Wall Street vendió chips y Asia se despierta con resaca tecnológica

El Nasdaq perdió un 1,5% ante las dudas sobre las inversiones en inteligencia artificial, mientras Netflix cayó más de un 7% después del cierre.
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Foto de Patrick Weissenberger en Unsplash
Wall Street Foto de Patrick Weissenberger en Unsplash

La gran apuesta mundial por la inteligencia artificial comienza a enfrentarse a su prueba más incómoda: demostrar que los beneficios crecerán al mismo ritmo que las inversiones.

Wall Street cerró este jueves con pérdidas, arrastrada por los fabricantes de semiconductores. El Nasdaq retrocedió un 1,5%, el S&P 500 perdió un 0,5% y el Dow Jones cedió 105,67 puntos.

La corrección amenaza ahora con extenderse a Asia. Los futuros anticipaban descensos en Japón y Hong Kong, mientras Netflix añadía otra señal de inquietud al caer con fuerza después de presentar sus resultados.

El Nasdaq recibe el golpe

El Nasdaq perdió 387,28 puntos, hasta los 25.881,95 enteros, en la peor evolución entre los grandes índices estadounidenses. El S&P 500 terminó en 7.533,77 puntos y el Dow Jones bajó un 0,2%, hasta 52.552,97.

El castigo estuvo concentrado. Más compañías del S&P 500 subieron que bajaron, pero las pérdidas de Nvidia y de otros grandes beneficiarios de la inteligencia artificial fueron suficientes para llevar el índice al terreno negativo.

Este hecho revela una vulnerabilidad creciente: unos pocos gigantes tecnológicos condicionan cada vez más el comportamiento general del mercado.

Los chips pierden su inmunidad

El indicador que agrupa a los principales fabricantes de semiconductores cayó más de un 4%. Los inversores comienzan a cuestionar si los planes multimillonarios de centros de datos, procesadores y capacidad energética producirán una rentabilidad suficiente.

Ni siquiera los resultados récord de TSMC lograron detener las ventas. Sus títulos cotizados en Estados Unidos retrocedieron porque la mejora de las previsiones llegó acompañada de un programa de inversión más elevado, el mercado ya no premia automáticamente cualquier gasto relacionado con la IA. Ahora exige márgenes, caja y plazos concretos para recuperar el capital.

Asia afronta otra apertura débil

Los contratos sobre los índices japoneses y hongkoneses anticipaban caídas para la apertura del viernes. Asia presenta una exposición especialmente elevada al ciclo de semiconductores a través de fabricantes, proveedores de memoria y compañías de maquinaria industrial.

Japón depende de grupos ligados a los equipos de producción, mientras Corea del Sur y Taiwán concentran una parte esencial de la fabricación mundial. Por ello, cualquier revisión de las expectativas estadounidenses se transmite rápidamente al resto de la región.

La corrección ya no es únicamente una toma de beneficios en Wall Street; amenaza con convertirse en un ajuste global de valoraciones tecnológicas.

Netflix amplía la inquietud

Netflix cerró la sesión regular con una subida del 0,9%, hasta 74,35 dólares, pero cayó un 7,2% después del mercado, hasta 69,02 dólares.

La compañía obtuvo un beneficio trimestral de 3.400 millones de dólares, equivalente a 0,80 dólares por acción. Los ingresos crecieron un 13%, hasta 12.560 millones, aunque quedaron ligeramente por debajo de los 12.580 millones esperados.

Lo más grave fue la previsión. Netflix espera aumentar sus ventas alrededor de un 12% en el próximo trimestre, frente al 13% anticipado por los analistas. Sería el segundo periodo consecutivo de desaceleración.

Tipos, petróleo y valoraciones

Las dudas tecnológicas coinciden con un escenario monetario menos favorable. Los rendimientos de los bonos estadounidenses volvieron a subir mientras varios responsables de la Reserva Federal insistían en que la inflación continúa siendo el principal riesgo.

El conflicto de Oriente Medio añade presión sobre el petróleo. El West Texas Intermediate avanzaba en las primeras operaciones asiáticas y el tráfico marítimo seguía deteriorándose en el Estrecho de Ormuz.

Si la energía vuelve a alimentar la inflación, la Reserva Federal podría mantener los tipos elevados o incluso endurecer su política. Ese escenario perjudicaría especialmente a las compañías cuyo valor depende de beneficios esperados a muy largo plazo.

Los índices estadounidenses mantienen importantes ganancias en 2026: el S&P 500 avanza un 10,1%, el Dow Jones un 9,3% y el Nasdaq un 11,4%.

No existe todavía un desplome generalizado. Sin embargo, la sesión demuestra que el entusiasmo empieza a ceder ante preguntas más exigentes. Cuánto dinero generará la IA, cuándo llegará el retorno y qué empresas conservarán sus márgenes serán las cuestiones decisivas, la inteligencia artificial continúa liderando el mercado, pero ha dejado de ser una garantía automática de subidas. Asia será ahora el primer termómetro de hasta dónde llega el ajuste.

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