Ormuz vuelve al límite: EEUU e Irán se disparan mientras negocian un acuerdo sin firma

Gripen
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Este 29 de mayo está pendiente de la negociación, siempre a punto de romperse, entre los Estados Unidos y la oligarquía dictatorial y mafiosa de Teherán. Estamos ante una muestra más un perfecto ejemplo de lo que he denominado «fractura sistémica contenida», ese estado en el que las grandes potencias parece que se asoman al abismo, miden la caída y, en el último instante, recogen el pie del acelerador sin haber resuelto nada de fondo. En el estrecho de Ormuz se disparan y se sientan a hablar el mismo día; en el sur del Líbano la aviación israelí ataca a la organización terrorista Hizbollah. Beirut entierra a sus civiles. 

En Washington la conversación pública no es ya sobre la guerra, sino sobre los negocios bursátiles del presidente y sobre un billete de doscientos cincuenta dólares con su efigie.

Mientras tanto, en los flancos que la atención mediática descuida —y este analista insiste en que ahí, precisamente, se cuece el siglo—, Ucrania convierte su industria del dron en moneda diplomática y China vuelve a tantear las costuras del Indo-Pacífico aprovechando que el coloso americano mira hacia el Golfo. Es el retrato de una época sin estadistas a la altura, en la que el cortoplacismo y el exabrupto sustituyen a la estrategia. Repasemos, con el rigor de siempre y sin concesiones, las seis noticias que de verdad han movido el tablero.

 

II. NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS

1. Ormuz: fuego y negociación el mismo día; el acuerdo con Irán, “en gran medida cerrado” pero sin firma de Trump

Hechos

En la madrugada del jueves, fuerzas estadounidenses e iraníes intercambiaron fuego en las inmediaciones del estrecho de Ormuz: el Mando Central norteamericano (CENTCOM) confirmó que Irán lanzó un misil balístico contra Kuwait —interceptado— y que la Guardia Revolucionaria (IRGC) atacó una base aérea estadounidense, mientras Washington respondía golpeando drones y una plataforma de lanzamiento iraní en torno al estrecho. Pese a ello, el vicepresidente Vance habló de «progresos» y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró haber recibido garantías de Omán de que no impondrá peajes (tolls) al tránsito por Ormuz, después de haber amenazado horas antes con sanciones a Mascate. El presidente Trump, fiel a su estilo, insistió en que sigue «no satisfecho» con los términos del memorando de entendimiento (MOU) y desmintió la versión iraní según la cual el borrador contempla la retirada de las fuerzas estadounidenses y el fin del bloqueo de los puertos iraníes.

 

Implicaciones

Estamos ante el ejemplo más nítido de una «guerra de temperatura variable»: un conflicto de baja resolución pero altísima capacidad destructiva, que nadie puede ganar y que nadie se permite perder. La contradicción entre el comunicado de Teherán y el de Washington sobre el propio contenido del MOU revela que no hay todavía acuerdo digno de ese nombre, sino una coreografía de gestos para los respectivos públicos internos. Y aquí reaparece, con toda su fuerza, la paradoja del descabezamiento: eliminado quien podía imponer disciplina interna, el triunvirato de la Guardia Revolucionaria —todos ellos ultraconservadores— carece de la autoridad, el rango y la personalidad necesarios para forzar a sus pares a aceptar concesiones. 

Perspectivas y escenarios

Escenario A (probabilidad alta): se mantiene el alto el fuego «en soporte vital» (life support), con escaramuzas intermitentes y un Ormuz semiabierto que basta para aliviar parcialmente la crisis energética, pero sin acuerdo de fondo sobre el programa nuclear y balístico. Escenario B (en torno al 40 %): un incidente mal calibrado —un misil que no se intercepta, una plataforma hundida— reabre la fase cinética con consecuencias inmediatas sobre el precio del crudo. Lo que no contemplo, porque sería wishful thinking (ilusión voluntarista), es una pacificación rápida y ordenada: no la habrá mientras el poder en Teherán siga atomizado.

 

2. El Líbano, de nuevo mártir: Israel intensifica su ofensiva contra Hizbollah y ordena evacuaciones masivas

Hechos

El Ministerio de Sanidad libanés cifró en al menos once los muertos —entre ellos dos niños— por los ataques israelíes de la mañana del jueves; un bombardeo sobre un edificio en Sidón dejó cinco fallecidos y veintiuna personas heridas, y otro al sur de Beirut mató a una mujer y a dos menores. El ejército israelí, que asegura haber «golpeado con precisión» objetivos de la organización terrorista Hizbollah, ha emitido órdenes de evacuación para Tiro, Nabatiyeh y decenas de localidades del sur, en una de las jornadas de bombardeo más intensas de las últimas semanas. Naciones Unidas habla de un ritmo de desplazamiento superior al de 2024, con cientos de miles de libaneses huyendo de nuevo hacia el norte.

