EBN Banco reivindica las ‘clases limpias’ de los fondos para que el cliente ahorre en comisiones

MADRID, 17 (EUROPA PRESS)

EBN Banco ha reivindicado su apuesta por comercializar en su plataforma los fondos de inversión con ‘clases limpias’ para así atraer a los clientes a través de unas comisiones menores, en tanto que la propia entidad asume la retrocesión (comisiones que las gestoras pagan a los distribuidores y comercializadores y que previamente las ha cobrado del inversor incluyéndolas en el precio) de aquellas gestoras que no disponen de clases limpias.

El director de relaciones con clientes de EBN Banco, Manuel Puente, ha explicado en una entrevista con Europa Press que el argumento que utiliza el resto de entidades es que la ‘clase limpia’ está reservada para clientes institucionales y no se puede entrar con un patrimonio inferior al millón de euros, mientras que que con EBN “se puede entrar a partir de 2.500 euros”.

Al hilo de esas menores comisiones, Puente explica que con la ‘clase limpia’ de un fondo (un mismo fondo puede tener varias clases) un cliente se puede ahorrar entre 1.000 y 3.000 euros, en tanto que EBN como entidad sólo cobra una comisión del 0,3% en concepto de custodia, por lo que reconoce que necesitan de “mucho volumen”.

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“Nosotros accedemos a la clase más barata, porque luego cobramos explícitamente al cliente, pero normalmente la suma entre lo que cuesta el fondo más lo que nos llevamos nosotros es más barato que la clase del fondo con retrocesión”, acompasa el director de inversiones y gestión de patrimonio, Daniel Olea.

Esta es una de las patas del negocio de EBN Banco, seguida por la del asesoramiento financiero -a la que acceden patrimonios a partir de 300.000 euros- y la gestión de carteras -con un importe mínimo de entrada de 50.000 euros-.

En ese sentido, Olea enmarca en la misma entrevista a Europa Press que gestionan un patrimonio por valor de 250 millones de euros y que el perfil medio de sus cliente arroja un patrimonio de 200.000 euros.

En lo referente a la gestión de carteras, Olea detalla las cuatro carteras -lanzadas en 2017- de las que disponen: conservadora, moderada, dinámica y agresiva, en tanto que la primera asume un porcentaje destinado a Bolsa de entre el 15% y el 35% mientras que la agresiva destina a este fin entre el 75% y la totalidad del patrimonio.

Con todo, la cartera más demandada por los clientes, apunta Olea, es la moderada, que cosechó una rentabilidad 10,6% en 2023, batiendo en dos puntos a su índice de referencia (‘benchmark’, en la jerga).

Por otra parte, Olea hace especial hincapié en los horizontes temporales de inversión recomendados para cada cartera: “Nosotros somos muy pesados en que no hay que invertir en una cartera conservadora si no tienes más de tres años de plazo de inversión; es verdad que nosotros intentamos ser bastante estrictos con eso”.

“En situaciones de pánico hay gente a la que se le olvida eso y hacemos una labor de pedagogía importante”, agrega el ejecutivo para recordar antecedentes como el estallido del conflicto palestino-israelí el pasado octubre y la crisis bancaria de la que ahora hace un año.

Sobre sus preferencias en el mercado, desde la entidad apuntaron el mes pasado en dirección a bonos públicos y corporativos de calidad, así como empresas pequeñas y medianas en Bolsa; un posicionamiento que, según Olea, “sigue muy parecido”.

Al hilo de esto, profundiza en que les gusta el sector inmobiliario europeo, las socimis, “no por un tema de beneficios sino porque lo que hemos visto es que el sector se ha castigado por un tema de valoración” y apunta que “con que los tipos de interés se estabilicen, ese sector ya nos paga entre un 6% y un 8% en dividendo”.

También se detiene en explicar el que tengan “bastante convicción” en las pequeñas compañías: “comprar algo a estas valoraciones, como están las pequeñas y medianas, nos parece que nos va a dar para los próximos años una rentabilidad por encima de la media del mercado”.

En contra del consenso del mercado, que ahora se lanza por fuerza a por las firmas tecnológicas, Olea aduce que a ellos el crecimiento no les vale a cualquier precio.

“Al final nosotros en valoración sabemos algo con certeza, pero las expectativas de beneficio es algo que nadie sabe y que tienes que estimar”, asegura para comentar, a modo de ejemplo, que prefiere un sector como el de salud siendo éste también un sector de crecimiento.

Del lado de la deuda, considera que tienen más duración en las carteras -en torno a los cuatro y cinco años- que la media del mercado porque los tipos actuales les valen.

Esto lo sostiene bajo la perspectiva de que son menos optimistas que lo que está cotizando el mercado en relación a cómo se va a poder controlar la inflación y prevén que los tipos estén más altos por una ‘última milla’ de la inflación que va a costar dominar, tanto en Europa como en Estados Unidos.

Entrando al detalle del mercado español -del que tienen una posición residual-, Olea entra a valorar que la actual sequía de salidas a Bolsa no encontrará un terreno de mayor visibilidad hasta que se materialicen las bajadas de los tipos de interés, pues esto permitirá reducir los costes de las operaciones asociadas.

Además, pone el foco en que a España también le ha penalizado el tema de política, el impuesto a la banca y las energéticas, que igual no han ayudado mucho al inversor extranjero.

Con todo sostiene que, si miras en agregado, el mercado español “está atractivo”.

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