El armisticio murió con los primeros misiles iraníes
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La jornada del 8 de junio de 2026 la crudeza de la situación no admite eufemismos, que el armisticio de principios de abril entre Irán e Israel nunca fue una paz, sino una tregua frágil sobre un rescoldo encendido. Vengo sosteniéndolo desde el primer día —así lo formulé en mi tribuna en la Razón «El armisticio que nadie ha ganado (por ahora)»— y los hechos de anoche me dan la razón por desgracia: por primera vez desde aquel alto el fuego, Irán ha lanzado una andanada de misiles balísticos contra Israel, e Israel ha respondido atacando objetivos militares en territorio iraní. Estamos, una vez más, ante una guerra de temperatura variable en la que ninguno de los beligerantes puede ganar del todo ni permitirse perder en absoluto. |
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Cuatro ejes adicionales vertebran el análisis de hoy: la escalada geo-financiera representada por un dólar en máximos de dos meses y una Reserva Federal que vira hacia el endurecimiento (tightening) monetario tras un dato de empleo espectacular; el hostigamiento de la Guardia Costera china al este de Taiwán, que su Ministerio de Defensa califica de «acto provocador» y de «guerra cognitiva» (cognitive warfare); la dimensión moral y espiritual extraordinaria del viaje apostólico de León XIV a España, que cataliza el resurgir de la fe cuya hondura merece, hoy, un análisis en profundidad; y, finalmente, el Perú que acudió ayer a las urnas en una segunda vuelta tan trascendental para el continente como lo fue en su día la de Colombia. La suma de estas noticias dibuja, con inquietante nitidez, el mapa de un orden internacional bajo presión —pero también el esbozo de un horizonte de esperanza que la juventud del mundo está empezando a reclamar. |
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II. NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS |
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1. Israel e Irán rompen el alto el fuego: el armisticio que nadie ha ganado |
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Hechos |
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En la noche del 7 de junio, Irán lanzó la primera andanada de misiles balísticos contra Israel desde la entrada en vigor del alto el fuego de principios de abril, en represalia por un ataque israelí sobre el suburbio de Dahieh, en el sur de Beirut, que causó dos muertos y una veintena de heridos. Las sirenas sonaron en el norte de Israel; las defensas antiaéreas interceptaron al menos tres oleadas de proyectiles, una de ellas dirigida contra la base aérea de Ramat David. El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) amenazó con respuestas «de mayor alcance contra todos los objetivos estadounidenses y sionistas» de la región si proseguían los golpes israelíes en el Líbano. Israel respondió atacando objetivos militares en territorio iraní. |
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El presidente Donald Trump declaró a Axios que telefonearía a Benjamin Netanyahu para pedirle contención; horas después reconoció haberle llamado «loco» (crazy) y acusó a Israel de complicar las negociaciones de paz. En paralelo, el Mando Central estadounidense mantiene su bloqueo naval en el entorno del estrecho de Ormuz —129 buques desviados desde su inicio—, y Hezbolá, la organización terrorista libanesa, ha rechazado el acuerdo de alto el fuego negociado entre Líbano e Israel bajo mediación norteamericana. |
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Implicaciones |
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Esto es exactamente lo que anuncié en mi artículo: el armisticio no resolvió nada porque no podía resolverlo. Opera aquí, con toda su crudeza, la Paradoja del Descabezamiento: la paradoja no consiste en que se eliminara a los moderados —no había ninguno que eliminar—, sino en que los supervivientes, todos ellos ultraconservadores, carecen de la autoridad ideológica, del rango jerárquico y de la personalidad dominante necesarios para imponerse a sus iguales y forzar la aceptación de concesiones negociadoras. Donde Alí Jamenei podía imponer disciplina interna con su solo peso moral e institucional, el triunvirato del CGRI —los generales Vahidi, Zolghadr y Rezaei— son pares sin árbitro, si bien el sanguinario Vahidi tiene una cierta preeminencia por ser el jefe de la Guardia Revolucionaria. Es una paradoja de gobernanza, no de moderación. |