Implicaciones

Permítaseme, como tantas veces he escrito y por razones que el lector de mi ensayo sobre el Líbano conoce, no fingir neutralidad sentimental ante el enésimo calvario de ese Estado mártir. Dicho lo cual, el análisis ha de ser frío: Hizbollah —no «la milicia», no «el grupo», sino la organización terrorista que es, y cada uno de sus miembros un terrorista— ha vuelto a arrastrar al Líbano a una guerra que no decidió el pueblo libanés, disparando contra el norte de Israel «en solidaridad» con la oligarquía de Teherán. El presidente Aoun ha llegado a acusar abiertamente a Hizbollah de querer «colapsar» el Estado y ha expresado su disposición a negociaciones directas con Israel: una fractura interna libanesa que no se veía con esta crudeza desde hace décadas.

Perspectivas y escenarios

La gran incógnita es si Washington, que a través del secretario de Estado Marco Rubio ha condenado el llamamiento de Hizbollah a derribar al Gobierno libanés, logrará contener la ofensiva antes de que destruya las últimas instituciones del país. Mi pronóstico es sombrío: mientras Teherán necesite a su proxy libanés como carta de negociación en Ormuz, el sufrimiento del Líbano seguirá siendo, para el régimen, un activo prescindible.

 

3. Ucrania convierte el dron en arma diplomática mientras las negociaciones siguen congeladas

Hechos

El ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sibiha, sostuvo que los ataques con drones en territorio ruso pueden presionar a Putin para terminar la guerra, y reivindicó las capacidades de su país en este terreno. Kiev, que estima poder producir hasta 55.000 millones de dólares en material de defensa en 2026, aunque solo tiene financiación para unos 15.000 millones, avanza hacia un gran acuerdo de drones con los Estados Unidos y ha enviado interceptores y pilotos a Oriente Medio para ayudar a los aliados estadounidenses a derribar los mismos Shahed de diseño iraní que Rusia emplea contra las ciudades ucranianas. Las negociaciones de paz, en cambio, siguen estancadas, distraída Washington por su propia guerra contra Irán.

Implicaciones

He aquí una de esas paradojas estratégicas que merecen subrayarse: la guerra de Irán, que ha consumido la atención americana, ha terminado por revalorizar el saber hacer ucraniano. Donde antes el presidente Trump despachaba con suficiencia la pericia de Kiev —«nosotros sabemos más de drones»—, la realidad del campo de batalla del Golfo ha impuesto su lección. Ucrania, que fabrica millones de drones FPV frente a los pocos cientos de miles de la industria estadounidense, ha pasado de mendigar armas a exportar tecnología. Es la enésima prueba de que la innovación nace de la necesidad, y de que una Europa seria debería estar integrando ya esa experiencia en su propia defensa, como con razón reclama la diplomacia báltica.

Perspectivas y escenarios

Soy, lo he dicho muchas veces, solo moderadamente crítico con la política exterior de Trump, salvo en el capítulo ruso, donde su deriva transaccional —fundada en la intuición y no en el principio— me parece un error de bulto. Aflojar sanciones al crudo ruso mientras Moscú machaca Kiev a misilazos es premiar la agresión. Confío, como siempre, en que la sensatez de quienes le rodean, y en particular la de Marco Rubio, acabe imponiéndose sobre el exabrupto.

 

4. Trump, bajo sospecha de corrupción por la operativa bursátil de su fondo, y un billete de 250 dólares con su rostro

Hechos

La conversación política en Washington gira estos días en torno a las acusaciones de corrupción derivadas de la operativa con acciones individuales del fideicomiso (trust) del presidente Trump —una práctica sin precedentes en un presidente en ejercicio en la era moderna— y a la revelación de que el Tesoro ha dado pasos para diseñar un billete de 250 dólares con la efigie de Trump, lo que sería la primera vez que una persona viva figura en la moneda estadounidense. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó la existencia de un diseño. Los demócratas hablan de «corrupción alucinante» tras conocerse movimientos bursátiles millonarios coincidentes con anuncios presidenciales sobre Irán; la Casa Blanca lo niega como «irresponsable».

Implicaciones

Aquí debo deslindar con cuidado, porque la línea editorial de esta casa es nítida: aplaudo sin reservas la batalla cultural de Trump contra el wokismo y los excesos de la izquierda, así como buena parte de sus aciertos diplomáticos —Camboya-Tailandia, Gaza, Azerbaiyán-Armenia—; pero el elogio no puede tornarse cortesanía. La operativa bursátil presidencial y un billete con el propio rostro pertenecen al registro del exceso, no al del estadista. No se trata de hacer leña: se trata de exigir coherencia. Un presidente que combate la deriva moral del adversario está obligado a una pulcritud ejemplar en lo propio.

