Energía | Inteligencia artificial y carrera por la capacidad eléctrica

Meta ata 6,6 GW nucleares para su IA en EE.UU. y acelera la carrera energética de los centros de datos

Meta Platforms anuncia acuerdos de energía nuclear por hasta 6,6 gigavatios con Vistra, TerraPower y Oklo, ampliando su apuesta por electricidad “limpia y fiable” para alimentar su expansión en inteligencia artificial y data centers. La compañía refuerza así una tendencia creciente: el suministro energético se convierte en el nuevo cuello de botella de la IA.

EPA/JOHN G. MABANGLO
EPA/JOHN G. MABANGLO

Meta Platforms, Inc. ha anunciado este viernes la firma de nuevos acuerdos de energía nuclear que permitirán desbloquear hasta 6,6 gigavatios (GW) de electricidad “limpia y fiable” en Estados Unidos, con el objetivo de sostener el crecimiento de su infraestructura de inteligencia artificial y la expansión de sus centros de datos. Los pactos, que involucran a Vistra, TerraPower y Oklo, se suman a un acuerdo previo con Constellation Energy y posicionan a Meta, según la propia compañía, como “uno de los compradores corporativos de energía nuclear más relevantes” del país.

La energía como nuevo campo de batalla de la IA

La noticia confirma un cambio estructural en la economía de la inteligencia artificial: el factor limitante ya no es solo el acceso a chips avanzados o talento técnico, sino la capacidad de garantizar energía abundante, estable y de baja emisión. La construcción y operación de grandes modelos de IA, así como la disponibilidad de servicios basados en inferencia en tiempo real, demandan un volumen de electricidad creciente y continuo. En este contexto, la nuclear reaparece como una opción estratégica por su producción 24/7, su menor dependencia de las condiciones meteorológicas y su capacidad para sostener picos de carga sin volatilidad.

Meta encuadra estos acuerdos como una respuesta directa a las necesidades de su “infraestructura de IA” en Estados Unidos, donde la competencia por capacidad eléctrica se intensifica al ritmo al que se anuncian nuevos complejos de centros de datos. Para las grandes tecnológicas, asegurar contratos de energía a largo plazo se convierte en una ventaja competitiva: reduce incertidumbre de costes, facilita permisos y acelera la planificación de despliegues.

Vistra, TerraPower y Oklo: un mix entre extensión de vida y nueva capacidad

Según el comunicado, los acuerdos apoyarán la extensión de vida de plantas nucleares existentes en estados como Ohio y Pensilvania, además de impulsar capacidad adicional en el horizonte de la próxima década. La compañía menciona que estos proyectos ayudarán a alimentar sus centros de datos, incluyendo el Prometheus supercluster en Ohio, un nodo clave para cargas de trabajo vinculadas a IA.

La combinación de socios también es significativa. Por un lado, Vistra aporta una vía asociada a activos operativos y experiencia en gestión de generación. Por otro, TerraPower y Oklo representan el componente de innovación nuclear (incluyendo diseños avanzados), alineado con la narrativa de “energía limpia” escalable para los próximos años. Esta arquitectura de acuerdos sugiere una estrategia doble: asegurar suministro en el corto plazo mediante activos existentes y crear una rampa de crecimiento hacia 2030-2035.

Impacto económico: empleo, inversión y narrativa política

Meta afirma que los proyectos podrían generar miles de empleos de construcción y cientos de puestos operativos de largo plazo, además de sostener hasta 6,6 GW de energía nueva y existente “limpia” hasta 2035. En términos de economía regional, este tipo de iniciativas suele movilizar cadenas de proveedores, ingeniería, mantenimiento y servicios auxiliares, además de reforzar la base fiscal local.

En paralelo, el anuncio llega en un momento en el que la política industrial y energética en Estados Unidos tiende a priorizar la seguridad energética y la autonomía tecnológica. En ese marco, la nuclear se reposiciona como herramienta de competitividad nacional: permite sostener la expansión digital sin depender de importaciones energéticas o de infraestructuras vulnerables a interrupciones.

Lectura de mercado: qué significa para el sector tecnológico

Desde el punto de vista bursátil, la noticia es relevante por tres razones. Primero, introduce visibilidad sobre el coste energético futuro de Meta, una línea que empieza a ganar peso a medida que la IA escala. Segundo, refuerza un mensaje de capex estructural —no puntual— en el que la infraestructura energética se integra en el modelo de crecimiento tecnológico. Tercero, podría acelerar un efecto contagio: si Meta se asegura capacidad nuclear a largo plazo, otras big tech y operadores de data centers podrían intensificar la carrera por acuerdos similares, elevando la demanda por generación firme y redes.

La consecuencia indirecta es que la “competencia por megavatios” puede terminar impactando en precios y disponibilidad de electricidad para otros sectores industriales, lo que pone presión sobre reguladores, operadores de red y planificación de infraestructuras. En algunos estados, el debate puede abrirse en términos de prioridades: crecimiento tecnológico, consumo residencial e industria tradicional compitiendo por el mismo recurso.

Riesgos y ejecución: el factor tiempo

Aun con acuerdos firmados, el calendario es la variable crítica. Extender la vida útil de plantas existentes puede ser más rápido que levantar nueva capacidad, pero exige aprobaciones regulatorias, inversiones de mantenimiento y coordinación con operadores. En el caso de tecnologías nucleares avanzadas, la incertidumbre se eleva: licencias, plazos, costes y aceptación social pueden condicionar la velocidad de entrega de potencia efectiva.

Por ello, el mercado observará no solo el titular de “6,6 GW”, sino el desglose real de capacidad firme disponible por año, la naturaleza contractual (PPA, inversión directa, participación en activos) y el grado de dependencia de hitos regulatorios. En una industria donde la demanda de IA crece por trimestres, la energía se mide por años.

La nuclear se convierte en ventaja competitiva

La apuesta de Meta por hasta 6,6 GW nucleares es, sobre todo, una declaración estratégica: en la carrera por la IA, ganar no depende únicamente de modelos y chips, sino de asegurar el “combustible” que los hace funcionar. Con estos acuerdos, la compañía intenta blindar su expansión en Estados Unidos y, al mismo tiempo, marca una señal para el mercado: la infraestructura energética ya es parte del core tecnológico.

En 2026 y más allá, la pregunta no será solo qué empresa tiene el mejor modelo de IA, sino cuál tiene la energía —y la red— para escalarlo sin fricciones.

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