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La oligarquía yihadista de Teherán —jamás «teocracia»— no puede frenar a sus organizaciones terroristas subsidiarias porque ya ni siquiera se controla a sí misma; y Mojtaba Jamenei, inexplicablemente llamado «supremo», preside un poder fragmentado en el que nadie puede rubricar una concesión sin el riesgo de ser devorado por sus propios pares. Frente a ello, la política de Trump adolece del defecto que vengo denunciando: una improvisación transaccional sin plan alguno para el día después de que el régimen se pliegue o haga implosión. |
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Perspectivas y escenarios |
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En el escenario más probable —al que este analista asigna un 40 % de probabilidad—, la presión combinada de Washington y la lógica del agotamiento mutuo conducen a una nueva re-contención frágil: la «fractura sistémica contenida» se perpetúa sin victoria para nadie. Un segundo escenario, igualmente verosímil con otro 40 % de probabilidad, contempla que la «guerra de temperatura variable» se prolonga por goteo, con Hezbolá y los hutíes como vectores de baja intensidad y el estrecho de Ormuz como rehén permanente. El escenario de una guerra regional descontrolada —20 % de probabilidad— requeriría un error de cálculo del triunvirato sin árbitro de consecuencias imprevisibles, pero no puede descartarse. |
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2. El dólar, en máximos, y la Reserva Federal vira hacia el endurecimiento |
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Hechos |
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El dólar alcanzó este lunes su nivel más alto en dos meses, impulsado por un dato de empleo estadounidense espectacular: 172.000 nóminas no agrícolas (nonfarm payrolls) creadas en mayo, muy por encima de las previsiones, con la tasa de paro en el 4,3 %. Los mercados han disparado las apuestas por una subida de tipos de la Reserva Federal antes de final de año: la gran mayoría de los principales bancos ha abandonado ya sus previsiones de recortes. El yen coquetea peligrosamente con la zona de intervención. El IPC interanual de abril repuntó al 3,8 %, el más alto desde mayo de 2023, con el tipo de referencia en el 3,50 %–3,75 %. La rentabilidad del bono del Tesoro a diez años ascendió hasta el 4,55 %. El dato de IPC de mayo se publica el 10 de junio; el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) se reúne los días 16 y 17, primera cita bajo la nueva presidencia de Kevin Warsh. |
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Implicaciones |
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La geoeconomía y la geopolítica se entrelazan de manera inexorable: la guerra contra Irán y el riesgo permanente sobre el estrecho de Ormuz presionan el crudo y, con él, una inflación que no termina de doblegarse. Un endurecimiento de la Fed fortalece al dólar, encarece la financiación global y golpea a las economías emergentes y a una Europa sin brújula. A ello se añade un factor que esta tribuna no puede compartir: el proteccionismo arancelario (tariffs) de Trump, contrario al librecambio internacional que defendía el inigualable Reagan —el mejor presidente de los Estados Unidos de la segunda mitad del siglo XX—, alimenta la presión sobre los precios y resta toda previsibilidad. Aquí confiamos, como siempre, en que la sensatez del sistema y de personas como el secretario de Estado Marco Rubio acabe imponiéndose. |
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Perspectivas y escenarios |
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En el escenario más probable —55 % de probabilidad—, la Fed mantiene los tipos en junio pero endurece el tono orientativo (forward guidance), sosteniendo al dólar y presionando a los emergentes. Con un 35 % de probabilidad, la persistencia inflacionaria fuerza una subida de tipos antes de fin de año, lo que podría agudizar la tensión en los mercados de renta fija. El escenario de un giro hacia el recorte —10 % de probabilidad— requeriría un deterioro brusco del empleo o un choque externo que revierta el impulso actual. |
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3. China hostiga a Taiwán: patrullas “provocadoras” al este de la isla |