Perspectivas y escenarios

Con las elecciones de medio mandato (midterms) de noviembre en el horizonte, estos episodios serán munición para una oposición que, dicho sea de paso, tampoco da ejemplo —el ala radical del Partido Demócrata, esos mal llamados «socialistas democráticos» y la Squad, llevan su propia guerra civil interna sobre la negociación de acciones—. El riesgo para Trump no es jurídico inmediato, sino reputacional y electoral.

 

5. El Indopacífico se mueve: China tantea Dongsha mientras Washington mira al Golfo

Hechos

A finales de mayo, un buque de la Guardia Costera china (CCG) penetró en las aguas restringidas de la isla de Pratas/Dongsha, obligando a responder a la Guardia Costera de Taiwán tras un tenso pulso verbal. El movimiento llega después de la cumbre Trump-Xi de mediados de mes en Pekín y de las inquietantes ambigüedades del presidente estadounidense sobre Taiwán. Los analistas del Indo-Pacífico advierten de una posible «vinculación de los tres mares» —Mar de China Oriental, estrecho de Taiwán y Mar de China Meridional— capaz de desencadenar reacciones en cadena.

 

Implicaciones

Vengo advirtiendo, informe tras informe, de que el verdadero desafío del siglo no está en el Golfo sino en el Indo-Pacífico, y de que debemos ser implacablemente vigilantes con el expansionismo chino en el Mar de China Meridional, el Pacífico, África e Iberoamérica, así como con su intento de controlar las materias primas estratégicas y las tierras raras. Pekín no actúa por impulso, sino por método: aprovecha cada distracción del coloso americano para mover una ficha. Que Washington tenga los ojos puestos en Ormuz es, para Xi, una ventana de oportunidad. La rivalidad sino-americana es una rivalidad sistémica entre una potencia establecida y otra emergente con modelos incompatibles, no un remedo de Guerra Fría, conviene insistir.

Perspectivas y escenarios

No espero una crisis abierta del estrecho a corto plazo, pero sí una intensificación de la presión de zona gris: incursiones de la Guardia Costera, maniobras navales y guerra de relato dirigida a la opinión pública taiwanesa de cara a las elecciones locales. La pregunta de fondo, la de siempre, es si los Estados Unidos pueden sostener dos teatros simultáneos sin descuidar ninguno.

 

6. El reseteo de la seguridad global: la guerra de Irán acelera las alianzas regionales y el rearme

Hechos

El conflicto de Oriente Medio está acelerando un reseteo de la cooperación en seguridad a escala mundial, con alianzas defensivas que tienden a regionalizarse, objetivos de gasto más altos y nuevos modelos de adquisición de armamento, desde el Golfo hasta Europa y Asia-Pacífico. En paralelo, los Estados europeos corren por desarrollar capacidades de guerra de drones de la mano de Ucrania, en una carrera por la autonomía estratégica que, sin embargo, no resuelve por sí sola el problema de la disuasión.

Implicaciones

Aquí no puedo ser indulgente. La mediocre y miope clase política del siglo XXI —y muy especialmente una Europa incapaz de tomarse en serio su propia defensa, su seguridad y su destino— vuelve a llegar tarde. Solo cuando el fuego le lame los pies descubre el continente que los drones son la mitad de la respuesta y que la disuasión es la otra mitad. Que la integración de la experiencia ucraniana se debata hoy en cumbres bálticas y no se hubiera ejecutado hace tres años es la medida exacta de nuestra negligencia estratégica.

Perspectivas y escenarios

La tendencia hacia alianzas regionales y mayor gasto es estructural y no se revertirá; la duda es si Europa la aprovechará para construir autonomía real o para seguir comprando capacidades ajenas. Sigo siendo, como sabe el lector, atlantista de corazón y europeísta convencido —y por eso mismo, implacable con la pereza europea—.

 

III. RACK DE MEDIOS

Síntesis del enfoque editorial dominante en las principales cabeceras y agencias de las últimas veinticuatro horas:

Medio / Agencia

Enfoque editorial dominante (24 h)

The New York Times / Washington Post

Centran el foco en el frente interno: la operativa bursátil presidencial, el proyecto del billete de 250 dólares y las acusaciones de corrupción ocupan portada; cobertura escéptica de los «progresos» en Ormuz.

The Wall Street Journal / CNBC / Bloomberg

Lectura económica del conflicto: impacto del semibloqueo de Ormuz sobre el crudo y la inflación; el acuerdo «en gran medida cerrado» como variable de mercado.

