Bab el-Mandeb amenaza Europa mientras el Dow Jones cierra en rojo

Análisis profundo sobre la posible clausura del Estrecho de Bab El-Mandeb por parte de Irán y sus consecuencias para Europa, la industria militar estadounidense, y el entramado geopolítico global, con la perspectiva del experto Eduardo Olier.
Imagen representativa del Estrecho de Bab El-Mandeb, escenario estratégico de la geopolítica contemporánea y foco del análisis de Eduardo Olier en Negocios TV.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
Imagen representativa del Estrecho de Bab El-Mandeb, escenario estratégico de la geopolítica contemporánea y foco del análisis de Eduardo Olier en Negocios TV.

El Dow Jones cerró este jueves 16 de julio de 2026 con una caída de 105,67 puntos, un 0,20%, hasta situarse en 52.552,97 enteros.
No fue una jornada de pánico, pero sí de creciente cautela.
El deterioro de los semiconductores lastró Wall Street mientras los nuevos ataques estadounidenses contra Irán añadían incertidumbre geopolítica.
En segundo plano aparece una amenaza mucho mayor: el posible bloqueo de Bab el-Mandeb.
«Sería un golpe brutal de Irán y un caos en Europa», advierte Eduardo Olier, profesor del Instituto Choiseul.

 

Wall Street aún no descuenta el peor escenario

La caída del Dow fue moderada frente al descenso del 1,5% del Nasdaq, condicionado por las ventas en Nvidia y otros ganadores de la inteligencia artificial. El petróleo, además, terminó borrando parte de sus avances iniciales.

La reacción indica que los inversores todavía no consideran inminente un cierre completo de Bab el-Mandeb. Sin embargo, el mercado comienza a introducir una prima de riesgo ante la posibilidad de que la guerra se extienda desde el golfo Pérsico hasta el mar Rojo.

Una interrupción efectiva de esta ruta obligaría a revisar al alza las previsiones de inflación, transporte y costes industriales.

El segundo cerrojo marítimo

Irán habría pedido a los hutíes de Yemen que estén preparados para cerrar Bab el-Mandeb si Estados Unidos ataca centrales eléctricas u otras infraestructuras energéticas iraníes. La información procede de tres fuentes consultadas por Reuters, aunque Teherán no ha confirmado públicamente la orden.

El estrecho conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y permite acceder al canal de Suez. Por él circulaban 8,7 millones de barriles diarios en 2023, volumen que cayó hasta cuatro millones durante los primeros ocho meses de 2024 por los ataques hutíes.

El precedente demuestra que ni siquiera hace falta cerrar físicamente el paso para paralizarlo.

Europa sería la gran perjudicada

Un nuevo bloqueo obligaría a los buques que conectan Asia y Europa a rodear el cabo de Buena Esperanza. La ruta alternativa aumenta los días de navegación, el consumo de combustible, las primas de seguro y la cantidad de barcos necesarios para transportar el mismo volumen de mercancías.

Europa recibiría el golpe por tres vías: energía más cara, componentes industriales más lentos y nuevos problemas de suministro. La consecuencia sería especialmente grave para Alemania, Francia, Italia y España, cuyas industrias todavía afrontan costes energéticos superiores a los de Estados Unidos o China.

Bab el-Mandeb no amenaza únicamente al petróleo; amenaza el modelo comercial europeo.

La defensa amplía su negocio

Olier señala a la industria militar estadounidense como uno de los grandes beneficiarios de la escalada. La afirmación tiene una base económica evidente: cada misil interceptado obliga a producir otro y cada ataque incrementa la demanda de radares, lanzadores y sistemas antiaéreos.

Raytheon, filial de RTX, firmó en abril un contrato de 3.700 millones de dólares para suministrar interceptores Patriot a Ucrania. Lockheed Martin recibió también un contrato multimillonario para acelerar la fabricación de misiles PAC-3.

No demuestra que estas compañías provoquen las guerras, pero sí que la prolongación de los conflictos sostiene pedidos extraordinarios durante años.

Los fondos y el poder financiero

BlackRock, Vanguard y otros grandes gestores aparecen habitualmente entre los accionistas de compañías de defensa. Sin embargo, esa presencia debe interpretarse con cautela: buena parte de las participaciones corresponde a fondos indexados que replican automáticamente índices bursátiles amplios.

La relación financiera existe, pero no prueba por sí misma que estas entidades determinen la política exterior estadounidense. El riesgo está en presentar una estructura ordinaria de propiedad bursátil como evidencia de una coordinación geopolítica.

Lo verdaderamente relevante es otro dato: el aumento del gasto militar convierte a la defensa en un sector con ingresos públicos previsibles y contratos a largo plazo.

La carta más peligrosa de Teherán

Irán dispone de aliados regionales capaces de responder sin desencadenar inmediatamente un enfrentamiento directo entre ejércitos. Los hutíes representan precisamente esa capacidad asimétrica: drones y misiles relativamente baratos pueden obligar a desviar buques valorados en cientos de millones.

El diagnóstico de Olier resulta especialmente inquietante porque Bab el-Mandeb funciona como alternativa parcial a las dificultades de Ormuz. Amenazar ambos pasos equivale a presionar simultáneamente las dos grandes salidas energéticas de Oriente Medio.

El Dow Jones ha cerrado con una pérdida limitada. Europa, sin embargo, no podría permitirse que la amenaza marítima pasara de las palabras a los hechos.

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