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El ministro de Defensa taiwanés, Wellington Koo, calificó este lunes de «acto provocador» y de «guerra cognitiva» (cognitive warfare) las patrullas de la Guardia Costera china (CCG) al este de la isla, advirtiendo de que el Ejército coordinará estrechamente su respuesta con la guardia costera taiwanesa. Pekín reaccionó así al anuncio de Japón y Filipinas de iniciar conversaciones formales para delimitar sus fronteras marítimas en aguas que China considera propias. El sábado, los medios estatales chinos anunciaron una «operación especial de aplicación de la ley (law enforcement) en el tráfico marítimo» al este de la isla; Taiwán afirma haber «expulsado» a cuatro buques chinos de aguas restringidas cerca de su costa sudoeste. Koo describió la maniobra como el intento de «tender una gran telaraña» sobre esas aguas. |
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Implicaciones |
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Asistimos a una nueva vuelta de tuerca del expansionismo chino en Asia, ejecutado con la paciencia de la táctica del salami y revestido de guerra jurídica (lawfare): Pekín invoca la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar (UNCLOS) para reclamar zona económica exclusiva y plataforma continental donde nunca antes operó de manera sistemática. Debemos ser, como lo somos, especialmente vigilantes con el avance de China en Asia, en el mar de la China Meridional, en el Pacífico, en África e Iberoamérica, y con su empeño por controlar las materias primas estratégicas y las tierras raras —China controla entre el 75 y el 80 % de la producción mundial y el 95 % de la capacidad de refinado—. La maniobra es también un test de cohesión tripartita para Japón, Filipinas y la credibilidad disuasoria estadounidense en el Indo-Pacífico. |
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Perspectivas y escenarios |
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El escenario más probable —55 %— es la normalización de la coerción en zona gris (gray zone): Pekín consolida las patrullas como nuevo statu quo de facto sin que ninguna potencia esté dispuesta a imponerle un coste real. Con un 30 % de probabilidad, un roce o incidente entre guardacostas tensa el estrecho de manera aguda sin desembocar en guerra abierta. El escenario de una crisis mayor en el Indo-Pacífico —15 % de probabilidad— requeriría que el pulso arrastrara a terceros potencias más allá del marco bilateral, haciendo saltar la chispa en toda la región. |
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4. León XIV en España: el resurgir de la fe y la huella de un papa profundamente espiritual, verdadero faro moral y muy cercano |
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Hechos |
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El viaje apostólico de León XIV a España —del 6 al 12 de junio, el primero de un pontífice en quince años—, bajo el lema «Levantad la mirada», ha tenido una densidad espiritual extraordinaria. Recibido por los reyes Felipe VI y Letizia en el Palacio Real de Madrid, el papa pidió no «atizar las llamas de la polarización» en un país políticamente convulso. La imagen más poderosa de la jornada fue la vigilia de oración en la plaza de Lima ante medio millón de jóvenes, a quienes León XIV lanzó un mensaje desarmante en su sencillez: «sed humanos, hombres y mujeres de carne y hueso», y «podéis cambiar la historia, hacedlo con amor». El actor malagueño Antonio Banderas —que el día anterior había producido y dirigido una representación del musical «Godspell» en esa misma vigilia— tomó la palabra el domingo en el Movistar Arena, convertido en moderno «atrio de los gentiles», ante un encuentro entre la fe y la cultura contemporánea, y pronunció una confesión memorable: «Soy víctima del hechizo de Dios». En la misa del Corpus Christi en la plaza de Cibeles, el pontífice advirtió de que la fe no puede convertirse en un «museo del pasado». |
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Implicaciones |
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Lo verdaderamente noticioso no es el protocolo ni la agenda intensa y cargada de actos de gran calado, sino el resurgir de la espiritualidad y de la fe que estas jornadas han hecho aflorar con una vitalidad que muchos analistas creían extinguida. Medio millón de jóvenes congregados por decisión propia en una plaza (sin olvidar la impresionante multitud de más de un millón doscientos mil fieles congregados con toda devoción y fe en los entornos de la plaza de Cibeles) desmienten, de un solo golpe, el relato de una Iglesia agonizante y de una generación anestesiada por el ruido. Y lo hacen atraídos no por una institución, sino por una persona: la huella singular de este papa —su calidez, su profunda espiritualidad, su cercanía, su sensatez y su brillante faro moral— ejerce una autoridad moral y ética que va mucho más allá de los creyentes y se ha convertido en un referente para toda la humanidad. Esta influencia y es mucho más profunda y duradera que cualquier poder político o institucional. León XIV se ha revelado como un faro moral y ético para creyentes y no creyentes por igual; la trascendencia extraordinaria de sus mensajes desborda el ámbito eclesial y alcanza la fibra de una generación que, en plena batalla cultural contra el relativismo y la superficialidad, agradece por fin encontrar un norte, un liderazgo moral profundamente arraigado en el ejemplo, la fe y el respeto a los principios de una moralidad y valores comunes a toda la humanidad. |
