Comprar casa tras el verano será más caro: los precios suben un 12,9%

Vivienda

La falta de oferta, el encarecimiento de la segunda mano y la incertidumbre hipotecaria alejan una bajada generalizada durante el otoño.

El precio de la vivienda en España ha aumentado un 12,9% interanual en el primer trimestre de 2026, el mayor avance registrado desde 2007. La segunda mano, con una subida del 13,5%, se encarece incluso más deprisa que la obra nueva.

Estos datos desmontan una de las expectativas más extendidas entre quienes aplazan la compra: que el final del verano traerá descuentos relevantes. El escenario más probable no es una caída nacional, sino una moderación desigual, con precios todavía al alza en Madrid, Barcelona, las islas y buena parte del litoral mediterráneo.

Esperar no garantiza pagar menos

Septiembre suele devolver actividad al mercado después del paréntesis vacacional. Aparecen nuevas viviendas, se reanudan visitas y algunos propietarios aceptan negociar. Sin embargo, ese movimiento estacional no implica necesariamente un abaratamiento.

La oferta disponible continúa siendo insuficiente frente a la creación de hogares, la demanda internacional y el número de compradores que buscan vivienda habitual. El sector inmobiliario llevaba tiempo advirtiendo de que en España “faltan 600.000 viviendas”, un diagnóstico que explica por qué las correcciones siguen siendo muy localizadas.

La consecuencia es clara: esperar hasta octubre puede ampliar el catálogo, pero no asegura encontrar precios inferiores.

La segunda mano marca el ritmo

Lo más llamativo del mercado actual es que la vivienda usada se está revalorizando más que la nueva. Su precio avanzó un 13,5% anual, frente al 9,1% de la obra nueva.

Este contraste revela la presión existente en barrios consolidados, donde hay servicios, transporte y empleo, pero apenas queda suelo disponible. Muchos compradores terminan compitiendo por inmuebles que necesitan reformas, lo que añade entre un 10% y un 20% al desembolso final dependiendo del estado de conservación.

Los mayores márgenes de negociación seguirán concentrándose en pisos sin ascensor, viviendas mal aisladas o propiedades con reformas pendientes.

El déficit sostiene las subidas

El problema central no está en la demanda, sino en la incapacidad para producir vivienda al ritmo que necesita el país. El Banco de España ha situado el déficit acumulado en torno a 750.000 inmuebles, una brecha que podría seguir ampliándose mientras la promoción continúe frenada por el suelo, las licencias y los costes de construcción.

Además, los costes de obra han aumentado entre un 28% y un 43% desde 2016, según la tipología del proyecto. Este encarecimiento dificulta que los promotores lancen viviendas asequibles y reduce el margen para rebajar precios.

El riesgo vuelve a las hipotecas

La financiación será el factor más incierto tras el verano. El Banco Central Europeo mantuvo en julio los tipos en el 2,25%, pero dejó abierta la posibilidad de elevarlos en septiembre si el encarecimiento energético vuelve a alimentar la inflación.

Una subida del precio del dinero encarecería las nuevas hipotecas y reduciría el importe máximo que las familias pueden solicitar. Por el contrario, una estabilización de los tipos podría reactivar la demanda y trasladar todavía más presión a los precios.

Este hecho revela una paradoja: esperar una hipoteca más barata puede permitir financiarse mejor, pero también aumentar la competencia por las viviendas disponibles.

Las diferencias serán territoriales

No existe un único mercado residencial español. En las grandes capitales, las islas y la costa mediterránea, la escasez estructural seguirá favoreciendo incrementos superiores a la media. Bankinter prevé una subida nacional cercana al 7% en 2026 y otro 4% en 2027, apoyada en la falta de oferta, la demanda extranjera y la presión procedente del alquiler.

En cambio, algunas localidades del interior, municipios con pérdida de población y promociones alejadas de los centros económicos podrían registrar estabilidad o descuentos selectivos.

El margen está en negociar

El comprador no debería intentar adivinar el mes exacto en el que el mercado tocará techo. La estrategia más eficaz será analizar cada operación: precio por metro cuadrado, gastos de reforma, eficiencia energética, comunidad y coste financiero.

Las viviendas que llevan más de 90 días anunciadas, las herencias con varios propietarios o los inmuebles que requieren rehabilitación pueden ofrecer oportunidades. En los mercados más tensos, sin embargo, las propiedades bien ubicadas y correctamente valoradas seguirán vendiéndose con rapidez.

Comprar después del verano

El diagnóstico es inequívoco: no se espera una bajada generalizada de los precios tras el verano. Puede producirse una desaceleración, pero el déficit de vivienda y la fortaleza de la demanda continuarán sosteniendo el mercado.

Quien disponga de ahorro, estabilidad laboral y una cuota hipotecaria asumible no debería basar su decisión únicamente en la esperanza de una caída. La verdadera oportunidad estará menos en el calendario y más en detectar activos con capacidad de negociación.