Zelenski ofrece cumbre directa y alto el fuego mientras Putin, desde San Petersburgo, rechaza toda tregua

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El mundo amanece hoy en esa condición que vengo describiendo desde hace meses: la de varias guerras de temperatura variable —conflictos prolongados de baja resolución pero alta destrucción que nadie puede ganar ni permitirse perder— ardiendo simultáneamente, mientras la diplomacia y la violencia corren en paralelo sin llegar a tocarse.

En Ucrania, el presidente Zelenski tiende la mano a Putin con una carta abierta el mismo día en que el dueño del Kremlin, desde el Foro Económico de San Petersburgo, vuelve a despreciar la idea misma de un alto el fuego.

En el Líbano, el alto el fuego condicional pactado en Washington nace muerto en cuanto Hizbulá —que no estaba en la mesa— lo rechaza de plano; y en Gaza la tregua de octubre se deshilacha a golpe de bombardeos diarios.

En Teherán, la oligarquía yihadista decapitada el 28 de febrero se devora a sí misma en torno a si negociar o no con Washington, mientras multiplica las ejecuciones.

En el Atlántico y el Pacífico orientales, la campaña legítima de la US Navy contra el narcotráfico suma más de doscientos muertos, con Venezuela aún atrapada en una transición tutelada.

Y en el mar de la China Meridional, Pekín estrangula con guante de hierro los islotes que Taiwán administra en Dongsha, al tiempo que los mercados aguardan el dato de empleo estadounidense que medirá la firmeza de una Reserva Federal recién endurecida.

Este analista estima que el hilo conductor de la jornada no es ninguna crisis aislada, sino la coincidencia de tres dinámicas que se realimentan. La primera es la tentación del hecho consumado (fait accompli) como método para adquirir territorios o imponer realidades, de San Petersburgo a Dongsha. La segunda es la fractura sistémica contenida de regímenes y treguas que se sostienen sin resolverse, del Líbano a Caracas. Y la tercera, la más decepcionante, es una clase política del siglo XXI —singularmente la europea— incapaz, una vez más, de tomarse en serio su propia defensa, su seguridad y su destino. Sobre ese telón de fondo se proyecta, además, la sombra de una política exterior estadounidense que oscila entre el acierto pragmático y el bandazo transaccional, y de la que conviene distinguir, con bisturí, lo encomiable de lo errático.

 

II. NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS

1. Ucrania: Zelenski ofrece cumbre directa y alto el fuego mientras Putin, desde San Petersburgo, rechaza toda tregua

HECHOS

El 4 de junio, según el Kyiv Post y el Kyiv Independent, el presidente Volodímir Zelenski difundió una inusual carta abierta dirigida personalmente a Vladímir Putin, proponiendo un encuentro cara a cara y declarándose dispuesto a un «alto el fuego completo» mientras durasen las negociaciones. La misiva se publicó apenas unas horas después de que drones ucranianos de largo alcance golpearan objetivos cercanos a San Petersburgo, en plena apertura del Foro Económico Internacional de la ciudad (SPIEF), el gran escaparate anual del poder económico ruso.

Desde ese mismo foro, en un encuentro organizado por la agencia TASS con directores de medios internacionales, Putin replicó sin contemplaciones: no hace falta tregua alguna para iniciar conversaciones —mejor, dijo, terminar la guerra por completo que pausar las hostilidades—. Y se jactó de controlar la totalidad de la región de Lugansk, más del 85 % de Donetsk y cerca del 80 % de Zaporiyia, además de haberse apoderado de unos 2440 kilómetros cuadrados en los últimos meses; cifró, asimismo, en cien mil hombres la reducción de las fuerzas ucranianas. Insistió, además, en que Moscú solo firmará con un interlocutor «legítimo» de Kiev, sembrando deliberadamente la duda sobre el mandato de Zelenski.

En paralelo, según Euronews, el borrador de conclusiones del Consejo Europeo —que se reúne los días 18 y 19 de junio— ofrece «dar un paso al frente» (step up) en la mediación, pero supedita todo a que Rusia acepte primero un alto el fuego incondicional. Esta propuesta es un perfecto disparate, dado que Moscú considera a la Unión Europea una potencia hostil a Rusia y aliada de Ucrania: el Kremlin no aceptará jamás que Bruselas medie en el conflicto. Roza lo patético que el Consejo Europeo se coloque, motu proprio, en la posición de ser humillado una vez más por Rusia.