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Reflexión de fondo |
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Conviene detenerse aquí porque lo que se ha visto en Madrid no es anécdota, sino síntoma de una civilización que no ha perdido su sed de sentido, aunque lleve años fingiendo que sí. En una época que ha confundido la libertad con la ausencia de todo límite y la madurez con el cinismo, que medio millón de jóvenes respondan con entusiasmo a una llamada a «ser humanos» revela un hambre profundo que ni el consumo, ni las pantallas, ni el ruido de las redes sociales logran saciar. El secreto de este pontífice no está en la grandilocuencia, sino justamente en lo contrario: en una cercanía sin condescendencia, en una sensatez y auctoritas moral y ética surgida de una autenticidad que resulta hoy, en el panorama intelectual y moral que conocemos, casi revolucionaria. La huella que León XIV está dejando no es institucional, es moral, espiritual y de respeto a los derechos más sagrados comunes a toda la humanidad defendidos siempre desde la valentía y coraje más seros y respetuosos y por ello es un mensaje de honda raigambre humana, espiritual y pastoral. Que un misionero curtido durante años en el Perú interpele hoy a una generación entera a cambiar la historia «con amor» constituye, en mi opinión, el acontecimiento más esperanzador de los último años y un destello de esperanza en un panorama que cada día es más sombrío en todos los terrenos. |
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5. El clamor de paz: los mensajes de León XIV y el futuro de la humanidad |
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Hechos |
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En su discurso ante los Reyes y el cuerpo diplomático en el Palacio Real, León XIV afirmó que «nuestra época, sacudida por terribles desequilibrios y conflictos, clama desde sus profundidades por la paz», y reconoció que ese mensaje «hoy a unos les parece ingenuo y a otros provocador», cuando debería ser «acogido por quienes no se encierran en ideologías preconcebidas». El Papa agradeció a España su «adhesión fiel al derecho internacional y al multilateralismo» y su «compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos». El gesto prolonga los reiterados llamamientos de León XIV desde el inicio de su pontificado —en Año Nuevo pidió «construir un año de paz desarmando los corazones»— a poner fin a la violencia en Oriente Próximo, en Ucrania y en cuantos escenarios de guerra azotan hoy a la humanidad. |
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Implicaciones |
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En medio de tres incendios simultáneos —Irán-Israel, Ucrania y Gaza—, la voz del Papa da forma y visibilidad a un anhelo que la humanidad lleva inscrito en lo más hondo y que la política, atrapada en el ciclo electoral doméstico, suele ignorar: el deseo profundo y universal de paz. No es un clamor ingenuo; es la conciencia colectiva de que ninguna sociedad sobrevive indefinidamente al odio, a la guerra perpetua y al colapso del orden moral. Que sea la juventud quien recoja ese mensaje con el entusiasmo que hemos visto añade una dimensión histórica decisiva: el futuro pertenece a quienes aprenden hoy que la paz no se decreta, se construye, y que necesita testigos creíbles. Este analista, sin embargo, no puede dejar de señalar un matiz que la emoción no debe encubrir: la paz verdadera no es neutralidad entre el agresor y la víctima, y el clamor moral del papa no exime a los Estados de armarse de disuasión creíble y de voluntad política. El clamor ético y la seguridad real no se contradicen: se necesitan mutuamente. |
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Reflexión de fondo |
