostiene buena parte de la valoración. En cambio, cualquier indicio de aceleración —por nuevas suscripciones, publicidad o bundles— sería recibido como un catalizador claro para 2026.

Márgenes frente a la tormenta de componentes

El otro gran examen del trimestre será la capacidad de Apple para defender sus márgenes en un entorno de costes al alza. La presión viene, sobre todo, de la memoria: distintos análisis hablan de subidas del 40%-50% en los precios de DRAM y NAND en la primera mitad de 2026, empujadas por la demanda de centros de datos de IA.

Sobre el papel, ese encarecimiento podría restar hasta un punto porcentual de margen bruto a fabricantes de móviles y PC. En el caso de Apple, no obstante, Evercore y otras casas insisten en que la compañía está relativamente protegida gracias a acuerdos a largo plazo con proveedores y su escala de compra, lo que retrasaría el impacto más duro a la segunda mitad del año fiscal.

A esta factura se suma la de los aranceles: para el trimestre de diciembre, la propia Apple ha reconocido un impacto cercano a los 1.400 millones de dólares, que aún así le permite moverse en un rango de 47%-48% de margen bruto, ligeramente por encima de lo que descuenta el consenso (en torno al 47%).

La consecuencia es clara: si Apple logra reportar un margen en la parte alta del rango —o por encima— y, además, transmite que podrá mantenerlo relativamente estable en los próximos trimestres, el mercado interpretará que su poder de fijación de precios y de negociación con proveedores sigue intacto. Un mensaje más ambiguo, o una advertencia explícita de compresión de márgenes en la segunda mitad de 2026, podría reactivar las dudas que ya han pesado sobre el valor en las últimas semanas.

El guidance que marcará el tono de 2026

Desde la pandemia, Apple ha renunciado a dar un guidance numérico tradicional, pero eso no significa que el mercado no lea cada matiz del discurso de Tim Cook y del CFO. Para este año fiscal, las casas de análisis manejan un escenario de crecimiento de ingresos cercano al 9% y un avance similar o ligeramente superior en el beneficio por acción, apoyado tanto en el ciclo de iPhone como en el tirón de Servicios y el efecto de las recompras.

En el corto plazo, el foco estará en cómo describen el trimestre de marzo: si hablan de crecimiento de un dígito alto frente al mismo periodo del año anterior, el mercado lo leerá como confirmación de que el impulso navideño no es un mero rebote. Si, en cambio, la compañía introduce demasiados matices sobre tipos de cambio, China o saturación del mercado, el riesgo es que se reabra el debate sobre la capacidad de Apple para crecer por encima del PIB global.

El contraste con otras grandes tecnológicas resulta demoledor: mientras algunos competidores están vendiendo grandes historias de inversión en IA con crecimientos de ingresos de dos dígitos largos, Apple sigue apoyando su relato en un mix de hardware maduro y servicios muy rentables, pero menos espectaculares. El 29 de enero deberá convencer de que su camino, más prudente pero muy rentable, sigue siendo suficiente para justificar la prima de valoración.

China, la IA y el factor confianza

Más allá de las cifras, hay tres palabras que sobrevolarán toda la conferencia: China, IA y Gemini. En el gigante asiático, los últimos datos apuntan a una recuperación significativas de ventas de iPhone 17 —especialmente en la gama alta—, tras varios trimestres de pérdida de cuota frente a marcas locales. Si Apple confirma que la tendencia es sostenible, se desactivará uno de los grandes miedos de los inversores.

En inteligencia artificial, la estrategia de Apple es más discreta, pero los acuerdos para integrar Google Gemini en Siri y en parte del ecosistema han servido para despejar parte de las dudas sobre su capacidad de competir en la nueva ola de IA generativa. La reacción bursátil fue tibia —subidas de apenas unas décimas—, una señal de que el mercado lo veía como un movimiento necesario, pero no transformador.

Aquí, lo que realmente importará el 29 de enero no será tanto el detalle técnico como el tono: ¿presenta Apple la IA como un complemento natural que reforzará el valor del iPhone y los Servicios, o como una carrera en la que llega tarde y a remolque de otros? La segunda lectura sería veneno para una acción que se ha vendido durante años como sinónimo de innovación tranquila pero constante.

Qué puede mover el precio… y qué no

Con todo lo anterior, el mapa para el inversor es relativamente claro. Lo que sí puede mover el precio a corto plazo es:

  • Un batacazo o un fuego artificial en iPhone: desviaciones de varios puntos frente al consenso, para bien o para mal, seguirán siendo el principal gatillo.

  • Una sorpresa positiva en Servicios, con crecimiento claramente en el entorno del 15% y un mensaje de aceleración para 2026.

  • Un margen bruto por encima del 48% acompañado de un discurso tranquilo sobre el impacto futuro de memoria y aranceles.

  • Un tono constructivo sobre China y una narrativa de IA que suene creíble, aunque no sea tan agresiva como la de otros gigantes.

En cambio, hay elementos que probablemente pesen menos en la reacción inmediata, por mucho ruido que generen titulares:

  • Los datos concretos de Mac, iPad o wearables, salvo que se produzca un desplome inesperado.

  • Los detalles finos del acuerdo con Gemini, mientras no cambien el perfil económico de la compañía.

  • Ajustes menores en el capex o en la política de dividendo y recompras, que seguirán siendo generosos en cualquier caso.

Apple llega al 29 de enero con el viento de cola de unos iPhone que han vendido mejor de lo previsto, pero con el reto de convencer de que ese impulso no será efímero. Si logra combinar un trimestre récord, guidance razonable y un mensaje sólido sobre márgenes y Servicios, la compañía tiene margen para sorprender al mercado y revertir la reciente debilidad de la acción. Si falla en alguna de esas patas, el castigo puede ser limitado… pero alimentará la sensación de que, a estos precios, ya no queda tanta magia en Cupertino.