IMPLICACIONES

La asimetría de posiciones es total y reveladora. La oferta de Zelenski habla tanto a Moscú como —sobre todo— a las cancillerías occidentales y a la Casa Blanca, a las que quiere mostrar a Ucrania como la parte razonable, la que tiende la mano mientras el agresor la rechaza. Putin, por su lado, no negocia: administra un hecho consumado. Su retórica sobre la «legitimidad» del interlocutor ucraniano no es jurídica, sino instrumental, una palanca para deslegitimar a Zelenski, dividir a sus apoyos occidentales y ganar tiempo mientras avanza, metro a metro, sobre el terreno.

Que el SPIEF sirviera de tribuna a este mensaje no es casual: Putin quiso proyectar normalidad económica y solidez estratégica ante el mundo, justo cuando los drones ucranianos demostraban que la guerra puede tocar las puertas de su antigua capital imperial. Y Europa, una vez más, se refugia en el calendario: aplaza al 18 de junio una decisión que debería ser ya un mandato firme. No es neutralidad; es la enésima muestra de esa miopía estratégica que tanto critico.

PERSPECTIVAS Y ESCENARIOS

El escenario más probable a corto plazo —en torno al 60 %— es la continuidad de la guerra de temperatura variable, con gestos diplomáticos que no cuajan y una línea de frente que se mueve a cámara lenta. Un segundo escenario, menos probable pero no descartable, es el de una pausa frágil arrancada por la presión transaccional del presidente Trump. El riesgo de fondo es precisamente ese: que tal armisticio, lejos de traer la paz, ratifique de facto la conquista por la fuerza. Y un armisticio que premie la agresión no es paz: es la semilla de la próxima guerra, sembrada con la firma de Occidente.

 

2. Irán: la oligarquía yihadista decapitada se devora a sí misma mientras negocia bajo coacción y multiplica las ejecuciones

HECHOS

Tras la muerte de Ali Jamenei en los ataques del 28 de febrero y el breve paréntesis del Consejo de Liderazgo Interino, su hijo Mojtaba Jamenei ejerce como Líder Supremo desde el 8 de marzo. Según la nota informativa de la House of Commons Library británica, las conversaciones iniciadas el 8 de abril —mediadas por Pakistán— abarcan cuatro grandes capítulos: la libertad de navegación por el estrecho de Ormuz, el programa nuclear y balístico, la reconstrucción del país y el levantamiento de sanciones.

La organización opositora NCRI documentaba el 4 de junio una nueva fase, más virulenta, de la guerra de facciones entre los ultras del aparato y la frágil coalición que rodea al presidente Pezeshkian y al presidente del Parlamento, Ghalibaf, en torno a la posibilidad de un nuevo acuerdo nuclear. Lo que en la superficie parece un debate sobre diplomacia es, en realidad, una pugna por el poder, los recursos y la supervivencia política. En paralelo, el régimen multiplica las ejecuciones de detenidos en las revueltas de enero: el ahorcamiento secreto de Fathollah Avari el 2 de junio en la prisión de Hamadán y el de dos jóvenes el 1 de junio se inscriben en una oleada cotidiana de represalias contra los participantes en las protestas.

En el plano multilateral, el Security Council Report recuerda que sigue sin resolverse la disputa sobre la reactivación automática de sanciones de la ONU (snapback) activada por el E3 —Francia, Alemania y Reino Unido—, impugnada por Rusia, China y la propia Teherán, que sostienen que el régimen de sanciones expiró en octubre de 2025. La ambigüedad jurídica es, en sí misma, un campo de batalla.

IMPLICACIONES

Estamos ante lo que he venido denominando la paradoja del descabezamiento, y conviene precisarla bien, porque suele malinterpretarse: el problema no es que se eliminara a los moderados —no los había—, sino que el sucesor hereda el título pero no la autoridad arbitral de su padre. Jamenei podía imponer disciplina interna, zanjar disputas y compeler a sus pares a aceptar concesiones; su hijo carece del peso ideológico, del rango clerical y de la personalidad dominante para hacerlo. La oligarquía yihadista se ha quedado, en suma, sin árbitro, y por eso sus facciones se canibalizan precisamente cuando más unidad necesitarían para negociar.