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La trascendencia de estos mensajes para el futuro de la humanidad se mide en una escala que excede con mucho la coyuntura inmediata. En un mundo que ha extraviado su brújula ética —donde el cinismo se disfraza de realismo, la indiferencia de prudencia y el nihilismo de sofisticación intelectual—, alguien recuerda que la dignidad de la persona no se negocia y que la paz comienza en el interior de cada uno. La juventud que llena las plazas no busca consignas: busca esperanza genuina, y la encuentra en un faro moral que no la trata con paternalismo ni con condescendencia, sino que la interpela con verdad, con ternura y con una autoridad nacida de la coherencia entre el sermón y la vida. Ahí reside, en mi opinión, la verdadera dimensión geopolítica de la semana: en un tiempo de guerras de temperatura variable, de liderazgos presos del exabrupto y de instituciones en crisis, el renovado compromiso de millones de jóvenes con un horizonte de sentido y de paz es, quizá, la reserva moral de la que depende, a la larga, la propia seguridad y cohesión de nuestras sociedades. |
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6. Perú decide: la urna como frontera del continente |
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Hechos |
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Perú celebró ayer, 7 de junio, la segunda vuelta de sus elecciones presidenciales entre la conservadora Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y el izquierdista Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), antiguo ministro de Comercio Exterior del encarcelado expresidente Pedro Castillo. Los primeros resultados parciales de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) otorgan ventaja a Fujimori —en torno al 52,7 % frente al 47,2 % de Sánchez—, con el recuento aún en curso y sin proclamación definitiva del Jurado Nacional de Elecciones (JNE). El telón de fondo es exigente: Perú produce cerca del 12 % del cobre mundial, cuenta con una cartera minera valorada en unos 64.000 millones de dólares, arrastra un crecimiento del 2,8 % y una pobreza superior al 33 %, y registra la inseguridad como primera preocupación ciudadana. Unos 45.000 efectivos militares y policiales garantizaron la jornada. Es la cuarta segunda vuelta consecutiva de Fujimori, quien en 2021 realizó denuncias de fraude nunca probadas. |
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Implicaciones |
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Estamos ante unas elecciones tan trascendentales para el continente latinoamericano como lo fueron en su día las de Colombia. En mi lectura, el riesgo que se cernía sobre Perú era el de que un proyecto de extrema izquierda revolucionaria, de inspiración marxista-leninista y heredero directo del castillismo, alcanzara la presidencia de uno de los países con mayor proyección estratégica del Pacífico iberoamericano. Quiero, además, insistir en un punto de justicia: es hora de desvincular definitivamente a Keiko Fujimori de la figura de su padre —Alberto Fujimori ya pagó sus excesos y delitos ante la justicia peruana— y juzgarla por sus propias propuestas y su propio historial. Late por debajo de este proceso una cuestión que desborda lo doméstico: el megapuerto de Chancay y la penetración de Pekín en sectores estratégicos convierten el resultado en una bifurcación entre la consolidación de Perú como socio de Occidente o su deriva hacia la órbita de competencia geopolítica china. Coherentes con nuestra oposición frontal a las dictaduras de cualquier color en Iberoamérica —y muy especialmente a la narcodictadura chavista de Venezuela y a los regímenes de Cuba y Nicaragua—, seguiremos con máxima atención el recuento y el siempre presente riesgo del relato del fraude. |
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Perspectivas y escenarios |
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En el escenario más probable —55 % de probabilidad—, la ventaja de Fujimori se confirma en el recuento definitivo, preservando el modelo económico orientado al mercado y la alineación de Perú con Occidente frente a la penetración china. Con un 30 % de probabilidad, el margen se estrecha en el recuento rural —el histórico feudo del castillismo— hasta hacer el resultado impugnable o incluso reversible, reabriendo la batalla por la legitimidad con todos los riesgos institucionales que ello conlleva. El escenario de una crisis institucional prolongada —15 % de probabilidad— volvería a atrapar a Perú en el ciclo de inestabilidad que lo tiene paralizado desde hace una década. |
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III. RACK DE MEDIOS |
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IV. SEMÁFORO DE RIESGOS |
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1. COMENTARIO EDITORIAL |
