El Nasdaq sube un 0,62% pese al desplome de SpaceX

El índice tecnológico cerró en 26.269,23 puntos, aunque la caída de los semiconductores y el regreso de SpaceX al precio de su OPV revelan una creciente fragmentación en Wall Street.
Captura del vídeo de Negocios TV que analiza la caída bursátil de SpaceX y la estrategia de Trump en el Golfo de Ormuz.<br>                        <br>                        <br>                        <br>
Wall Street en vilo: Trump recula ante Irán y SpaceX desploma su valor histórico

Wall Street cerró la sesión del 15 de julio de 2026 con avances moderados que contrastaron con el nerviosismo observado dentro del mercado tecnológico. El Nasdaq Composite ganó 162,22 puntos, un 0,62%, hasta situarse en 26.269,23 puntos. El S&P 500 avanzó un 0,38% y el Dow Jones sumó 150,37 puntos. Sin embargo, el Nasdaq 100 cayó un 0,25%, lastrado por los fabricantes de semiconductores y por el deterioro de SpaceX. La fotografía final no fue la de un desplome generalizado, sino la de un mercado cada vez más dividido.

Dos Nasdaq distintos

La divergencia entre el Nasdaq Composite y el Nasdaq 100 explica buena parte de la aparente contradicción de la jornada. El primero subió gracias al avance de grandes compañías como Apple, Alphabet y Amazon, mientras el segundo terminó cerca de 29.511 puntos, presionado por las caídas de los valores vinculados a chips y equipamiento para inteligencia artificial.

El índice de semiconductores de Filadelfia perdió alrededor de un 2,1%, con retrocesos en Micron, Intel, AMD y Marvell. La tecnología no cayó en bloque: el dinero abandonó los segmentos más caros y buscó refugio en las empresas con beneficios más visibles.

Este movimiento revela una rotación interna que puede resultar más importante que la variación diaria de los índices. Wall Street sigue comprando crecimiento, pero empieza a distinguir entre capacidad real de generar caja y expectativas construidas sobre valoraciones extraordinarias.

SpaceX toca el precio de su OPV

SpaceX volvió a ocupar el centro de la sesión. La compañía cayó hasta un mínimo intradía de 132,15 dólares, perforando por primera vez los 135 dólares fijados en su salida a Bolsa del 12 de junio. Posteriormente recuperó terreno y cerró alrededor de 135,27 dólares, prácticamente en el punto de partida.

El retroceso desde su máximo de 225,64 dólares ronda ya el 40%. Además, la compañía ha perdido más de 800.000 millones de dólares de capitalización desde sus niveles más altos.

Lo más grave no es una caída aislada, sino el cambio psicológico. SpaceX ha pasado de representar la gran promesa bursátil de 2026 a convertirse en una prueba sobre cuánto está dispuesto a pagar el mercado por el futuro.

El efecto sobre el Nasdaq 100

La corrección tiene una relevancia adicional porque SpaceX entró en el Nasdaq 100 el 7 de julio, apenas unas semanas después de completar su OPV. Su incorporación obligó a numerosos fondos indexados a comprar acciones para replicar la composición del índice.

Aquella demanda automática proporcionó inicialmente un soporte considerable. Sin embargo, cuando desaparece el impulso de los fondos pasivos, el precio vuelve a depender de las expectativas de crecimiento, los resultados y la confianza del inversor.

A ello se suma la posibilidad de que nuevas acciones queden disponibles para su venta durante agosto. El aumento de títulos negociables podría elevar la volatilidad y prolongar la presión bajista. La inclusión en un gran índice garantiza compradores iniciales, pero no protege frente a una valoración excesiva.

Trump rectifica sobre Ormuz

La incertidumbre geopolítica procedió de la decisión de Donald Trump de abandonar su propuesta de imponer un peaje del 20% a los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz. La Casa Blanca sustituyó aquella iniciativa por conversaciones comerciales y compromisos de inversión con países del Golfo.

La rectificación fue interpretada por sus críticos como una señal de debilidad frente a Irán. No obstante, también puede leerse como un intento de evitar una escalada que habría elevado todavía más el precio del petróleo y las expectativas de inflación.

Por Ormuz circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, por lo que cualquier amenaza sobre el tráfico marítimo repercute inmediatamente en la energía, el transporte y los costes industriales.

La geopolítica no hundió Wall Street

Pese al ruido político, los principales índices estadounidenses terminaron al alza. Los inversores reaccionaron favorablemente al descenso inesperado de los precios mayoristas y a unos resultados empresariales sólidos, especialmente dentro del sector financiero. BlackRock y Morgan Stanley destacaron entre las compañías que sostuvieron el mercado.

Este hecho obliga a matizar la lectura inicial. La marcha atrás de Trump generó incertidumbre estratégica, pero no provocó una ola generalizada de ventas. El castigo se concentró en los semiconductores, determinadas compañías tecnológicas y valores con valoraciones especialmente exigentes. Los datos económicos continúan dominando la dirección de los índices, mientras la geopolítica determina qué sectores asumen el mayor riesgo.

Durante el debate de Negocios TV, Gabriel Montalto, Valeria Gómez y Víctor Hugo Fernández pusieron el foco en esa fragmentación. Hatem Dhiab destacó la revisión de valoraciones tecnológicas, Ignacio Mieres analizó los niveles técnicos y Robert Valencia abordó el giro estratégico estadounidense.El cierre positivo del Nasdaq no elimina las señales de advertencia. Un índice puede subir mientras algunas de sus compañías más representativas atraviesan correcciones profundas.

La jornada deja así un nuevo mapa financiero: grandes tecnológicas sosteniendo los índices, fabricantes de chips perdiendo impulso y SpaceX enfrentándose por primera vez al precio real que Wall Street está dispuesta a pagar por sus promesas.

Comentarios