Es, exactamente, el vacío del «día después» (the day after) que advertí, una y otra vez, que nadie había planificado: golpear al régimen era necesario y justo, pero descabezarlo sin un plan para gestionar el vacío resultante es la receta de la inestabilidad prolongada. Y las ejecuciones masivas no son un signo de fuerza, sino de miedo: un régimen que cuelga en secreto, ocultando fechas y lugares, es un régimen que teme a su propio pueblo más que a sus enemigos exteriores.

PERSPECTIVAS Y ESCENARIOS

Se abren tres escenarios. El primero, una capitulación administrada (probabilidad en torno al 35 %), en la que el ala negociadora arranca concesiones a cambio de oxígeno económico y supervivencia del sistema. El segundo, una implosión controlada (en torno al 25 %), si la pugna de facciones desborda los diques del aparato. El tercero, el más probable a corto plazo (en torno al 40 %), un estancamiento congelado, con un Estado terrorista debilitado pero no derribado, negociando a regañadientes y reprimiendo a destajo. En cualquiera de ellos, el estrecho de Ormuz seguirá siendo el punto de estrangulamiento (choke point) de la energía mundial y, por tanto, el verdadero termómetro del riesgo global.

 

3. Líbano y Gaza: Hizbulá hace descarrilar el alto el fuego pactado en Washington y desmiente el optimismo de Trump

HECHOS

Tras dos días de conversaciones directas mediadas por Estados Unidos en el Departamento de Estado —la cuarta ronda de este formato—, Israel y el Líbano alcanzaron el 3 de junio una declaración para implementar un alto el fuego que exigía el «cese completo» del fuego de Hizbulá y la retirada de sus combatientes del sector sur del Litani, además de crear zonas piloto en el sur libanés donde solo el Ejército libanés ejercería el control, con exclusión de cualquier actor no estatal. El presidente libanés, Joseph Aoun, lo calificó de «última oportunidad» para una tregua integral.

El optimismo duró horas. El 4 de junio, según NPR, TIME y Al-Jazeera, el secretario general de Hizbulá —organización terrorista—, Naim Qassem, rechazó de plano el acuerdo, tildando las negociaciones de «absurdas, humillantes e insultantes» y denunciando que solo servían a «los objetivos del enemigo». La milicia, que no participó en las conversaciones, condiciona todo a un cese «integral» de la agresión y a la retirada israelí. El propio presidente Trump había afirmado ese mismo día, según The Times of Israel, que Hizbulá «no había rechazado» la oferta: la realidad lo desmintió antes del anochecer. A ello se suma que un oficial próximo a Aoun reconoció a Middle East Eye que el texto «carece de mecanismo de implementación». Y un dato que nos toca de cerca: en un ataque con morteros cerca de Marjayoun murió un cascos azules serbio de la FINUL y resultaron heridos otros dos, uno salvadoreño y uno español; son ya siete los efectivos de la FINUL muertos desde que el conflicto se reactivó en marzo.

En Gaza, pese al alto el fuego vigente desde octubre, la violencia cotidiana no cesa. France-Presse informaba el 4 de junio de al menos ocho muertos en bombardeos israelíes al amanecer sobre Ciudad de Gaza, con quince heridos atendidos en el hospital Al-Shifa; según el ministerio de Sanidad de Gaza —bajo control de Hamás—, las víctimas mortales desde el inicio de la tregua superan ya las 936, y más de la mitad del territorio permanece bajo control militar israelí. The National confirma, además, que se han pospuesto las conversaciones previstas esta semana entre las facciones palestinas y el enviado encargado de implementar el plan de paz estadounidense.