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El 8 de junio de 2026 confirmará en los libros de historia lo que venía anunciándose con meridiana claridad: el armisticio entre Irán e Israel era, más que una tregua, un aplazamiento. Los misiles de anoche no son una anomalía; son la consecuencia lógica de una Paradoja del Descabezamiento que el optimismo occidental se empeña obstinadamente en no querer ver. Cuando se decapita una estructura de mando sin sustituirla por una autoridad capaz de imponer disciplina, lo que queda no es un régimen más manejable, sino un avispero de ultraconservadores sin árbitro —el triunvirato del CGRI— que son incapaces de pactar la menor concesión por miedo a aparecer débiles ante sus propios pares. Esa es, hoy, la oligarquía yihadista de Teherán. |
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Frente a ello, la potencia que debería liderar la contención improvisa. Mantengo mi posición, calibrada pero firme: soy solo moderadamente crítico con Trump en lo que atañe a sus negociaciones con terceros, y reconozco sus innegables éxitos diplomáticos —Camboya-Tailandia, Gaza, Azerbaiyán-Armenia— cuando actúa con prudencia y aconsejado por Marco Rubio. Pero no puedo sino lamentar la deriva errática y transaccional —sin más fundamento que la intuición y el exabrupto— que le lleva a llamar «loco» a un aliado por teléfono mientras carece de un plan serio para el día después en Irán. La Casa Blanca acierta en el diagnóstico y yerra con demasiada frecuencia en la prescripción. Marco Rubio sigue siendo el adulto indispensable en la sala; confiamos en que la sensatez del sistema acabe imponiéndose. |
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Mientras tanto, Pekín juega su partida larga al este de Taiwán con la frialdad de quien sabe que el tiempo, y las tierras raras, juegan a su favor; los mercados se estremecen ante una Reserva Federal que descubre que la inflación no se doblega a golpe de aranceles; y Europa, una vez más, mira hacia otro lado, incapaz de tomarse en serio su propia defensa, su propia seguridad y, en definitiva, su propio destino. España mantiene la incoherencia estructural que esta tribuna no puede dejar de señalar: Rota y Morón son parte activa de la logística del conflicto, y sin embargo el Gobierno se presenta ante el mundo con un discurso de neutralidad que raya en la irresponsabilidad y que muestra más hostilidad hacia Washington que hacia Teherán. La exigencia no es de maximalismo: es de coherencia elemental. |
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Y, sin embargo, la imagen que me llevo de esta jornada no es la del fuego cruzado sobre el norte de Israel, sino la de medio millón de jóvenes congregados en una plaza de Madrid para escuchar a un hombre que les pide, con sencillez desarmante, que «sean humanos». No conviene despachar ese fenómeno como un paréntesis devocional ajeno a la geopolítica. En un tiempo dominado por el relativismo, la superficialidad y el culto al exabrupto, ese resurgir de la fe y de la espiritualidad que León XIV ha encendido en España —y que la juventud del mundo está reclamando con una intensidad que los analistas no habían previsto— es, en mi opinión, la noticia de fondo más trascendente de la semana. El secreto de este Papa no está en la pompa ni en la institución: está en su calidez, en su cercanía, en una sensatez que habla de tú a tú, en la autoridad moral que emana de quien predica con coherencia lo que vive. León XIV es un faro moral y ético para creyentes y no creyentes por igual; la trascendencia extraordinaria de sus mensajes —el clamor de paz de una humanidad exhausta, el renovado compromiso de una juventud que agradece por fin encontrar un norte— apunta a algo que los estrategas suelen olvidar: que la seguridad y la cohesión de las naciones descansan, en último término, sobre una reserva moral sin la cual no hay disuasión, ni alianza, ni orden que se sostengan. |
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He aquí, pues, la enseñanza de la jornada. En el Pacífico iberoamericano, Perú nos recuerda que la libertad se defiende también en las urnas, frente a la tentación revolucionaria marxista-leninista y frente a la penetración silenciosa de potencias que no nos desean libres. La paz no es neutralidad entre el verdugo y la víctima, y el clamor moral del Papa no exime a los Estados de armarse de disuasión y de voluntad política. Pero que esa paz vuelva a ser deseada —y deseada por los jóvenes— es, quizá, la única buena noticia capaz de levantarnos la mirada. La exigencia, conviene insistir, no es de maximalismo: es de coherencia, y también de esperanza. |