The Times / The Telegraph / The Guardian / BBC

Énfasis británico en la dimensión humanitaria del Líbano y en las capacidades de drones de Ucrania; The Guardian, más crítico con Israel.

Le Monde / Le Figaro / Libération / La Croix

Atención al reseteo de la seguridad europea y a la autonomía estratégica; tono preocupado por la regionalización de las alianzas.

FAZ / Die Welt / Die Zeit

Foco en el rearme europeo y en la lección ucraniana sobre guerra de drones; debate sobre la disuasión continental.

CNN / Fox News / CBS / PBS

CNN y PBS, detalle minuto a minuto del intercambio de fuego en Ormuz y del MOU; Fox, énfasis en la firmeza negociadora de Trump.

Times of Israel / Jerusalem Post / Haaretz

Cobertura intensiva de la ofensiva en el Líbano y de los ataques de drones de Hizbollah; Haaretz, más crítico con el coste civil.

Al-Jazeera / Al-Arabiya / An-Nahar / L'Orient-Le Jour

Las cabeceras libanesas subrayan el drama de los desplazados y la fractura Aoun-Hizbollah; las del Golfo, la exigencia de reabrir Ormuz.

Reuters / AFP / AP / DPA

Reporte factual y contrastado del intercambio de fuego, las evacuaciones libanesas y las garantías omaníes sobre Ormuz.

SCMP / China Daily / Global Taiwan Institute

SCMP y China Daily, lectura de la cumbre Trump-Xi; el GTI advierte del tanteo chino sobre Dongsha como nuevo punto de presión.

Kyiv Post / Kyiv Independent / Ukrainska Pravda

Reivindicación de las capacidades de drones ucranianas y del «mega-acuerdo» con Washington; presión sobre Putin.

Foreign Affairs / The Economist / EIU / RUSI / IISS / CSIS

Análisis de fondo: «fractura sistémica contenida», reseteo de las alianzas de seguridad y rivalidad sistémica con China.

 

IV. SEMÁFORO DE RIESGOS

Estrecho de Ormuz / guerra Irán-EE. UU. (ROJO): intercambio de fuego activo y acuerdo sin firmar; riesgo elevado de reactivación cinética y nuevo shock energético.

Líbano / ofensiva contra Hizbollah (ROJO): escalada en máximos, evacuaciones masivas y fractura institucional libanesa; sin techo a la vista.

Frente interno EE. UU. / corrupción y midterms (NARANJA): desgaste reputacional creciente del Ejecutivo; sin riesgo jurídico inmediato pero con coste electoral.

Indo-Pacífico / presión china sobre Taiwán (NARANJA): zona gris en aumento (Dongsha); sin crisis abierta a corto plazo, pero tendencia al alza.

Ucrania-Rusia / negociaciones congeladas (AMARILLO): estancamiento diplomático con bombardeos cruzados; la baza del dron revaloriza a Kiev sin desbloquear la paz.

Reseteo de la seguridad global / rearme (AMARILLO): tendencia estructural a alianzas regionales y mayor gasto; oportunidad y riesgo a la vez para Europa.

Diplomacia presidencial de éxito (Gaza, Cáucaso, Sudeste Asiático) (VERDE): activos consolidados que conviene preservar frente a la deriva del exabrupto.

 

V. COMENTARIO EDITORIAL

Si algo enseña la jornada que acabamos de diseccionar es que vivimos la era del gesto sin estrategia. En Ormuz se dispara y se negocia el mismo amanecer, no porque exista un plan, sino porque ninguna de las partes ha sabido construir uno: la oligarquía dictatorial y mafiosa de Teherán, descabezada y atomizada, no tiene quien firme; y Washington, atrapado entre la prisa del presidente y la prudencia de quienes lo rodean, no acaba de decidir qué quiere. Lo he sostenido desde el primer día de esta guerra y lo reitero sin matices: he estado y estoy a favor de los golpes contra el régimen iraní, pero soy y seré durísimo con la ausencia absoluta de planificación para el día después —para el momento en que el régimen ceda o implosione—. Sin ese plan, la victoria militar se convierte en vacío de poder, y el vacío de poder, ya lo sabemos, es la antesala del caos.

El Líbano vuelve a sangrar por una guerra que no eligió, arrastrado por una organización terrorista que cada uno de cuyos miembros es, individualmente, un terrorista, y que sirve los intereses de Teherán a costa de los civiles libaneses. Que el propio presidente Joseph Aoun acuse a Hizbollah de querer someter al Estado marca un punto de no retorno cuya magnitud aún no calibramos. Y mientras Oriente Medio absorbe toda la luz, en la penumbra China mueve ficha en Dongsha y Ucrania nos da, una vez más, una lección de innovación que Europa se obstina en no aprender.

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