IMPLICACIONES

Un alto el fuego sin arquitectura política ni mecanismo de verificación es una fractura sistémica contenida: se administra, pero no se resuelve. El nudo gordiano sigue siendo el desarme de Hizbulá, brazo armado de Teherán en el Levante y pieza maestra de la red de proxies (organizaciones interpuestas) iraníes. Que la milicia rechace el acuerdo confirma una verdad incómoda: mientras Hizbulá conserve sus armas y su tutela iraní, ningún Gobierno libanés podrá garantizar nada, y el Estado libanés seguirá siendo rehén de un actor no estatal mejor armado que su propio ejército.

Hay, además, una lección sobre el método. El presidente Trump anunció avances que la realidad pulverizó en cuestión de horas: ese voluntarismo, ese tomar el deseo por hecho, debilita la credibilidad de la mediación estadounidense justo cuando más se necesita firmeza y precisión. Y conviene subrayar el vínculo estratégico que el propio régimen iraní ha establecido: Teherán ha advertido de que no aceptará alto el fuego alguno con Washington mientras no lo haya en el Líbano. El carril libanés es, por tanto, el verdadero test de si el retroceso del eje iraní es reversible.

PERSPECTIVAS Y ESCENARIOS

El equilibrio es precario y la reescalada, plausible. Si, contra pronóstico, el Ejército libanés lograse desplegarse en las zonas piloto y Hizbulá entregara capacidades, asistiríamos al mayor repliegue del poder iraní en una generación; pero el rechazo frontal de Qassem hace que este escenario sea hoy minoritario. Lo más probable es la prórroga de una tregua intermitente, salpicada de bombardeos y represalias, con la FINUL pagando un peaje en sangre. El día después, de nuevo, no está escrito.

 

4. Estados Unidos: el dato de empleo de mayo mide hoy a una Reserva Federal endurecida bajo su nuevo presidente, Kevin Warsh

HECHOS

La Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) publica hoy, a las 8:30 de la mañana hora de Washington, el informe de empleo de mayo. El consenso de Dow Jones recogido por la CNBC apunta a apenas 80.000 empleos creados —frente a los 115.000 de abril—, mientras Bloomberg eleva la cifra a unos 85.000 y otras casas son más pesimistas (Goldman Sachs, 60.000; Vanguard, 20.000). La tasa de paro se espera estable en torno al 4,3 % y los salarios al alza un 0,3 % mensual. El informe privado de ADP, conocido el 3 de junio, había sorprendido al alza con 122.000 empleos, su mejor mes desde enero de 2025, con un crecimiento por primera vez repartido entre sectores.

El cuadro, sin embargo, presenta sombras: la consultora Challenger contabilizó en mayo 97.006 anuncios de despidos, un 16 % más que en abril, encabezados por el sector tecnológico y con la inteligencia artificial como motivo más citado por tercer mes consecutivo; y el cierre de la aerolínea Spirit, el 2 de mayo, dejó sin empleo a unos 17.000 trabajadores. El telón de fondo, según FXStreet, es el giro restrictivo (hawkish) de la Reserva Federal bajo su nuevo presidente, Kevin Warsh, de cara a la reunión del 16 y 17 de junio: los mercados ya no descartan que el banco central mantenga tipos —o incluso los suba—, en abierta tensión con la agenda de crecimiento y aranceles de la Casa Blanca, y con una inflación tensionada por el encarecimiento energético derivado de la guerra de Irán.

IMPLICACIONES

Una Reserva Federal que no recorta —o que amaga con subir— bajo la batuta de Warsh endurece las condiciones financieras globales y choca de frente con el proteccionismo arancelario del presidente Trump, al que no apoyo: las cortapisas al libre comercio internacional contradicen la mejor herencia liberal, la del gran presidente Reagan, el mejor inquilino de la Casa Blanca de la segunda mitad del siglo XX. El nombramiento de un halcón como Warsh restituye, eso sí, una ortodoxia monetaria que conviene celebrar frente a la tentación de la represión financiera.

El efecto se transmite, como siempre, más allá de las fronteras estadounidenses: a las economías emergentes, que ven encarecerse su deuda en dólares; al propio billete verde, que se fortalece; y al coste global del crédito. La geoeconomía, una vez más, manda, y el dato de hoy se leerá menos por su cifra que por lo que diga sobre la pugna soterrada entre un banco central que recupera su independencia ortodoxa y un poder ejecutivo impaciente por crecer.

PERSPECTIVAS Y ESCENARIOS

Un dato débil reforzará la cautela de la Reserva Federal sin forzar un recorte inmediato; un dato fuerte, tras el aviso de ADP, alimentará la tesis de un alza en julio o septiembre. Pero la noticia de fondo no es la cifra puntual, sino el cambio de régimen monetario hacia el rigor y la fricción creciente —y previsiblemente pública— entre la Reserva Federal y la Casa Blanca, que marcará el segundo semestre.

 

5. Caribe y Pacífico oriental: la US Navy intensifica su campaña legítima contra el narcoterrorismo, con Venezuela aún en transición tutelada

HECHOS

Según Associated Press, CBS y NBC, el Mando Sur estadounidense (SOUTHCOM) ejecutó el 3 de junio un nuevo ataque en el Pacífico oriental contra una presunta narcolancha, con dos muertos; es el quinto en cerca de una semana y eleva a más de 207 los abatidos desde septiembre en la llamada «Operación Lanza del Sur» (Southern Spear), enmarcada por el presidente Trump en un «conflicto armado» contra los cárteles designados como organizaciones terroristas. Las operaciones las dirige el general Francis Donovan, que la pasada semana se reunió con mandos militares cubanos cerca de la base de Guantánamo.

El trasfondo sigue siendo Venezuela. Capturado Nicolás Maduro el 3 de enero y recluido en una prisión de Brooklyn a la espera de juicio, su vicepresidenta Delcy Rodríguez ejerce de presidenta en funciones mientras su hermano Jorge preside la Asamblea Nacional, en una transición tutelada por Washington que, de momento, ha dejado intacto el aparato chavista: militares, jueces y aparato de seguridad siguen en sus puestos. En el Congreso estadounidense, entre tanto, crecen las dudas sobre el encaje jurídico de los ataques marítimos, que el Pentágono no acompaña de pruebas públicas sobre la carga de las embarcaciones.

IMPLICACIONES

Que se me entienda bien: respaldo sin matices el objetivo estratégico de desmantelar la inmensa organización mafiosa que es el chavismo y de asfixiar el narcoterrorismo que envenena a nuestras sociedades. La campaña es, en su finalidad, legítima y necesaria, y el cerco a las narcodictaduras del continente —Caracas, La Habana y Managua— es una buena noticia que celebro sin reservas. La única cautela que cabe pedir no es de fondo, sino de forma: un marco legal nítido y la debida supervisión del Congreso blindarían la operación frente a impugnaciones y la harían más sólida, no más débil. Firmeza, sí; pero la firmeza de una democracia liberal se ejerce mejor con las costuras del Estado de derecho bien cosidas.

El problema mayor, sin embargo, no está en alta mar, sino en Miraflores: dejar a los siniestros hermanos Rodríguez al frente de Caracas es, sencillamente, dejar el problema a medio resolver. No basta con descabezar al chavismo si se conserva intacta su maquinaria; sería repetir, en clave caribeña, el error del «día después» que tanto deploro en Oriente Próximo.

PERSPECTIVAS Y ESCENARIOS

La campaña marítima continuará, con su contabilidad creciente y su escrutinio judicial en aumento. En Venezuela, la transición seguirá congelada mientras el clan Rodríguez conserve el control del aparato y de las armas, y mientras no se abra una vía creíble hacia elecciones libres en las que la oposición democrática —con María Corina Machado a la cabeza— pueda competir de verdad. Cuba y Nicaragua observan, y deberían temer: el péndulo de la región se mueve, por fin, contra las tiranías.

 

6. Indopacífico: Pekín estrangula los islotes de Dongsha que administra Taiwán y confirma su expansionismo de zona gris

HECHOS

A finales de mayo, según el Global Taiwan Institute, un buque de la Guardia Costera china penetró en aguas restringidas de la isla de Dongsha (Pratas), administrada por Taipéi, obligando a responder a la Guardia Costera taiwanesa. Es la sexta incursión de este año, con cuatro buques chinos implicados, en una secuencia de presión sostenida que en enero incluyó el sobrevuelo de un dron de reconocimiento y que se enmarca en años de hostigamiento: plataformas de exploración petrolífera, flotas pesqueras ilegales y bloqueos de reabastecimiento aéreo.

Todo ello tras la cumbre Trump-Xi del 13 al 15 de mayo, que dejó más incertidumbre que certezas sobre el compromiso estadounidense con Taipéi. El think tank CISS de la Universidad de Tsinghua, en su informe anual, sitúa las tensiones en el estrecho de Taiwán como el primer riesgo externo de Pekín para 2026 y advierte de un posible «enlace de los tres mares» —el de China Oriental, el estrecho de Taiwán y el mar de la China Meridional— capaz de desencadenar reacciones en cadena, así como de una expansión de la estrategia estadounidense de contención tecnológica.

IMPLICACIONES

Es la táctica del salami, el avance de zona gris (grey zone) que erosiona soberanías sin cruzar el umbral de la guerra abierta: cada incursión, tomada de una en una, parece menor; sumadas, redibujan el statu quo. Frente a ella, Occidente aplica la doctrina del «jardín pequeño, valla alta» —restricciones selectivas sobre las tecnologías críticas— en una rivalidad que conviene nombrar con precisión: es una competición sistémica entre una potencia establecida y otra ascendente con modelos incompatibles, lo que Graham T. Allison llamó la Trampa de Tucídides; no es, ni debe equipararse a, la Guerra Fría, cuyas categorías solo confunden el análisis.

Conviene recordar, además, dos verdades que estructuran toda esta partida. La primera: China tiene socios transaccionales, nunca aliados verdaderos —y Rusia e Irán son, para Pekín, socios, no aliados—. La segunda: su palanca decisiva sigue siendo el control de las materias primas estratégicas y, muy señaladamente, de las tierras raras, donde domina la producción y, sobre todo, la capacidad mundial de refino. Quien controla la cadena de suministro controla el siglo.

PERSPECTIVAS Y ESCENARIOS

Lo más probable es la continuidad del hostigamiento gradual sobre Dongsha y los demás puntos de fricción, calibrado para no provocar una respuesta mayor: presión, no guerra. La gran variable es la incertidumbre política estadounidense ante las elecciones de medio mandato (midterms) de noviembre, que Pekín leerá con lupa para medir la firmeza de Washington. La vigilancia, aquí, no admite descanso.

 

III. RACK DE MEDIOS

La gran prensa anglosajona —The New York Times, The Washington Post, The Wall Street Journal, Financial Times, The Times de Londres, The Telegraph y The Guardian— abre hoy con el dato de empleo y el giro restrictivo de la Reserva Federal, y dedica amplio espacio al descarrilamiento del alto el fuego libanés y al deterioro de la tregua de Gaza. Las cadenas CNN, Fox News, CBS, CNBC y la agencia Bloomberg subrayan la campaña del Mando Sur contra las narcolanchas y el pulso entre la Casa Blanca y la Reserva Federal.

La prensa francesa —Le Monde, Le Figaro, Libération, La Croix, Le Point, L'Express y los canales LCI, BFM y France Info— y la alemana —FAZ, Die Welt, Die Zeit— gravitan sobre Ucrania y la cumbre europea del 18-19 de junio, con el tono escéptico habitual hacia la capacidad real de la Unión para «dar un paso al frente». El italiano Corriere della Sera y L'Osservatore Romano insisten en la dimensión humanitaria de Gaza y del Líbano.

La prensa árabe —Al-Jazeera, Al-Arabiya, Asharq Al-Awsat, Arab News, Gulf News, An-Nahar y L'Orient-Le Jour— centra su cobertura en el rechazo de Hizbulá al acuerdo y en las víctimas de Gaza, mientras la prensa israelí —The Times of Israel, The Jerusalem Post, Haaretz, Yedioth Ahronoth e Israel Hayom— enfatiza la fricción Trump-Netanyahu y la negativa del Estado Mayor a un alto el fuego en el Líbano.

En el flanco ruso, TASS y Russia Today amplifican sin pudor el relato maximalista de Putin desde San Petersburgo —avances territoriales, bajas ucranianas y deslegitimación de Kiev—, un ejercicio de propaganda que conviene leer con la cautela que merece y contrastar con fuentes independientes como el Kyiv Post o el Kyiv Independent.

La prensa asiática —South China Morning Post, China Daily, WION, The Times of India, Hindustan Times, Yomiuri Shimbun y The Straits Times— prioriza la presión china sobre Taiwán y el encuadre de la «contención tecnológica» estadounidense. Las agencias —Reuters, AFP, AP y DPA— y los grandes centros de análisis —RUSI, IISS, CSIS, IFRI y The Economist Intelligence Unit— sostienen, como cada día, el armazón factual y analítico de la jornada.

 

IV. SEMÁFORO DE RIESGOS

●  Estrecho de Ormuz e Irán — riesgo alto. Régimen decapitado y fracturado, ejecuciones en aumento y negociación bajo coacción; el punto de estrangulamiento energético mundial sigue en el centro del tablero.

●  Ucrania-Rusia — riesgo alto. Diplomacia bloqueada y maximalismo ruso desde el SPIEF; la guerra de temperatura variable continúa sin perspectiva real de tregua a corto plazo.

●  Líbano y Gaza — riesgo alto. Hizbulá hace descarrilar el alto el fuego pactado en Washington, la FINUL sufre bajas y Teherán vincula su propia negociación al frente libanés.

●  Indo-Pacífico y Taiwán — riesgo medio-alto. Hostigamiento de zona gris sobre Dongsha; competición sistémica con Pekín y palanca decisiva de las tierras raras.

●  Venezuela y Caribe — riesgo medio. Campaña legítima antinarco pendiente de blindaje legal y transición venezolana congelada bajo el clan Rodríguez.

●  Economía global y Reserva Federal — riesgo medio. Giro restrictivo bajo Warsh y tensión con la Casa Blanca; transmisión a emergentes, dólar y coste de la deuda.

 

V. COMENTARIO EDITORIAL

Hay días en que el desorden del mundo se ordena solo, y este es uno de ellos. Tres lecciones lo atraviesan de parte a parte.

La primera la dicta Putin desde San Petersburgo: el hecho consumado se está consolidando como gramática de las relaciones internacionales, y quien crea que un armisticio que premie la conquista traerá la paz incurre en wishful thinking (vana ilusión, el deseo tomado por realidad). La segunda la dicta Teherán —y la confirma Hizbulá en el Líbano—: golpear a la oligarquía yihadista era necesario y justo, lo defendí entonces y lo sostengo ahora, pero la ausencia absoluta de un plan para el día después es el pecado original de toda esta operación, y la paradoja del descabezamiento, con un Mojtaba Jamenei sin la autoridad de su padre y una milicia chií que se niega a desarmarse, nos pasará factura.

La tercera lección, tan negativa como las otras dos, la dicta Europa, que aplaza al 18 de junio lo que debería ser ya una posición firme, y que tiene la candidez de ofrecerse como mediadora ante una Rusia que la considera parte beligerante: la enésima confirmación de un continente incapaz de tomarse en serio su propia defensa, su seguridad y su destino.

Soy, conviene repetirlo, atlantista de corazón y europeísta convencido, y desde ahí escribo. Por eso aplaudo la política exterior estadounidense cuando es pragmática y está aconsejada por la prudencia del secretario de Estado Marco Rubio —los éxitos diplomáticos del último año no son pocos: de Camboya y Tailandia a Armenia y Azerbaiyán—, y la critico, en cambio, cuando se vuelve errática y la presiden el exceso y el exabrupto. Los aranceles que estrangulan el libre comercio, o los constantes cambios de posición respecto a asuntos tan capitales como el conflicto con Irán o el anuncio prematuro de avances en el Líbano que la realidad desmiente en horas, son ejemplos palmarios de esa deriva. Coherencia, no maximalismo: esa es la exigencia.

Frente a las narcodictaduras de Caracas, La Habana o Managua, frente al expansionismo chino y frente a la agresión rusa, la respuesta no puede ser ni la tibieza europea ni el capricho transaccional, sino la firmeza serena del que sabe lo que defiende. Confío, como tantas veces, en que el sistema y la sensatez de quienes rodean al presidente acaben imponiéndose. De lo contrario, seguiremos administrando fracturas en lugar de cerrarlas, y la historia, que no perdona la pereza estratégica, nos pasará la cuenta.

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